Antropogonia

Prometeo encadenado y las Oceánides, Eduard Müller Museum, Berlín

Los orígenes del hombre.

Existen en la mitología clásica cinco tipos de orígenes del hombre:

  I)  Metamorfosis: a partir de hormigas, árboles o piedras.
 II)  Autóctonos o brotados de la tierra.
III)  Hijos de los dioses (procreados por los dioses en unión sexual): los linajes heroicos.
IV)  Creación por los dioses: Pandora fabricada con barro por Hefesto. Las edades o razas humanas.
 V)  Creación de Prometeo.

Metamorfosis

Hormigas:

Los hombres que proceden de las hormigas son los Mirmidones de Egina (Hig. Fab. 52) que serán luego los súbditos tesalios de Peleo en Ftía (Ov. Met. VII 518) y soldados de Aquiles en la guerra de Troya.

Existen dos orígenes de las hormigas:

1) Mírmex es una doncella ateniense transformada por Atenea en hormiga por apropiarse el mérito de la invención del arado. Zeus le devuelve la apariencia humana (Serv. sobre Virg. En. IV 402). 

2) Mirmidón, hijo de Eurimedusa, a quien Zeus sedujo con la forma de una hormiga (Apd. I 7.3). Es el héroe epónimo de los Mirmidones y tiene con la eólide Pisídice a Áctor (marido mortal de Egina y padre de Menecio, padre de Patroclo, Pind. Ol. IX 70) y a Antifo. Su hija Eupolemia es la madre por Hermes del argonauta Etálides. Eresictión es otro hijo de Mirmidón y no de Triopas (Eliano, Historias curiosas I 27).

Árboles:

Es una tradición antiquísima el orígen de la humanidad a partir de árboles. Los arcadios se creían «nacidos de las rocas y del roble» (Estacio Teb. IV 340).

Los fresnos producen a la raza de bronce y los hombres son llamados melios o meliades (Teog. 560; Paléfato 35, se trataría de un hombre llamado Fresno). En la mitología nórdica, la primera pareja humana, Ask y Embla, procede de la transformación de un fresno y un olmo.

Piedras:

La segunda creación del género humano tiene lugar después del diluvio, por Deucalión y Pirra, arrojando piedras a sus espaldas. Las piedras al caer a tierra se convierten en hombres las arrojadas por Deucalión y mujeres las arrojadas por Pirra. Los litógenas nacen en Lócride, donde se conoce la existencia de un rey Locro que adoptó a un niño hijo de Zeus y una princesa hija de Opunte (Pin. Olimp. IX 44-46; Ov. Met. I 399-413; Hig. Fab. 153; Apd. I 7, 2).

Autóctonos

La Tierra no quiere ser madre de plantas insensibles ni animales irracionales, sino también de criaturas obedientes y piadosas. Unos nacen espontáneamente de la tierra, sin previa fecundación y otros precisan que la tierra sea "fecundada" con la sangre, semen o los dientes de un ser preexistente. 

1) Auctóctonos verdaderos (nacidos espontaneamente del suelo de una región):


Orcómeno

Tebas
Atenas
Esparta
Arcadia
Argos
Tesalia
Creta
Alalcomeneo
Ógiges
Cécrope
Cránao
Anfictión
Céleo
Disaules
Lélege
Pelasgo
Argos Panoptes
Macedón
Cres

- en Orcómeno, a orillas del lago Copais nace Alalcomeneo.
- en Eleusis (Atenas) o en Tebas, Ógiges.
- en Atenas, Cécrope, Cránao y Anfictión.
- en Eleusis (Atenas), Céleo y Disaules.
- en Esparta, Lélege.
- en Creta, Cres.
- en Arcadia, Pelasgo
- en Argos, Argos Panoptes.
- en Tesalia o Macedonia, Macedón.

Alalcomeneo:

Alalcomeneo es el héroe epónimo de la ciudad de Alalcomenas en Beocia. Es uno de los tutores de Atenea (Paus, IX 33.5). Su esposa es Atenais y su hijo es Glaucopo. Aconseja a Zeus construir una estatua de madera, vestirla de novia y fingir una boda para dar envidia a Hera y después reconciliarlos al descubrir el engaño.

Ógiges:

Ógiges u Ógigo es el rey de los Ectenes que habitaban Tebas antes de los hiantes y los aones, conquistados por Cadmo y los fenicios (Paus. IX 5.1) y de la región de Atenas, padre del héroe Eleusis (Paus. I 38.7). Una de las siete puertas de Tebas lleva su nombre (también es el nombre de una de las hijas de Anfión y Níobe). Durante su reinado se produce una inundación en el Ática conocida como el Diluvio de Ógiges.

Cécrope:

Cécrope es un ser híbrido de hombre y serpiente, primer rey del Ática (Apd III 14.1; aunque en Paus. I 2.6, es su suegro Acteo). Casado con Aglauro, hija de Acteo, tiene un hijo llamado Erisictón, que muere sin descendencia, y tres hijas, las cerópides, llamadas Agraulo, Herse y Pandroso. Durante su reinado se produce la disputa de Hera y Poseidón y el juicio de Ares en el Areópago. 

