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División y reunificación del Reino de Arcadia




La división del reino después de la desaparición de Arcas  la siguiente:
  •     Azán: le correspondió la región del Norte llamada desde entonces Azania, que comprendía la ciudad de Licosuria.
  •      Élato: el Noreste, la región de Orcómeno, alrededor del monte Cilene
  •     Afeidas: heredó el Sureste, donde su hijo Aleo fundaría la ciudad de Tegea
 
División del reino de Arcadia, basado en Pausanias 8.5.4


Los hijos de Arcas reinan sobre el este de Arcadia, a diferencia de los hijos de Licaón que son epónimos de ciudades de toda la provincia.

Azán:

Azán es rey de la región en el norte de Arcadia conocida como Azania. Es el héroe epónimo de la tribu de los azanos. Azán  lleva su capital a la ciudad de Licosuria.

Azan viaja a Olenos en el norte para casarse con Hipolita, hija de Dexámeno (Diod. IV, 33.1). El centauro Euritión intenta violar a la novia pero es muerto por Hércules que traía un regalo como invitado a la boda.

A su muerte, su hijo Clítor le sucede en el trono y celebra juegos fúnebres en su honor. En estos juegos, Etolo atropella y mata accidentalmente a Apis, hijo de Foroneo, motivo por el cual tiene que exiliarse.

Clítor es el siguiente rey de Azania. Funda la ciudad de Clítor y traslada allí su residencia y capital. Según Pausanias fue el más poderoso de los reyes arcadios. Como no tiene descendencia,  Estínfalo y su hermano Epito, heredan y se reparten el territorio de Azania.

Élato:

Élato hereda las tierras más salvajes y escarpadas en el noreste, alrededor del monte Cilene. Existe un rey lápita del mismo nombre, padre de Ceneo y de Isquis, aunque a veces se atribuye a Élato de Arcadia la paternidad de Isquis.

Élato vagó por Grecia Central y se considera fundador de Elateia en Focide. Tiene varios hijos con  Laodice, hija del rey Cíniras de Chipre: Estínfalo, Pereo y Épito.

Épito I:

Épito, en la partición del reino que realizan sus tíos, le había correspondido la región de Faesana, en el valle del rio Alfeo. Con la muerte de su primo Clítor sin descendencia, se convierte junto a su hermano Estínfalo en rey de casi toda Arcadia, país que llega a ser denominado Epitis en su honor.

Épito fallece prematuramente debido a la picadura de una serpiente llamada Seps, mientras caza, que da nombre al lugar donde ocurrió monte Sepsa (en la ladera del monte Cilene). La tumba de Épito en el monte Cilene es citada en la Iliada. Allí es enterrado bajo una gran losa, por la imposibilidad de trasladar su cuerpo.

Evadne y Iamos:

Aunque no tuvo hijos, educó como propia a Evadne, hija de Poseidón y desgraciada esposa de Capaneo, de los Siete, que se arroja a la pira funeraria de su marido durante la guerra de Tebas.

La ninfa laconia Pitane confía a Evadne al cuidado de Epito para que la criase. Evadne crece y se relaciona con Apolo con quien tiene un hijo, Iamos. El niño es abandonado mientras Epito se dirige a Delfos para consultar al oráculo. Epito descubre que el niño es hijo del dios y que está llamado a fundar una familia de famosos profetas. El niño es descubierto en el bosque sobre un lecho de pensamientos.

Iamos crece y al ser adulto se dirige a Olimpia. Cuando Hércules funda los Juegos Olímpicos, Iamos realiza sus predicciones en el altar de Zeus. Asi lo continuaron haciendo sus descendientes los Iamadai. Las predicciones se realizan interpretando signos en las pieles de animales sacrificados en el altar.

Como Épito no tiene descendencia directa, el trono pasa a su primo Aleo, hijo de Afeidas, quien reunióe en su corona casi todo el reino de Arcadia.

Estínfalo:

Estínfalo da nombre a una ciudad a las faldas del monte. Cilene con templos consagrados a Artemisa y a Hera. Y también un lago, en cuyas orillas habitaban los terribles pájaros antropófagos que mató Hércules en su sexto trabajo.

En aquellos tiempos llega el tantálida Pelope procedente de Asia y le declara la guerra. Como el invasor no podía vencer con la fuerza de las armas, Pélope finge sumisión y llega a ganarse la amistad de Estínfalo, de forma que con engaños, lo mata y lo despedaza. Debido a este horrible crimen, la tierra de Grecia es castigada con sequías y hambrunas, que sólo cesaron con la intercesión y las piadosas oraciones de Éaco.

Estínfalo y su mujer Ornis tuvieron al menos cuatro hijos: Agamedes (que con su mujer Epicaste tiene a Cerción), Agelao, Gortis y Parténope. Como su hermano Épito ya falleciera por una mordedura de serpiente, el trono de Azania pasa a su primo Aleo, hijo de Afeidas.

