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Orión




Fuente de Orión. Mesina.
 Existen dos tradiciones sobre el origen y la vida del cazador Orión, de forma muy parecida a lo que ocurre con la heroína Atalanta. La más antigua se relaciona con la isla de Creta, aunque existe una segunda que se sitúa en el la Grecia continental, en el Este de Beocia.


Las referencias más antiguas al mito de Orión que se encuentran en Homero, distinguen al poderoso cazador con una maza de bronce cuyo espíritu ve Odiseo en los Campos de Asfódelos durante su descenso a los Infiernos, del cazador celestial que forma la constelación de Orión visible durante las noches de invierno. Pueden tratarse de personajes distintos...


La mayoría de los relatos  se refieren a su transformación en constelación y las distintas versiones sobre su muerte y son menos las versiones de su vida y leyendas de Beocia.

Origen en Creta: 


Orión nace en Creta (Hesiodo, Astronomía). Es hijo de Poseidón y Euríale, hija del rey Minos. Recibe de su padre divino el don de poder caminar sobre las aguas. De esta manera se dirige a la isla de Quíos, donde reina otro nieto de Minos, Enopión, hijo de Ariadna y Dionisio, con la intención de cortejar a su hija Mérope. Enopión es el primer rey que produce vino en Quíos.

Orión comienza a realizar trabajos para el rey como cazar animales salvajes de la isla. Sin embargo, Enopión se siente reacio a entregar a su hija a un gigante bruto y zafio. Por este motivo le da largas.

Orión, impaciente, después de emborracharse, viola a Mérope. Por este crimen, Enopión lo ciega y lo expulsa de su reino.

Orión ciego y desamparado vagabundea por el Egeo hasta llegar a la isla de Lemnos, a donde le lleva el ruido realizado por el golpear de un martillo de Cíclope. En esta isla,  Hefestos tiene su forja donde trabajan los Cíclopes. El dios se apiada de él y le entrega al joven Cedalión como sirviente. Orión eleva a Cedalión sobre sus hombros para que le sirva de guía.

Cedalión lleva a Orión hacia la salida del Sol y el dios Helios le cura de su ceguera. Después regresa a Quíos para tomar venganza contra Enopión, pero éste se esconde en una habitación bajo tierra.

Origen en Beocia:
 

En la versión helenística (Euforión de Calcis) y romana (Higino), Orión nace en Beocia.  Hirieo de Tanagra acoge en su casa a los dioses Zeus, Poseidón y Hermes. En pago por su hospitalidad le conceden un deseo que es tener un hijo.
 

Los tres dioses orinan sobre una piel de buey sacrificado por Hirieo. Después e 10 meses lunares, un niño surge de la tierra en ese lugar. Recibe el nombre de Orión por su origen (Paléfato 51).

Orión se casa (Apolodoro I, 4.3) con una mujer llamada Side ("granada" en dialecto beocio) que también parece el epónimo de la ciudad beocia de Sidai.

Side se atreve a proclamar que mientras fue joven, su belleza rivalizó con la diosa Hera (pecado de hibris). Por este motivo es encerrada por la diosa en el Inframundo.

Orión trata de violar a Pléyone mientras viaja con sus hijas por Beocia. Las jóvenes huyen de Orión quien las persigue durante siete años. Al final, Zeus las convierte en estrellas del grupo de las Pléyades (Higino, Astronomia II,21) . Curiosamente, una de las hermanas es llamada Mérope.
 

Se describe al gigante como un héroe civilizador, constructor y fundador de ciudades (Diodoro Sículo IV 85). Orión ayuda a Zanclo, legendario primer rey de Mesina en Sicilia a fundar la ciudad y construye su puerto. Además levanta el promontorio Peloris frente a la punta de la península italiana, dando forma al actual estrecho de Mesina. En este lugar consagra un templo a Poseidón. Después se establece en Calcis (Eubea) y por sus méritos se establece la constelación que lleva su nombre.

Muerte y catasterismo de Orión:
 

El fin de Orión es provocado por la diosa Ártemis o por un escorpión. Los muerte de Orión se produciría en tres lugares diferentes con la participación de Ártemis:
 

En Ortigia (Sicilia). Según Homero, la diosa Eos se enamora del cazador Orión y lo lleva a la isla de Ortigia. Los dioses desaprueban la unión de un mortal con una diosa (como Deméter con Iasión). Ártemis le dispara una flecha y lo mata (Odisea V,118).
 