Cránao:

Cránao sucede a Cécrope en Atenas. En su reinado de doce años se produce el Diluvio de Deucalión. Casado con Pedias, hija de Mines de Lacedemonia (Apd. III 14.5), tiene tres hijas llamadas Cránae, Cranecme y Átide quien es epónima del Ática (Paus. I  2.5). Cránao es derrocado por su yerno Anfictión y se refugia en el demo de Lamptras donde está su tumba (Paus. I 31.2).

Anfictión:

Anfictión expulsa a Cránao del trono de Atenas. Es hijo de Deucalión o posiblemente autóctono (Apd. III 14.6). A su vez, es expulsado del trono por Erictonio, hijo de Átide y nieto de Cránao.

Céleo:

Céleo es el autóctono rey (Apd. I 5.1) o un simple campesino (Ov. Fastos IV 507) de Eleusis, donde vivía con su esposa Metanira o Praxitea, sus hijas y su hijo Triptólemo. Céleo y Metanira acogieron a Démeter cuando buscaba a su hija Perséfone. Démeter agradecida regala a Triptólemo un carro tirado por dragones alados.

Disaules:

Disaules es el primer hombre que surgió del suelo y habitó la llanura de Raro en Eleusis (Frag. Lirica griega V 985). Disaules, expulsado de Eleusis durante la guerra contra Atenas, se refugió en Fliunte (Sición). Se cree que era hermano de Céleo (Paus. II 14.1), su esposa era Baubo con quien tuvo por hijas a Protonoe y a Nesa (Suidas) y sus hijos Eubuleo y Triptólemo (Paus. I 14.3)

Lélege:

Lélege es el héroe homónimo del pueblo de los Léleges, que ocuparon las costas del mar Egeo y Asia Menor antes de los helenos. Lélege y la náyade Cleocaria son los padres de Eurotas, padre de Esparta (la mujer de Lacedemón, hijo de Zeus y la atlántide Taigete) (Apd. III 10.3; en Paus. III 1.1., Eurotas es hijo de Miles y nieto de Lélege).

Cres:

Cres, rey de los eteocretenses o "verdaderos cretenses", que es una raza o pueblo autóctono (Diod. V 64). Cres es padre de Talo, éste de Hefesto y éste de Radamantis (Paus. VIII 53.5, citando a Cinetón).

Macedón:

Macedón es el primer rey autóctono de Macedonia (Estr. VII Frag. 11). Es hijo de Zeus y Tía, hija de Deucalión (Catálogo de mujeres, Frag. 3).

Hijo de Osiris (identificado con Dioniso) y hermano de Anubis (Diod. I 18). Macedón lucha en ejército de Osiris cubierto por una piel de lobo y su hermano cubierto por una piel de perro. Macedón recibe el reino de Macedonia de su padre (Diod. I 20, parece una forma de justificar a la dinastía macedónica de los Ptolomeos al atribuir a egipcios y macedonios un origen común).

Hijo de Licaón y padre del desdichado Pindo (Eliano, Historia de los animales X 48).

Argo Panoptes: 

Existen varias filiaciones. Su padre es Agénor, Aréstor, Ínaco o Argo, mientras que algunos relatos lo describen como un Autóctono (Apd. II 1, 2; Ov. Met. I, 264). Panoptes significa que todo lo ve, dotado de cien ojos, algunos de los cuales siempre están despiertos. Es un héroe justiciero de Argos célebre por matar a un toro que asolaba a Arcadia, a un sátiro que robaba ganado, a la serpiente Equidna que hacía peligrosas las carreteras y a los asesinos del rey Apis. Hera lo nombra guardián de Ío metamorfoseada en vaca. Hermes mata a Argo para rescatar a Ío. Hera dibuja los ojos de Argo en el plumaje del pavo real (Apd. II 1.2; Hig. Fab. 145; Ov. Met. I 583).

Pelasgo:

Pelasgo el progenitor del pueblo pelasgo surgió del suelo de Arcadia (Paus. VIII 1.2). Es un héroe civilizador que enseñó a construir chozas, alimentarse de bellotas y coser túnicas con pieles.

Evénor: 

Evénor es el antepasado de los reyes que gobernaron la Atlántida. Evénor, nacido de la tierra, vivía con su esposa Leucipe en una colina en el centro de la isla, cerca de cincuenta estadios del mar (Platón, Critias 113c). La pareja tenía una hija, Cleito, amante de Poseidón y madre de cinco pares de hijos gemelos. Su hijo mayor, Atlas, es el primer rey epónimo de la Atlántida.
 

2) Razas o estirpes autóctonas (aunque también existen otras genealogías):

- Cabiros
- Curetes
- Dáctilos del Ida (identificados con los Curetes en Paus. V 7, 6)
- Coribantes 
- Telquines (echadores de «mal de ojo»)

Cabiros:

Origen de los Cabiros 

Los Cabiros son deidades autóctonas de Lemnos, protectoras de los viñedos (la más antigua referencia está en Los Cabiros, tragedia perdida de Esquilo, citada en Ateneo 10.33 438F, quienes reciben a los Argonautas en la primera parada de su viaje a Cólquide). Los antiguos pelasgos ofrecen frutos y rebaños a los Cabiros que parecen dioses del mismo nivel que Júpiter o Apolo (Dion. Hal. I 23.5). Cabiros, Curetes, Dáctilos del Ida, Corinbantes y Telquines  son identificados como los mismo grupo de seres que son genios o ministros de los dioses (Estrabón X 3, La cuestión de los Curetes).