Afeidas:

Aleo hereda la mayor parte del reino de Arcadia de su abuelo Arcas. Es hijo de Afeidas, el hermano de Azán y de Élato. Aleo es hermano de Estenebea, la maliciosa esposa de Preto, rey del sur de Argos. Sus descendientes son:
  • Licurgo, que es abuelo de la arcadia Atlanta, a través de su hijo Iaso    
  • Auge, la madre con Hércules del héroe Télefo
  • Cefeo, el argonauta.
  • Áleo, casado con su sobrina Neera, hija de Pereo (Apd.)
  • Hipótoo y Pereo (Pausanias VIII 5 considera a Hipótoo hijo de Cerción que es hijo de Estínfalo, el hijo de Aleo).

Aleo funda la ciudad de Tegea en el Este de Arcadia, uniendo nueve ciudades en la porción del reino que había heredado de su padre Afeidas. Tegea es la principal ciudad de Arcadia hasta la fundación de Megalópolis. Favorecida por su situación en una planicie, en el camino entre Argos y Esparta.

En Tegea introduce el culto a Atenea y consagra el  famoso templo de Atenea Alea. Su hija Auge sirve en el santuario como sacerdotisa virgen.

Belerofonte



Belerofonte es hijo putativo de Glauco, hijo de Sísifo. Corintio por su nacimiento pero de orígen eólida. El verdadero padre de Belerofonte es Poseidón. La madre es Eurínome, hija del rey Niso de Megara (por vía materna, Belerofonte es sobrino-nieto del rey Egeo de Atenas y primo segundo de Teseo).

Belerofonte es desterrado de Corinto por haber dado muerte accidentalmente a su hermano, llamado Piren, Deliades o Alcímenes; o por haber dado muerte a un tirano de nombre Belero (Belerofontes: matador de Belero). 

Exiliado, llega a Tirinto en Argos, donde es acogido por el rey Preto de Argos. La esposa del rey, Estenebea, que es hija de Iobates de Licia se ha enamorado perdidamente de él y al ser rechazada, lo acusa de seducirla o violarla. De nuevo, una repetición de la historia de ¨la mujer de Putifar¨ (Génesis 39). Preto intenta la perdición del héroe, pero de forma indirecta, sin intervenir él personalmente. Para ello lo envía a Licia, portando una carta para su suegro Ióbates (tema de la ¨carta de Urias¨, 2 Sam. 11-15). En la carta escribe "perniciosos signos" donde le pide que mate a Belerofonte (Il. VI 166).

Ióbates tampoco quiere cumplir su misión directamente y ordena a Belerofonte que de caza y extermine a Quimera con la esperanza de que muera en el intento. Se trata de uno de los monstruosos hijos de Tifón y Equidna (como Orto o Cerbero), dotado con cuerpo de león, cabeza de cabra ignívora y cola de serpiente (o con tres cabezas, de león, de cabra en el lomo y de dragón en la cola).  Quimera es criada y entrenada para ser agresiva por Amisódaro (Il. XVI, 328).

Poliido, profeta de Corinto que resucitara a Glauco, el hijo de Minos, aconseja a Belerofonte que antes de matar a la Quimera debe primero domar al caballo alado Pegaso.



Belerofonte a lomos de Pegaso mata a Quimera. Escena pintada en el extremo de un epinetro ático, ca. 425-420 A.C. Museo arqueológico nacional de Atenas

Pegaso nació del cuello de Medusa fecundada por Poseidón, al ser decapitada por Perseo. Habría volado al Olimpo, pasando al servicio de Zeus (le llevaba los rayos). Belerofonte consigue domarlo mientras Pegaso bebía de la fuente de Pirene de Corinto, con la ayuda de un freno de oro, regalo de Atenea.  Belerofonte, volando sobre el caballo Pegaso, consigue matar a Quimera (el caballo no aparece en Homero pero sí a partir de Hesiodo).

En el siguiente trabajo, Ióbates manda a Belerofonte a luchar contra los Sólimos y contra las Amazonas. Y por último manada a un grupo de guerreros que le tienden una emboscada, aunque los mata a todos.

Ióbates decide entonces casarlo con su hija Filónoe, con quien tendrá tres hijos (Il. VI 166):

- Isandro.

- Hipóloco, padre de Glauco, aliado troyano en la Ilíada.
- Laodamia (también llamada Deidamia) se casa con Evandro, hijo de Sarpedón el hermano de Minos (Diodoro V 79,3) que vivia refugiado entre los licios (o entre los cilicios que estaban en guerra con los licios). Tiene un hijo con Zeus que es Sarpedón.