En la isla de Delos. Orión intenta violar a Opis, una doncella de Hiperbórea que lleva ofrendas a los dioses (Heródoto IV,35). Delos es el lugar de nacimiento de Apolo y de Ártemis.
 

En Creta (Higino Astronomía II 34) recoge varias versiones, en las que Orión intenta cortejar o incluso violar a la mismísima Ártemis. Una versión completamente aberrante con la historia de la vírgen cazadora es la de que la diosa se enamora de Orión e incluso está de acuerdo en casarse con él. Su hermano Apolo, decepcionado, incita a la cazadora a disparar sus flechas a un punto distante en el mar, donde se encontraba Orión. Sin saber lo que hace, Ártemis acaba con la vida de Orión.

En otras versiones es un escorpión quien acaba con la vida del cazador:
 

Orión se encuentra en Creta de caza con Leto y su hija Ártemis. Se jacta de que puede acabar con todos los animales de la superficie de la tierra. Esto provoca el resentimiento de la diosa Gea, quien manda un enorme escorpión que causa su muerte. A petición de Ártemis y su madre, Zeus eleva a los cielos la figura de Orión y la de Escorpio (Higinio Astronomía, II.26) .
 

Orión se atreve a coger por la ropa a Ártemis mientras se encuentran cazando en la isla de Quíos. La diosa provoca que se abra la tierra y emerja un gigantesco escorpión (Arato E 634). .
 

Gea manda al escorpión para matar a Leto, por razones no aclaradas. Orión trata de proteger a sus compañeras de caza poniéndose en su camino. El escorpión causa la muerte del cazador por su picadura (Ovidio Fastos V, 493). .

La tumba de Orión se encuentra en Tanagra (Pausanias 9, 20.3).

Los hijos de Orión:

Se consideran hasta 50 hijos de Orión de diferentes mujeres:

Acrafón. Héroe oracular que indica al río Asopo noticias sobre el rapto de sus hijas por los dioses (Corina) y le aconseja que consienta su destino.

Menódice, que es madre con Tiodamante de los Dríopes de Hilas, el argonauta y compañero de Hércules (Higino).

Las hermanas Menipe y Metíoque, que se sacrifican por su patria y son transformadas en cometas (Antonino Liberal, 25 - Las corónides). Criadas en Beocia tras la muerte de su padre. En aquellos tiempos, una plaga asola la región. Un oráculo vaticina que los dioses infernales serían aplacados si dos doncellas se inmolan voluntariamente. Las jóvenes, que se enteran de la predicción mientras están hilando, se levantan y claman en voz altas tres veces a los dioses que están dispuestas para el sacrificio y después se abren las gargantas con las lanzaderas del telar. Los dioses Hades y Perséfone convierten a las jóvenes en dos cometas. Desde entonces, en la ciudad beocia de Orcómeno se realizan ofrendas con miel a los cometas cada año. De las cenizas de las doncellas surgen dos jóvenes llamados Coronos
(Ovidio Met. XIII, 692).

Driante (o Dryas) hijo de Orión, es el líder del ejército de Tanagra aliado de Eteocles en la Guerra de los Siete. Dirige un ejército con 1.000 arqueros que se enfrenta a Partenopeo y su contingente arcadio, consiguiendo derrotarle, aunque luego fallece a manos de Ártemis (Estacio, Tebaida IX).


 

Sísifo y el Reino de Corinto


Éfira y Corinto:

La ninfa Éfira, hija de Océano (Paus. II 1.1, Simónides Frag.596) funda la ciudad de Éfira en el estrecho de Corinto (Hig. Fab. 275), en el riñón de la Argólide (Il. VI 144).

Posidón disputa su tierra con Helios, y tienen como árbitro al hecatonquiro Briareo, hijo de Gea, quien dictamina que el Istmo pertenece  Poseidón, pero entrega a Helios la parte elevada por encima de la ciudad, llamada Acrocorinto (Paus. II 1.6). Los puertos de Corinto reciben los nombres de Lenques y Cencreas, hijos de Posidón y de Pirene, hija del río Aqueloo.