En Samotracia se celebran cultos en honor a los Cabiros (Estesimbroto de Tasos) y su nombre deriva del Monte Cabiro de Berecintia (Demetrio de Escepsis). Cadmilo, hijo de Hefesto y Cabiro (hija de Proteo), es el padre de tres Cabiros y tres nínfas Cabírides (Acusilao de Argos 2F40) o bien los Cabiros son hijos de Hefesto y Cabiro y nietos de Proteo (Ferecides de Atenas 3F48 y la mayoría de los logógrafos). Como hijos de Hefesto, los Cabiros son hábiles en el arte de manejar el martillo (Calímaco Aitia 37) y se les representa como enanos deformes parecidos a los Patecos de los Fenicios, divinidades protectoras de los barcos (Hdt. III 37). En Samotracia los navegantes que habían sobrevivido a naufragios dejaban ofrendas votivas, aunque serían muchas más si las dejaran aquellos que no se salvaron (Diógenes Laercio VI. 59, citando a Diógenes el cínico).

Los Cabiros, llamados Alconte y Eurimedonte, versados en el arte de la fragua, tienen una actuación muy destacada en la Dionisíaca (Nono XIV 20, XVII 192; XXIV 92 y XXX 135). Los tres Cabiros son llamados Axieros, Axiocersa y Axiocerso, identificados con Démeter, Perséfone y Hades (Mnaseas de Patara, Escolio de Apolonio I 915); un cuarto Cabiro llamado Cadmilo es identificado con Hermes (en el mismo escolio según Dionisodoro).

Misterios de Samotracia

Son los segundos misterios más celebrados después de aquellos de Eleusis. Los Misterios celebran el asesinato y el entierro. Dos de los Coribantes (Cabiros) matan al tercero, que era su hermano, cubren la cabeza del cadáver con un manto de púrpura, y luego envuelto lo llevan en un escudo de bronce a las faldas del Olimpo donde es enterrado. Los sacerdotes de estos misterios, se llaman ‘Anactotelestés’. Prohíben colocar el perejil con raíz en la mesa, porque creen que crece de la sangre que fluye del hermano asesinado (igual que los atenienses en las Tesmosforias prohiben comer granada por seque creen que surge de la sangre de Dioniso). Este mismo par de fratricidas se hizo cargo del cofre en el que fue depositado el falo sagrado del dios Zagreo desmembrado por los Titanes y lo llevaron a Tirrenia donde es venerado (Clemente, Exhortación a los griegos 2.19).

En Samotracia, Zeus y la Atlántide Electra son padres de Dárdano, Yasión y Harmonía. Dárdano es el primero que construye una balsa, se instala en la Tróade y es el antecesor del pueblo troyano. Yasión recibe de Zeus la dirección de los antiguos misterios y es el primero en admitir extranjeros (aunque en Diod. V 64.4 es Orfeo el primero que inicia a los griegos en los ritos de iniciación y los misterios). Yasión es el esposo de la Diosa Madre de los Misterios, llamada  Démeter (y entonces es el padre de Pluto) o Rea/Cibeles (y entonces es el padre de Coribas). Cadmo llega a Samotracia en la búsqueda de su hermana Europa y es iniciado en estos ritos. Los samotracios creen que la esposa de Cadmo es Harmonia hija de Zeus y no la hija de Ares (Diod. V 48).

Samotracia, llamada la isla de Electra, guarda el secreto de los ritos de los Cabiros y aquí se ordenan penas para quien revele sus misterios. La isla está protegida por los dioses y ninguna tormenta se atreve a tocar con sus olas la tierra. El sacerdote Thyotes se encuentra con los Argonautas y les da la bienvenida (Val. Flac. II 431). Los Argonautas son iniciados en los Misterios de Samotracia (Ap. Rd. I 916).
Los Argonautas dedican copas votivas en el templo de Samotracia (Diod. IV 49.8). Orfeo, que habría participado en una ceremonia iniciática, salva con sus oraciones a los Argonautas de la tormenta en dos ocasiones (Diod. IV 43.1 y 48.6).

Los Cabiros también reciben culto en Imbros, Lemnos y Tróade, incluso existió un santuario de los Cabiros en Menfis que fue destruído por Cambises (Estrabón X 21; Hdt. III 37).

Los Misterios de los Cabiros de Samotracia fueron difundidos por primera vez entre los atenienses a través de los pelasgos porque fueron los atenienses los primeros que levantaron estatuas de Hermes itifálico (Hdt. II 51).

Misterios de Tebas

Cerca de Tebas hay un bosque consagrado a Démeter Cabiria y a Core y un santuario dedicado a los Cabiros que se levanta en el lugar donde una vez existió la ciudad de Cabiria y unos hombres llamados cabiros. El orígen de los misterios en Tebas está en el regalo que Deméter confía a Prometeo (uno de los Cabiros) y a su hijo Etneo, algo para que lo custodiaran (en los misterios de Tebas, se representan dos Cabiros, uno joven y otro viejo).
 