Belerofonte regresa a Tirinto para vengarse de la reina Estenebea. La sube a su caballo alado y mientras sobrevuela la isla de Melos, la arroja al mar.

Después de esto, Belerofonte intenta volar hasta el Olimpo para vivir entre los dioses. Zeus le aguijonea el caballo y cae, a consecuencia de lo cual permanece cojo y ciego. Odiado por los dioses y por los hombres, vaga errante por la llanura de Aleya. El caballo alado Pegaso es catasterizado en la constelación homónima.

Descendientes de Belerofonte:
 

Los hijos de Beleferonte, Hipoloco e Isandro, discutien después de su muerte por el reino de Licia. Se propone decidir el trono mediante la prueba de disparar una flecha a través de un anillo de oro colgado del pecho de un niño. Cada uno de los hermanos quiere elegir al hijo del contrario, pero Laodamia ofrece a su propio hijo Sarpedón. Por este gesto de sacrificio, Sarpedón es nombrado rey.

Isandro muere a manos del dios Ares en la guerra de los Licios contra los Sólimos. Sarpedón fallece a manos de Patroclo durante la guerra de Troya y Glauco a manos de Ayax Telamonio.
La realeza de Licia se trasmite por línea femenina

Leucipo (Partenio, Sufrimientos de amor, 5):

Leucipo, hijo de Janto, descendiente de Belerofonte es castigado por la diosa Afrodita (divinidad agraviada) haciendo ésta que se enamora de su propia hermana. Su padre los descubre una noche y en la oscuridad hiere a su propia hija y es muerto por Leucipo (error por oscuridad).

Leucipo debe exiliarse en Asia Menor donde funda la ciudad de Cretineo. En la guerra que mantiene con el rey Mandrólito, su hija Leucofrie se enamora de Leucipo y traiciona a su patria y le entrega la ciudad (idéntico a las fábulas de Cometo y Anfitrión, Escila y Minos, Pisídice y Aquiles - Partenio 21).


Reino de Tirinto

Preto y Estenebea:

Establecido como rey de Tirinto, Preto acoge a Belerofonte desterrado de Corinto por haber dado muerte accidentalmente a su hermano. La esposa del rey, Estenebea, hija de Iobates de Licia se ha enamorado perdidamente de él y al ser rechazada, lo acusa de intentar seducirla o violarla (recuerda al tema de ¨José y la mujer de Putifar¨ del libro del Génesis). Preto intenta la perdición del héroe, pero de forma indirecta, sin intervenir él personalmente porque esto contraviene las leyes de la hospitalidad. Para ello lo envía a Licia, portando una carta para su suegro Ióbates (tema de la ¨carta de Urias¨ del libro segundo de Samuel). En el despacho con mortíferos signos le pide que mate a Belerofonte.

Ióbates tampoco quiere cumplir su misión directamente y ordena a Belerofonte que de caza y extermine al monstruo Quimera, con cuerpo de león, cabeza de cabra ignívoma y cola de serpiente (o con tres cabezas, de león, de cabra en el lomo y de dragón en la cola), con la esperanza de que muera en el intento.

Belerofonte, volando sobre el caballo Pegaso, consigue matar a Quimera (el caballo no aparece en Homero pero sí a partir de Hesíodo). Pegaso nació del cuello de Medusa fecundada por Poseidón, al ser decapitada por Perseo.

Como el primer plan fracasó, Ióbates manda a Belerofonte a luchar contra los Sólimos y contra las Amazonas. Y por último manda a un grupo de guerreros que le tienden una emboscada, aunque los mata a todos.

Belerofonte regresa a Tirinto para vengarse de Estenebea. La sube a su caballo alado y mientras sobrevuela la isla de Melos, la arroja al mar.
Belerofonte consigue domar a Pegaso con ayuda de Atenea (Pompeya)

Las Prétides: 

Preto tiene con Estenebea tres hijas, las Prétides llamadas Ifínoe, Lisipe, Ifianasa. En el décimo año de la fundación de Tirinto, las Prétides son castigadas  por no querer aceptar los ritos dionisíacos. Las Prétides se creenn vacas y su locura es contagiosa a las mujeres del reino.

Melampo el adivino:


Para curar a las mujeres del reino aparece el adivino y médico Melampo de Tesalia. La reputación Melampo como un vidente ha generado distintos mitos. Cuando era un niño, evitó que sus siervos mataran a dos serpientes. Agradecido, las serpientes dieron a Melampo la capacidad de hablar con los animales. Otra versión dice que encontró una madre serpiente que había sido aplastado por un carro y dos crías de serpiente huérfanas. Dio un entierro y crió a las jóvenes. Al darle las gracias, las serpientes pasaron la lengua por las orejas haciendo que Melampo fuera capaz de entender los animales (Apd. I 9.11).