Helios entrega Éfira (Corinto) a su hijo Eetes y Asopia (Sición) a Aloeo. Eetes reina en Éfira antes de marchar a La Cólquida. Su sucesor es Buno, hijo de Hermes y Alcidamía, para conservarlo hasta el regreso del rey o alguno de sus descendientes. Después de Buno, Epopeo, el hijo de Aloeo, obtiene el reino de Éfira (reina sobre Sición y Corinto). Epopeo acoge a la tebana Antíope antes de tener a sus hijos, los Dioscuros tebanos, Zeto y Anfión. Epopeo muere en la guerra con Lico, tío de Antíope. Maratón, hijo de Epopeo, refugiado en Ática, regresa para reinar después de la muerte de su padre. Los dos hijos de Maratón, Sición y Corinto son los reyes epónimos de ambas ciudades.

Debido a que al morir Corinto, el hijo de Maratón, no dejó ningún hijo, los corintios envian a buscar a Medea de Yolco (hija de Eetes) y le entregan el poder (Paus. II 3.10, citando a Eumelo).

Entre Maratón y Medea, se citan dos reyes de Corinto:

- Pólibo, casado con Peribea, es el rey de Corinto que acoge a Edipo, abandonado por sus padres, los reyes de Tebas, Layo y Yocasta (puede tratarse de Pólibo de Sición, hijo de Hermes y Ctononofile, hija de Zeuxipe y el rey Sición; puede ser el mismo rey que acoge a su nieto Adrasto de Argos).

- Creonte, hijo de Licáeto (Apd. I 9,28), rey de Corinto que acoge a los hijos de Alcmeón y Manto (Apd. III 7.7). Ofrece la mano de su hija Glauce a Jasón. La venganza de Medea provoca la muerte de Creonte y su hija al incendiar el palacio.



Sísifo rey de Corinto:

Sísifo llega a ser  rey de Corinto después de la expulsión de su sobrinos Jasón y Medea. Hijo de Eolo y de Enarete y marido de la pléyade/atlántide Mérope, se considera el hombre más astuto de su generación. Sísifo, igual que sus hermanos, vive entre los siglos XV y XIV (la extrema longevidad de los eólidas es muy difícil de conciliar con la tradición; en el caso de Sísifo puesto que regresa del Inframundo, también es contemporáneo de Jasón, Medea y Autólico, el abuelo de Ulises, que viven en el siglo XIII).

Sísifo y la atlántide Mérope:

Sísifo y Mérope, hija de Atlas, tienen cuatro hijos:

-  Glauco (como el dios marino) que es padre del famoso héroe Belerofonte, contemporáneo del rey Preto de Argos.
-  Ornitión, quien conquista Dafnunte con los Locrios de Opunte. Su hijo Foco es el epónimo de la región de Fócide y marido de la tebana Antíope. Otro hijo, llamado Toante hereda el trono de Corinto siguiendo una genealogía que llegará hasta el Retorno de los Heráclidas (Paus. II,4).
-  Tersandro. Sus hijos Haliarto y Corono son los epónimos de las ciudades de Haliarto y Coronea (Paus. X 30.5).
-  Halmo emigra a Orcómeno de Beocia donde el rey Eteocles le cede el territorio de la ciudad de Halmones. Su hija Crisa con el dios Ares del terrible Flegias, sucesor de Eteocles, padre de Ixión y de Corónide (madre de Asclepio con el dios Apolo). Su hija Crisógene con Poseidón es madre de Crises, sucesor de Flegias y padre del famoso rey Minias.

Sisífidas

Sísifo y Antíclea:

Se ha considerado a Sisifo padre con Antíclea (hija de Autólico y nieta del dios Hermes) la esposa de Laertes (hijo de Arciso y nieto de Céfalo), del rey Ulises de Ítaca (esta pretendida paternidad es muy difícil de conciliar con la historia ya que entre ambos hay unos dos siglos de diferencia).

Autólico roba constantemente el ganado de Sísifo sin ser descubierto. Sísifo observa que el número de reses de Autólico aumenta mientras el suyo disminuye. Decide poner una marca en las pezuñas de sus reses para descubrir las que Autólico le había robado. Se dice que Sísifo y Anticlea, hija de Autólico, más tarde fue entregada en matrimonio a Laertes, son los padres de Ulises (Hig. Fab. 201; "zorra taimada sisifea" llama Casandra a Anticlea en Licofrón 344).