Los Cabiros son expulsados por los argivos en tiempo de la invasión de los Epígonos y la captura de Tebas, y también fueron interrumpidos durante algún tiempo los misterios. Pelarge, hija de Potneo, e Istmíades, su marido, establecieron allí las ceremonias originarias, pero las trasladaron a un lugar llamado Alexíaro. Mas como Pelarge celebró la iniciación fuera de los antiguos límites, Telondes y los que quedaban del linaje de los Cabiros regresaron de nuevo a Cabiria. De acuerdo con un oráculo procedente de Dodona, varios honores debían ser establecidos para Pelarge, y, entre ellos, el sacrificio de una víctima preñada. 

La cólera de los Cabiros es inexorable para los hombres, como se ha mostrado en muchas ocasiones. Cuando el ejército de Jerjes liderado por Mardonio se quedó atrás en Beocia, saqueó el santuario de los Cabiros, tal vez con esperanza de grandes riquezas, los soldados enloquecieron locos y perecieron arrojándose al mar desde los acantilados. Cuando Alejandro Magno entregó Tebas y toda la Tebaida al fuego, algunos macedonios que vinieron al santuario de los Cabiros fueron destruidos por rayos del cielo (Paus. IX 25.5).

Curetes:

Curetes de Etolia

Pueblo muy antiguo que ocupaba la región de Etolia. Los Curetes fueron expulsados por Etolo, exiliado de Élide por la muerte del rey Apis. Los Curetes se instalan entonces en la región de Acarnania (Éforo; Estr. X 3; Justino, Epítome de las historias filípicas de Pompeyo Trogo XLIV 4,1 se asientan en Tartessos).

Curetes de Creta

Son una raza autóctona de Creta. Hijos de las hijas de Doro, "divinos Curetes, bailarines gozosos" (Hes. Fr. 10a). Cuando Rea da a luz a Zeus, los Curetes bailan ruidosas danzas guerreras para ocultar los llantos del niño a Crono (Calímaco Him. I 51; Eur. Bac. 120). Los Curetes ayudan a Minos en la búsqueda de su hijo Glauco con el augurio de la vaca tricolor (Apd. III 2.1).

Los Curetes secuestran a Épafo, hijo de Zeus y de Ío, por orden de Hera y son fulminados por un rayo de Zeus (Apd. II 1.3).

Dáctilos:

Nacen en el monte Ida de Creta o de Tróade. Cuando Rea está dando a luz a Zeus, recibe la ayuda de Anquíale, hija de Jápeto. Los Dáctilos surgen de la tierra que agarra Rea con sus manos (Nono 14.23) o de la tierra que esparce Anquíale en la cueva (A.R. I 1129). El número de Dáctilos es variable aunque se suponen que son diez, uno por cada dedo, cinco varones y cinco hembras llamadas Hecatérides por Hecatereo, marido de Anquíale (Diod. V 64.3).

Los Dáctilos son hábiles en el trabajo de metales y de ahí sus nombres: Acmón (yunque), Damnameneo (martillo), Quelmis (fundidor) y son los primeros en descubrir la herrería (Foronida. Estr. XIV2.7) que es el arte de Rea (Diod. 17. 7.5).

Quelmis es un niño amigo de Zeus en su infancia convertido en adamantio por ser insolente con Rea (Ov. Met. IV 281)

Los Juegos Olímpicos son fundados por el dáctilo Hércules de Ida y no por el hijo de Alcmena (Diod. V 54.6; Paus. VIII 31.3; Estr. VIII 3.30). 

Coribantes:

Los Coribantes ("que giran") son solamente autóctonos cuando se identifican con Curetes o Dáctilos.

Coribantes de Eubea

Son los siete hijos de Combe (hija de Asopo, llamada también Calcis, Apd. III 12.6) y de Socos, precursores de los Abantes.

La madre y sus siete hijos son expulsados de Eubea. En Frigia cuidan del niño Dioniso. En el Ática, el rey Cécrope les ayuda a vengarse de Soco y regresar a su patria (Nono XIV 135). Son aliados del ejército de Dioniso contra los indios (Nono XXVIII 275):

- Primneo, que socorre a la Bacantes como el viento que sopla en popa y salva al marinero de los vendavales.
- Mimante,  cosecha las cabezas y las ofrece a Baco.
- Acmón, de casco brillante, lucha con el escudo que una vez había sostenido al bebé Zeus.
- Damneo,  que persigue a los indios por la llanura.
- Ocítoo, veloz como el viento.
- Ideo, en la batalla, gira en complicados pasos, incesante sacudida en loca pasión por la carnicería india.
- Meliseo, asusta a la hueste india imitando a la abeja con su aguijón. 

Coribantes de Samotracia

Son los hijos de Apolo y Talia (Apd. I 18), Zeus y Calíope (Estr. X 3.19) o de Apolo y Retia (Ferecides; Estrabón X 3.21). 

Yasión, príncipe de Samotracia, casado con Cibeles, tiene por hijo a Coribante. Después de que Yasión fuese expulsado del círculo de los dioses, lleva a Asia los ritos sagrados de la Diosa Madre. Coribante da nombre a todos aquellos que en la celebración de los ritos de su madre actúan como hombres posesos (Diod. V 48.3).