Las serpientes se relacionan con la sabiduría, la magia y el don de la profecía. Serpientes conceden poderes adivinatorios lamiendo los oídos de Melampo; también de Casandra y Heleno en el templo de Apolo Thymbraios de Troya (Escol. Il II 744). Poliído, descendiente de Melampo, resucita a Glauco, hijo de Minos, con la ayuda de una serpiente que le proporciona una hierba fabulosa (Hig. Fab. 136). Tiresias sufre metamorfosis de su sexo al separar a dos serpientes (Ov. Met. III 316). Yamo, el adivino precursor de lo Yámidas de Olimpia, es criado por unas serpientes después de ser abandonado cuando era niño (Pind. Ol. VI 27).

La curación de Íficlo Filácida:


Melampo sentía gran afecto por su hermano Biante. Éste era pretendiente de Pero, hija de Neleo, rey de Pilos, quien le exigía para dar a su hija en matrimonio, el rebaño de vacas del rey Fílaco de Fócide, pariente común de ambos (hijo del eólida Deyoneo, casado con Climene hija del rey Minias).  Melampo fue sorprendido intentando robar las vacas y encerrado en prisión durante año y medio. En su celda, escuchó a dos termitas hablar, alegando que acabarían de comer la viga que sostenía el techo a la mañana siguiente. Melampo llamó a sus captores e hicieron un acuerdo. Cuando el techo se derrumbó a la mañana siguiente, Fílaco decidió que era un profeta y que aferrarse a él podría ofender a los dioses.

Fílaco tenía un hijo llamado Íficlo que podía correr sobre un campo de espigas sin tocarlas pero no podía tener hijos. Ofreció una recompensa para cualquiera que pudiera curar a su hijo. Melampo mató a un buey y habló con los buitres que vinieron a comer el cadáver. Dijeron que la última vez que había tenido una fiesta fue cuando el rey había hecho un sacrificio. Le dijeron a Melampo que el príncipe se había asustado del gran cuchillo, con sangre y el rey lo arrojó a un lado para calmar al niño. Se había golpeado a un árbol e hirió a un hamadríade, que maldijo al príncipe con la enfermedad. El remedio de la enfermedad consistía en hacer beber agua con el óxido disuelto del cuchillo que había servido para matar carneros (similar a Aquiles con la herida de Télefo).

Tras curar a Íficlo de su dolencia, Melampo recibe las vacas de Fílaco y se las lleva a Neleo, pudiendo casarse su hermano Biante con Pero.

Locura y curación de las Prétides: 

(Baq. X 40; Hdto.IX 34; Estr. VIII 3,19; Diod. IV 68; Paus. II 7,8; Ov., Met. XV 525)

Preto tiene tres hijas llamadas Lisipa, Ifianasa e Ifínoe (Apd. II). La diosa Hera castiga a las hijas de Preto con un ataque de locura porque se habrían burlado del templo de la diosa en Argos al decir que el palacio de su padre era más hermoso (Ferécides 3F114) o porque despreciaron la inagen de madera de la diosa (Acusilao en Apd. II 2.2). Las muchachas son curadas por intercesión de Ártemis después de sacrificar 50 vacas rojas (Baquílides XI 40). 

Las mujeres de Argos sufren ataque de locura como castigo de Dioniso por no aceptar su culto. Andaban errantes, sucias y desnudas y se creían vacas (Virg., Buc. VI 48). Melampo es llamado por Preto para curar a las mujeres de Tirinto. El profeta exige un tercio del reino como pago y el rey se niega. La locura de las mujeres se vuelve  más salvaje que nunca, abandonan sus hogares y llegan a dar muerte a sus hijos (Apd. II 2.2). Preto llama otra vez Melampo, quien esta vez exige una tercera parte del reino para sí mismo y otra tercera parte para su hermano Biante. El rey siente que no tiene más remedio que estar de acuerdo. Melampo llevarlos a la ciudad de Lusi donde fueron curados de su locura en un santuario de Ártemis (Calímaco, Himno a Ártemis).

La locura de las mujeres de Argos tiene lugar en algunas versiones durante el reinado de Anaxágoras, nieto de Preto (Diod. IV 68.4; Paus. II 18.4). Melampo se casa con Ifianira, hija de Megapentes y hermana de Anaxágoras.

División del reino de Preto:

Melampo se casa con Ifianasa (o Ifianisa), Ifínoe muere en el proceso de curación y Lisipa se convierte en la mujer de Bias (pero los hijos de Bias nacieron de su matrimonio con Pero). Desde entonces los descendientes de Biante (los Biántidas) y los de Melampo (los Melampódidas) compartirán el reino con los descendientes de Preto (los Prétidas).

Megapentes, hijo y sucesor de Preto de Tirinto, intercambia su porción de reino de Tirinto con Perseo, nieto y sucesor de Acrisio de Argos.