Los Juegos Ístmicos:

El cuerpo de Melicertes (hijo de la tebana Ino de Atamante, hermano de Sísifo) es llevado a la costa de Cromión por un delfín. Aquí lo encuentra Sísifo, quien lo entierra en el Istmo y construye en su honor un altar. Sísifo funda los Juegos Ístmicos en recuerdo de su sobrino Melicertes (Pausanias, II 1.3), honrado bajo la advocación de Palemón o Portuno. 

La fundación de los juegos se debe a por Eratocles (Hig. Fab. 273, 6) o a Teseo, lo cual explica el derecho a la proedría (asiento de preferencia) de los atenienses en los juegos (Plinio HN VII 57; Plut.  Teseo XXV).

Muerte prisionera:

Sisifo revela al dios-rey del rio Asopo el rapto de su hija Egina por Zeus, al haberlos visto en Corinto. De la unión de Zeus y Egina nacerá Éaco que será abuelo de Aquiles (que es contemporáneo de Ulises y resulta cronologicamente coherente). Zeus se enfada y le envía a Tánato que es una personificación masculina de la muerte (la muerte dulce). 

Sísifo atrapa a Tánato y lo encadena (se produce aquí uno de los temas recurrentes de la mitología, el de la muerte prisionera como en el cuento El jugador de los hermanos Grimm). Tánato es liberado por Ares, que ya sabe lo que es ser cautivo de un mortal (por los Alóadas) y pone a Sísifo bajo su custodia.

Engaño a los dioses:

Sísifo desciende a los Infiernos, pero a antes le pide a su mujer Mérope que se abstenga de realizar las ofrendas fúnebres. Entonces convence a los dioses-reyes infernales que le dejen volver a la tierra de los vivos para castigar a su mujer (episodio que recuerda al engaño de Hefesto por Tetis y de Atlas por Hércules). Hades libera a Sísifo para que reprenda a su esposa por el descuido. Una vez libre, Sísifo ya no regresa al Infierno y vive en Corinto hasta una edad avanzada, cuando la Vejez o Hermes lo llevan de nuevo al Infierno. Es uno de los héroes que consiguen descender y luego regresar del Infierno (Nekyia), como Hércules, Ulises, Teseo y Orfeo.

Perséfone y Sísifo. Ánfora de figuras negras (s. VI AC). Staatliche Antikensammlungen museum.

Castigo en el Infierno:

Para que no se vuelva a escapar, Sísifo es condenado a empujar o llevar a cuestas una enorme piedra hasta lo alto de un monte. Cuando lo consigue, la piedra vuelve a caer por la ladera haciendo así que el suplicio sea eterno. (Para Lactancio Plácido, el castigo tiene que ver con la costumbre de Sísifo de castigar a sus víctimas aplastándolos bajo una gran roca en Acrocorinto y para Séneca y Apolodoro, se debe a la delación que hizo al río Asopo de Zeus). Recuerda a otros castigos infernales:

Glauco, hijo de Sísifo:

Glauco, hijo de Sísifo y Merope, es padre de Belerofontes y habita en Potnia, Beocia. Despreciando el poder de Afrodita, no permite que sus yeguas se reprodujeran, para ser más fuertes en las carreras de caballos y además las acostumbra a alimentarse con carne humana, con el propósito de hacerlas animosos y belicosos. Esto excitó el enojo de Afrodita.

Durante los juegos funerarios de Pelias, en Yolco, Glauco toma parte en ellos con un carro de cuatro caballos y es derrotado por Yolaio, sobrino de Heracles. Los animales se asustan y tiran el carro (Paus. III, 18. 9; Apd.I, 9. 28; Nono XI 143). Las yeguas enloquecidas devoran a Glauco porque habían bebido del agua de un pozo sagrado en Beocia o como la consecuencia de haber comido una hierba llamada hipomanes. (Hig. Fab. 250, 273).

Se cree en el istmo corintio que estaba maldito por la sombra de Glauco, convertido en un fantasma que asusta a los caballos durante la carrera llamado taraxipo (Paus. VI 20.9).