Telquines:

Raza autóctona de Rodas, donde habitaron hasta el Diluvio de Deucalión, hijos de Talasa o de Cafira y Poseidón (Diod. V 55.5). Hombres pérfidos y malvados que son los primeros en trabajar el metal y levantar estatuas de los dioses (Diod. V 55.3) y posiblemente sean los constructores del tridente de Poseidón y la hoz de Crono en lugar de los cíclopes (Estr. XIV 2.7). Magos que pueden controlar el clima y cambiar de forma. Convierten a Rodas en una tierra baldía al rociar la tierra con el agua de la Estige. Zeus destruye a los Telquines a causa de su maldad (Ov. VIII 365).

Rea confía al niño Poseidón a los Telquines y a Cafira para criarlo en Rodas (Diod. V 55.3).

3) Autóctonos parciales (no surgen espontáneamente del suelo, que tienen padre, al menos con el mínimo grado de paternidad):

- Erictonio
- Agdistis 
- los Espartos (en Tebas y en la Cólquide)
- la raza que brota de la tierra al humedecerse ésta con la sangre de los Gigantes muertos en la Gigantomaquia y que, sería una quinta raza o progenie, posterior a la de hierro (Ovidio Met. I 156-62).

Erictonio:

Erictonio es considerado hijo de Hefesto, porque brota sobre la tierra donde ha caído el semen de Hefesto; pues éste quería éste violar a Atenea, que se defiende briosamente (Proc. Himn. VII 9-10) y en la refriega Hefesto expulsa semen, que cae directamente en tierra o sobre el muslo de Atenea, que limpia con un pañuelo y lo tira a tierra. Atenea logra preservar su virginidad, pero ama y protege a Erictonio como si fuera su hijo. Atenea es considerada madre de Erictonio (San Agustín, Ciudad de Dios XVIII 12; Ovidio, Tristes II 293-94).

Agdistis:

Agdistis nace de una roca sobre la que ha caído el semen de Zeus, que intentaba violar a Cibeles.
Los dioses o solo Dioniso cortan los genitales masculinos de Agdistis. La sangre de sus genitales cortados fertiliza la tierra, y de esa mancha nace un almendro. Nana, hija del dios del río Sangario, mientras recoge el fruto de este árbol, pone algunas almendras (o, en algunos casos, una granada) en su seno y se queda embarazada de Atis. El niño es abandonado y criado por "leche de una macho cabrío" hasta que es recogido por una pareja.


Atis es un ser de una belleza tan extraordinaria que Agdistis se enamora de él. Sus padres adoptivos, sin embargo, le destinaron a ser el marido de la hija de Midas, rey de Pesinunte. En el momento en que la canción del matrimonio ha comenzado, Agdistis aparece, y todos los invitados de la boda enloquecen instantáneamente, tanto Atis y el rey Midas se castran a sí mismos. Agdistis arrepentido consigue de Zeus la promesa de que el cuerpo de Attis no debía descomponerse o desaparecer (Paus. 17.7.9; Arnobio de Sicca, Adv. Nat. V 5).


Espartos:

Espartos de Tebas

Cadmo mata al dragón cuyos dientes siembra por consejo de Atenea. Los espartos nacen de la tierra sembrada y comienzan a luchar a muerte entre ellos. Sólo sobreviven cinco:

- Ctonio
, padre de Lico y Nicteo, usurpadores del trono de Tebas (Apd. III 4. 1; Paus. 9. 5. 3; Higino, 178).
- Equión, quien se casa con Ágave, hija de Cadmo, con la que tiene a Penteo y de este desciende la familia del regente Creonte (Apd. III 5.2). Se decía que había dedicado un templo a Cibeles en Beocia (Paus. IX 5.4). Equión ayuda a Cadmo a construir la ciudad de Tebas ​(Ovidio, Met. X 686). Tuvo una hija, Epiro, en cuyo honor fue llamado el país homónimo (Partenio XXXII).
- Udeo, de su familia desciende el profeta Tiresias, hijo de la ninfa Cariclo y de Everes.
- Peloro.
- Hiperénor.
 

Se considera un esparto a Ástaco, posible fundador de Ástaco en Bitinia (el golfo de Izmit se denominaba golfo Astaceno, Plinio H.N. V 148) y padre de cuatro defensores de Tebas, los Astácidas (Apd. III 6.8): Ísmaro, Anfídico, Léades y Melanipo; y de Eritelas y Lobes, fundadores de Tebas Hipoplaco en Misia (la ciudad de Andrómaca, esposa de Héctor).

Algunas de las principales familias e Tebas se consideran descendientes de los hombres sembrados incluso en época histórica; por ejemplo, el tebano Epaminondas se creía descendiente de los Espartos y en su escudo se representaba un dragón (Paus. VIII 11,8).
 

Espartos de la Cólquide

Atenea entrega algunos de los dientes del dragón al rey Eetes de Cólquide. Entre los trabajos que impune Eetes a Jasón para conseguir el vellocino de oro está que unciera dos toros de patas de bronce y sembrara los dientes. Jasón supera la prueba con ayuda de Medea. Los hombres armados empezaron a luchar entre sí cuando Jasón les arrojó piedras y luego los exterminó (Apd. I 9,23; Ap. Rd. III,1354; Valerio Flaco VII,610).

 
Hijos de los dioses:

La unión sexual por dioses generalmente varones con mujeres humanas (aunque existen muchas excepciones como la diosa Venus y el dardánida Anquises o la nereida Tetis y Peleo) es el origen de las principales estirpes heroicas, aunque no el principio de la humanidad en general. Por norma, la descendencia de dos dioses inmortales es también un ser inmortal (con algunas excepciones como el mortal Foroneo, hijo del río Ínaco y la ninfa Melia o Argía, Hig. 143) y es mortal el fruto la unión de un dios con un ser humano (con las excepciones de Dioniso y de Hércules, aunque este último fallece y accede a la inmortalidad a través de la apoteósis).

Linaje heroico:

Ináquida. 

La estirpe heroica más antigua es la del río Ínaco, orígen de la casa real arcadia-argivo-tebana-cretense. El río Ínaco y su hermana Melia o Argía son padres de Foroneo, de Ío y de Egialeo.  Foroneo y la ninfa Telédice tienen al rey Apis (que dio a la península del Peloponeso el nombre de Apia y que, muerto sin descendencia, fue divinizado en Egipto con el nombre de Serapis) y a Níobe, «la primera mujer mortal amada por Zeus».

Níobe y Zeus son padres de Argo (Apd. II 1, 1) y de Pelasgo (Acusilao 2 F 25; que a veces es autóctono). Pelasgo y la Oceánide Melibea (o la ninfa Cilene) son padres de Licaón, que es mortal y destruído por Zeus. Licaón con distintas mujeres arcadias tiene cincuenta hijos y una hija, Calisto. Calisto y Zeus, Arcas, epónimo de Arcadia, de quien desciende el resto de la genealogía arcadia. 

Argo es el padre de Ío (aunque en algunas versiones es hermana y no bisnieta de Foroneo, si no son dos personajes distintos). De Ío y Zeus nace Épafo; de Épafo y Menfis (hija del río Nilo, pero no sabemos el nombre de su madre ni si es mortal) nace Libia; de Libia y Posidón nacen Agénor y Belo; de Agénor y Telefasa (también sin genealogía conocida) nacen Europa y Cadmo, fundador de Tebas; y de Cadmo y Harmonía (debería ser inmortal como hija de los dioses Ares y Venus) varios hijos mortales y de quienes desciende el resto de la genealogía tebana.

De Zeus y Europa nacen Minos, Sarpedón y Radamantis. Minos es el fundador de la dinastía minoica o cretense.

De Belo y Anquínoe (hija del Nilo como Menfis, y también sin madre conocida) nacen Egipto y Dánao, quienes tienen de distintas parejas, mujeres y algunas ninfas, cincuenta hijos y cincuenta hijas, mortales todos y que forman cincuenta parejas, de una de las cuales, Linceo e Hipermestra, desciende todo el resto de la genealogía argiva.

El primer mortal de este linaje puede ser:
- Foroneo, Níobe o los hijos de Licaón en Arcadia.
- Ío, Libia, Agénor, Europa, Minos o sus hermanos en Creta.
- Ío, Libia, Agénor, Cadmo o los Cadmeidas en Tebas.
- Ío, Libia, Belo, Egipto y Dánao, o los Egíptidas y las Danaides en Argos.

Deucaliónida. 

La segunda más antigua es la dinastía deucaliónide, cuyo fundador divino es Prometeo, y tiene dos ramas principales, la Tesalia o Eolia (con apéndices dórico-jónico-aqueos) y la etolia.

De Prometeo y de la Oceánide Clímene nace Deucalión; de Deucalión y su prima Pirra, Helén y Protogenía, progenitores mortales de las estirpes eolia y etolia respectivamente. El primer mortal de esta estirpe puede ser Deucalión o Protogenía en Tesalia o Etolia. 

Atlántide.

Atlas, hijo del Titán Japeto, hermano de Prometeo, tiene siete hijas con la Oceánide Pléyone. La genealogía atlántide es amplísima y se relaciona fundamentalmente con los reinos rivales de Esparta y Troya que tienen un orígen común.

De Zeus y la Atlántide Taígete nacen Lacedemón y Eurídice; de Lacedemón y Esparta (hija del río Eurotas y de una desconocida Cleta) nace Amiclas, de quien desciende el resto de la genealogía de Esparta. Los primero humanos en esta genealogía pueden ser Lacedemón y Eurídice (si la Atlántide Taígete es inmortal).

De Zeus y Electra nacen Yasión, amante de la diosa Démeter, y Dárdano, fundador de la Casa Real de Troya y, a través de Eneas, de Alba Longa y la Gens Julia. 

De Zeus y Maia nace el dios Hermes, cumpliéndose la regla de que son inmortales los hijos de dioses. Maia es la cuidadora del niño Arcas, hijo de Calisto y Zeus.
 

Alcione y Poseidón, es madre de Hirieo y de Hiperes. Hirieo, rey de Hiria en Beocia, casado con Ctonia es la madre de Lico y Nicteo, regentes de Tebas. Hiperes el progenitor de la familia real de Eubea. Alcione es madre además de Antas, fundador de Antenor en Beocia y Anteia en Acaya; y de una hija Aretusa, madre de Eléuter con Apolo.
 

Celeno y Poseidón tiene a  Licos (lobo), que vive en la Isla de los Bienaventurados. Eurípalo, rey de Cirene puede ser un descendiente lejano de esta unión.
 

Estérope con Ares tiene al rey Enómao de Pisa, en Élide. Enómao es padre de Hipodamia, esposa del Tantálida Pélope.
 

Mérope, la única unida a un mortal, el Deucaliónida Sísifo, rey de Corinto.