Los Sisífidas:

Los descendientes de Sísifo reinan durante cinco generaciones hasta la llegada de los Heráclidas. Ornitión sucede a Sísifo en el trono de Corinto y es el rey que conquista Fócide. Sus hijos Foco y Toante son las cabezas de las casa reales de Fócide y Corinto.

Foco es el rey epónimo de Fócide. El hijo de Foco, llamado Ornitión como su abuelo, es el padre de Naubolo. Ífito, hijo de Naubolo acoge a Jasón cuando se dirige a consultar al oráculo de Delfos y es uno de los Argonautas. Los hijos de Ífito Naubólida, Esquedio y Epistrofo son los líderes de Fócide durante la guerra de Troya (Paus. II, 4.3).

Toante es el padre de Damofón, Damofón de Propodas y Propodas de Dóridas y de Hiántidas. Durante el reinado de los dos últimos, Corinto es capturado por los dorios bajo el mando del heráclida Aletes, hijo de Hipotes. Los hermanos entregan el control de Corinto y a cambio se les permite permanecer en la ciudad, mientras que el resto del pueblo es expulsado.


Los Reyes Heráclidas:

Aletes es hijo de Hípotas (el heráclida expulsado por matar al adivino en Naupacto) hijo de Filante, hijo de Antíoco, hijo de Herácles (Paus. II 4). Su madre es Leipéfile, hija de Yolao. Funda una dinastia se prolonga durante 447 años hasta el último rey, Telestes que es derrocado por el clan Baquíada (también de origen dorio). 

Aletes:

Aletes (el errante) consulta al oráculo de Dodona que le concede la victoria si se cumplen dos condiciones: alguien le ofrece un poco de tierra corintia y si ataca la ciudad un día en el que todos lleven coronas. Aletes pide un poco de pan a un habitante de Corinto y este le entrega tierra como burla, cumpliendo la primera condición. La conquista de Corinto se inicia el día en que los habitantes honran a sus muertos, llevando coronas.

Melas, hijo de Antiso, es un aliado de Aletes. El oráculo aconseja al heráclida que no se una a su expedición. Un descendiente masculino de Melas, Cipselo, expulsará a los últimos descendientes de Aletes de Corinto.

Aletes recibe un oráculo que le asegura la soberanía de Atenas si en la guerra su rey permanece ileso. Codro, el último rey ateniense se autoinmola para asegurar la independencia de la ciudad.

Los Reyes Baquíadas:

Aletes es sucedido por Ixión, Ageles I, Prumnis y Baquis, el más famoso de los reyes de Corinto y epónimo de la familia de los Baquíadas. Después de Baquis reina Ageles II, Eudemos y Aristodemo. Telestes, hijo de Aristodemo, es todavía un niño a la hora de heredar el reino de su padre. Su tío Agemón ocupa el trono en su lugar y después de éste, Alejandro. Telestes asesina a Alejandro para recuperar el trono de sus antepasados.


Los Prítanos Baquíadas:

En el año 747 AC, una revolución aristocrática dirigida por dirigida por Autónomes del clan Baquíada, depone a Telestes. A partir de entonces, un consejo de esta familia se encarga de elegir al Prítano con las funciones de rey y a un Polemarco como jefe del ejército, cada año (Diod. VII, 9).

Los Baquíadas son un clan aristocrático endogámico que asumen el poder durante 90 años hasta la llegada de la Tiranía de Cipselo. Durante el período Baquíada, Corinto destaca en la construcción de naves y se convierte en una potencia marítina. Se fundan colonias de Molicria, Siracusa y Córcira.

Arquias y Siracusa: (Plut., Moralia X, Historias de Amor 2)

Fidón, rey de Argos - y descendiente del heráclida Tenemo - intenta tomar Corinto como cabeza de puente para la conquista del Peloponeso. Fidón exige (para evitar la guerra) 1000 jovenes de Corinto como rehenes, pero su verdadero propósito es atacar  mientras Corinto está privado de sus mejores fuerzas. Los jóvenes son enviados bajo el mando de Dexandro que se hospeda en casa del argivo Habrón. El plan de Fidón fracasa debido a la delación de Habrón a Dexandro. Habrón, para escapar de la ira de Fidón, toma a su familia y se refugia entre los muros de Corinto.
 