Tantálida.

Zeus mismo es el fundador divino de las estirpes lacedemonia, tantálide, troyana y eácide, en sendas diosas las cuatro (la Atlántide Taígete, la Oceánide Pluto, la Atlántide Electra y la Náyade Egina, respectivamente, si bien de las cuatro hay dudas sobre su carácter inmortal,  respecto de Electra y Pluto, y como resulta, para Taígete, por la propia inseguridad que hay para su hermana Electra, y, para la Náyade Egina, hija del río Asopo, por no constar si era o no inmortal su abuela Estinfálide, madre de su madre Metope, cuyo padre es el río Ladón). De Zeus y la Oceánide Pluto nace Tántalo, quien es mortal y fundador mortal de los Tantálidas.

Descendencia de los ríos. Asopo y Peneo

El río Asopo es el precursor de una amplia familia a través de sus hijas unidas con diferentes dioses. De Zeus y Egina nace Éaco, mortal, fundador de los Eácidas (linaje de Aquiles, Telamón y Neoptólemo).

El río Peneo, hijo de Océano y Tetis, es el precursor del linaje real de Orcómeno y, en Tesalia, de Lápitas y Centauros.
 
Descendencia humana de Poseidón, Apolo, Ares y Hefesto.

Poseidón es el antepasado común de los Reyes Atlantes a través de Cleto, hija de autóctono Evénor. Apolo es padre de Yamo, el antepasado del clan de los Yámidas en Olimpia, unido a Evadne, hija de Poseidón (Pind. Ol. VI 47). Ares y la ninfa Harmonia son los antepasados del pueblo de las Amazonas (Ap. Rd. II 986). Hefesto eyaculó en la pierna de Atenea y ella, asqueada, se limpió con un copo de lana y lo tiró al suelo, pero, del semen caído en el suelo nació Erictonio, a quien Atenea crió a escondidas de los dioses, deseosa de hacerlo inmortal (Apd. III 14.6).

Creación de los dioses:

Las razas humanas.

La creación de sucesivas razas humanas por los dioses (Hesíodo, Los Trabajos y Días, 106-201; Códice Atoo, papiro Bouriant de Babrío; Arato; Ovidio Met.; Juvenal VI 23).

I. Raza o edad de oro. Reinado de Crono

La raza o edad de oro corresponden la felicidad, justicia y la convivencia, en la tierra, de los dioses con los hombres. La Justicia se sentaba promiscuamente entre los hombres de oro y les proporcionaba todo en infinita abundancia. Corresponde con el reinado de Crono y el principio del reinado de Zeus, mientras a éste no le había nacido aún la barba.

Crono guia el movimiento del cosmos, pero en la edad de Zeus, en la que los dioses se retiran dejan librado al cosmos a su propio gobierno. En la primera edad, los mortales no necesitan trabajar, no existen las guerras y tampoco la política. Los hombres nacen con canas de la tierra y su vida transcurre desde la madurez a la infancia para luego desaparecer (Platón, Político 168)

La hombres de oro, sepultados bajo tierra por Zeus, se convierten en los "Demones", genios o espiritus intermedios entre hombres y dioses que sirven de guía a los mortales (Trabajos y los Dias 108; Platón, El Banquete 202 d-e) .

II. Reinado de Zeus

Marcha de los dioses y de la Justicia:

En el reinado de Zeus, terminan la felicidad, la justicia y la convivencia de dioses y hombres. Comienza la iniquidad, la desdicha y la civilización. En la segunda edad, los hombres deben reproducirse, sostenerse y gobernarse a sí mismos sin la divinidad.

A la raza de oro sucedió la de Plata, que ya no era tan buena. Los hombres de plata viven como niños durante cien años, al lado de sus madres y después de una breve juventud fallecían en muy poco tiempo. A causa de su inexperiencia, los hombres ejercen la violencia y se niegan a dar culto a los dioses. Los dioses que habitaban con los hombres en la edad de oro, marchan al cielo, a excepción de la Justicia, quien se retiró a los montes, de donde sólo bajaba para amonestar a las asambleas de los hombres por su degeneración respecto de sus antecesores, amenazándoles con no volver más. La raza de Plata es destruída por Zeus y se convirtieron en "espiritus bienaventurados" en el Inframundo.

La Justicia huye en reinado de Júpiter (Virg. Georg. II 473) durante la edad de Bronce o de Hierro. La raza de Bronce es la primera que fabricó armas y se alimentó de carne de animales. Justicia, horrorizada, huye al cielo y se catasteriza en el signo de Virgo (Arato). Justicia, una de las Horas, hijas de Zeus, llamada Astrea, es la última de las divinidades en abandonar la tierra, empapada  en sangre, durante la edad de Hierro (Ov. Met. I 149).

Castigo de Zeus a los hombres:

Durante el reinado de Zeus cesa la convivencia de hombres y dioses. Los mortales sacrifican animales a los dioses y comparten la víctima propiciatoria con ellos si relacionarse cara a cara. 

Prometeo engaña a Zeus sacrificando en el altar las peores partes del animal, la grasa y los huesos, mientras guarda la carne para los hombres. Zeus castiga a los hombres quitándoles el fuego.

El robo del fuego por Prometeo le sigue un segundo castigo que es la creación de la primera mujer, Pandora. A la apertura por ésta de la tinaja de los males, se produce la difusión de éstos entre los hombres y del encadenamiento definitivo de Prometeo.