Habrón tiene un hijo llamado Melisso, quien a su vez es padre de Acteón. Este joven en virtud y  belleza es el primero entre los corintios. Una gran cantidad de pretendientes quieren seducirlo, de los cuales fue el más osado es Arquias hijo de Evagetes, de la familia Baquíada.

 
Arquias es rechazado en repetidas ocasiones por Acteón. Con la ayuda de su familia, se presenta en la casa de Melisso e intenta secuestrar al joven.  Melisso llama a otros amigos para impedir el secuestro de su hijo.
Acteón agarrado por unos y por otros, fallece en el tumulto.  

Meliso pide justicia. Expone el cuerpo del niño en la plaza pública aquí y con palabras de amargura y pesar reprocha a los Corintios que olvidaran el bien hecho por su padre Habrón, dejando a los Baquíadas impunes por el delito cometido contra su descendencia. Al ver que ni el Senado ni el pueblo se atreven a hablar en contra del agresor, durante los Juegos Ístmicos, Melisso sube al Templo de Poseidón maldiciendo a los Baquiadas e invocando el nombre de todos los dioses, se arroja contra las rocas.
 
Después de su muerte, se produce un largo período de hambre y sequía en Corinto. Los residentes desesperados consultan al oráculo de Delfos y su respuesta es que la ira del dios Poseidón se habría desatado hasta la muerte de Acteón sea vengada.


Arquias, que forma parte de la delegación de Corinto enviada al oráculo, al oír estas palabras, decide su auto-exilio.
Arquias funda la colonia de Siracusa en Sicilia (734 AC). Tiene dos hijas llamadas Ortigia y Siracusa, nombres de la isla y la laguna de Siracusa. Muere asesinado a manos de Télefo, su joven amante.

Filolao de Corinto: (Aristóteles, Política II, 12)

Filolao de los Baquíadas es un legislador de Tebas que escribe leyes sobre la adopción. Se exilia con su amante Diocles, vencedor de la XIII Juegos Olímpicos (728 AC) que huye de los celos de su madre Alcíone. Sus sepulcros se muestran juntos, el de Filolao mirando hacia Corinto y el de Diocles en sentido contrario.

La expulsión de los Baquíadas:

En 657, los Baquíadas son expulsados del poder por el tirano Cipselo, que también pertenecía a este clan por parte de madre. Los exiliados se refugian en Esparta, Sicilia, Italia y Macedonia.

Demarato, un rico comerciante de la familia Baquíada, se instala en Etruria. Su hijo Lucio Tarquinio Prisco o Tarquinio el Viejo es el quinto rey de Roma.

La Casa Real de Lincestis, en Macedonia procede de los Baquíadas (Estrabón VII, 7.8; Tucidices IV 83, Expedición de Pérdicas II y Brásidas contra los lincestas). El rey Arrabeo, hijo de Brómero, es el padre de Sirra y abuelo de Eurídice, madre de Filipo II.


Los Tiranos Cipsélidas: (Hdto. V 92)

El primer tirano de Corinto es Cipselo, que derroca a la oligarquía Baquíada. El hijo y sucesor de Cipselo en Corinto es Periandro. El segundo hijo de Cipselo, Gordias llega a ser en tirano de la colonia Ambracia, seguido después de su muerte por su hijo Periandro de Ambracia. Psamético, otro hijo de Gordias, sucede a su tío Periandro como último tirano de Corinto antes de la anexión por la Liga del Peloponeso.

Cipselo:

Lambda madre de Cipselo, poco agraciada y con las piernas torcidas (genu valgo, lo que explica el nombre de "lambda" por la forma de la letra) se casa con Eetión, un lápita que no pertenece al clan aristocrático, descendiente de Melas, hijo de Antaso, que acompañó a Aletes en la conquista de Corinto (Paus. II 4.4). Un oráculo anuncia que su hijo gobernará Corinto con justicia. Los Baquíadas envían asesinos a sueldo para matar al niño pero no culminen su crímen conmovidos por la sonrisa del bebé. Un segundo oráculo profetiza que el hijo de Eetión derrocará la aristocracia. Los padres esconden al niño en un arca de cedro.

Cipselo llega a ser Polemarca durante la guerra entre Corinto y su colonia Corcira. Apoyado por el pueblo, destrona a los Baquíadas y se convierte en el primer tirano de Corinto.

Su reinado es una época de prosperidad para Corinto. En Delfos se levanta el Tesoro de los corintios, adornado con una palmera de bronce y en Olimpia la Estatua de Zeus, por la que tuvieron los adinerados de Corinto que pagar un impuesto especial durante diez años.

El arca de Cipselo: (Paus. IV 17-18)

El arca se conserva durante generaciones en templo de Hera en Olimpia. En sus paredes se encuentran imágenes mitológicas, divididas en cinco zonas desde abajo con inscripciones:

- Primera zona: Enómao persiguiendo a Pélope; la familia de Anfiarao; los juegos fúnebres de Pelias; Hércules y la Hidra; Fineo y las harpías.
- Segunda zona: la Noche con Tánato e Hipnos en brazos; la boda de Idas y Marpesa; Zeus y Alcmena; Menelao y Helena, Jasón y Medea; Apolo y las Musas, Atlas y Hércules; Ares y Afrodita; Peleo y Tetis.
- Tercera zona (temas militares)
- Cuarta zona: Bóreas y Oritía; Hércules y Gerión; Teseo y Ariadna; la lucha de Aquiles y Menón; Héctor y Ayax; el rescate de Helena por los Dioscuros; Ifidamante y Coón luchando con Agamenón; el juício de Paris; Ayax y Casandra; Eteocles y Polinices; Dioniso en una gruta.
- Quinta zona:  Ulises y Circe; la muerte de Patroclo; Nausicaa y sus doncellas; Hércules y los Centauros.

Periandro:

El hijo de Cipselo, casado con Melisa, hija de Procles, tirano de Epidauro, tiene dos hijos llamados Cipselo y Licofrón. En un ataque de celos, asesina a su mujer a golpes con un escabel. Licofrón, al descubrir el crimen, es desterrado a Córcira. Periandro, en su vejez, manda traer de vuelta a su hijo para legar el reino. Los corcirenses enterados asesinan a Licofrón. Periandro secuestra a los jóvenes de Córcira para ser castrados en Lidia. El barco hace escala en Samos, donde los jóvenes, donde hacen súplicas en el templo de Juno y son liberados por los samios.

Siendo huésped del tirano Trasíbulo de Mileto, le pregunta como se debe gobernar. Trasíbulo, sin decir nada, comienza a cortar con su vara las cabezas de los brotes de trigo más altos. Periandro interpreta que debe deshacerse de los ciudadanos más destacados que amenacen su poder, sean enemigos o no (Aristóteles, Política; idéntico a la fábula de las amapolas de Tarquinio el soberbio, Val. Max.VIII, 4.2).

Periandro es el constructor de los "diolkos" en el istmo de Corinto. Se trata de unas rampas que comunica el golfo Sarónico con el golfo de Corinto y permite a los barcos pasar del mar Egeo al mar Jónico evitando la navegación por las costas del Peloponeso.

El tirano quiso evitar que sus enemigos profanasen su cadáver. El monarca eligió un lugar apartado en el bosque para suicidarse y ordena a dos jóvenes que le descuarticen y entierren sus restos. Además, ordena a otros cuatro hombres que siguieran a sus asesinos, les maten y entierren un poco más lejos. Después, un número mayor de hombres debían acabar con los anteriores y enterrarlos, así sucesivamente.

Arión de Lesbos:

El célebre músico, tañidor de lira, es hijo de la ninfa Oncea y de Ciclón (Hig. Fab. 194). En su regreso en barco de un viaje a Sicilia, la tripulación intenta asesinarle. Convence a los piratas que le permitan cantar una canción. Cuando termina, se arroja al agua y es transportado por un delfin hasta la costa de Ténaro. Periandro ordena matar a los piratas. Este delfin es uno de las tres posibles catasterismos de la constelación de Delfín  (los otros dos son:  el delfín que descubre a Anfítrite en la Atlántida cuando es perseguida por Poseidón y uno de los piratas tirrenos metamorfoseados por Dioniso en delfín; Hig. Astr. Poética 17).