Zeus crea la raza de bronce a partir de los fresnos. Raza fuerte y soberbia que se regocija en la guerra. Sus armaduras, hogares y herramientas estaban construidas de bronce porque no s conocía el hierro. Durante la Edad de Bronce se produce el Diluvio de Deucalión y Pirra, hija de Pandora, que destruye a casi toda la raza de bronce (s. XVII-XVI). Los hombres de bronce descendieron a la húmeda morada de Hades en en anonimato.

La cuarta raza, creada por Zeus, es la de los Héroes, más justa y mejor que la anterior. Muchos fallecieron en las Guerras de Tebas y de Troya, aunque a algunos permitió Zeus vivir sin preocupaciones en las Islas de los Bienaventurados donde el fruto dulce como la miel florece tres veces al año.

En la quinta raza es de Hierro. Los seres humanos viven una existencia de fatigas y miseria. Los hijos desprecian a sus padres cuando llegan a la vejez, el hermano lucha con el hermano y el huésped no será grato al anfitrión, desconocedores del temor a los dioses. En el apogeo de esta edad, los humanos ya no sentirán vergüenza ni indignación por el mal; los bebés nacerán con pelo gris y los dioses habrán abandonado completamente a la humanidad, "no existirá remedio contra el mal".

Pandora:

Zeus castiga por segunda vez (el primer castigo es la privación del fuego) a los hombres con la creación de la mujer. Entre carcajadas, Zeus ordena fabricar una doncella al ilustre herrero Hefesto. La causa del castigo es sustituir el robo del fuego y consiste en "un hermoso mal" porque el hombre no puede vivir ni con ella ni sin ella. La creación de la primera mujer es el castigo que ha de sustituir a la privación del fuego porque para los hombres será tan grave tener entre ellos a la mujer como estar sin fuego, pero, al evitar el matrimonio también se enfrentarán a una desgraciada vejez (Teog. 585)

Hefesto moldea a Pandora de barro, dándole voz y vigor humanos, pero hermosa como una diosa. Recibe dones de los dioses. Atenea viste y adorna a Pandora y la enseña a coser, Afrodita le concede gracia y seducción, las Gracias, Peito ('Persuasión') la engalanan con joyas, las Horas la coronan con flores y Hermes le enseña todas las formas de astucias y engaños y le otorga un caracter voluble (Trabajos y los dias 60). Hermes le pone el nombre de Pandora porque «todos los dioses le otorgaron sus dones». La semejanza de Pandora con la divinidad explica el antropomorfismo de los dioses.

Pandora, es enviada como obsequio a Epimeteo, el hermano tonto de Prometeo y, a pesar de las advertencias de éste, Epimeteo la acepta por esposa. De esa unión nace Pirra, la primera «nacida mortal» (Higino Fab. 142).

Pandora, en casa de Epimeteo, destapa la tinaja de los males y da así lugar a que éstos se esparzan entre los hombres, a excepción de la Esperanza (Elpis), que queda dentro de la tinaja porque Pandora pone de nuevo la tapa antes de que se escape (Hes. Trabajos 96). El orígen de la Caja de Pandora no está claro pero Zeus posee dos urnas que pueden entregar bendiciones o desgracias a los mortales (Il. XXIV 525).
Creación de Prometeo. Sarcófago del Museo de Louvre

La creación de Prometeo:

Origen de Prometeo:

Prometeo es hijo del titán Jápeto y Climene (Hes. Teog. 528; Ap. Rd. III 1087, por tanto hermano de Atlas, Menecio y Epimeteo; y primo de Zeus Cronida), aunque existen otras genealogías hijo de Temis (Esquilo Prom. 18), de Urano y Climene, o del Titan Eurimedón y Hera (Eustacio de Tesalónica, Comentario Hom. P. 987). Prometeo y Pandora, Hesione o Axiothea, son los progenitores de Deucalión (Esq. Prom. 560; Tzetz comentario a Licofrón 1283; escolio Ap. Rd. II 1086.). Prometeo y Pirra o Climene que engendró Helen (Escolio Ap. Rd. lc; Escolio a Pind. Ol. IX 68), y por Celaeno él era el padre de Lico y Quimareo (Tzetz sobre Lic. 132, 219). La mujer de Prometeo se llama Asia  (Heródoto IV 45).

Creación del hombre:

Prometeo crea al hombre con barro tomando como modelo a los dioses (tradición cuyo más antiguo testimonio seguro y literal es para nosotros un fragmento del comediógrafo (Filemón, fr. 89 Edmonds, en Estobeo, Fl. I I 27, también crea a los animales). Fenonte 'Iluminador' a uno de los así creados por él. Prometeo fabrica al parecer sólo varones (Hig. Fab. 142) y posteriormente Vulcano fabrica a Pandora, la primera mujer.

Prometeo crea a los primeros seres humanos con barro (Filemón 89; Horacio Oda I 16. 13; Apd. I 7.1; Hig. Fab. 142)) y por este motivo actua en lo sucesivo como su benefactor. Dos rocas coloreadas en Panopeo (Fócide) formadas con el exceso de barro que le había sobrado al crea a la humanidad, despreneden un olor parecido al de la carne humana (Paus. X 4.3)

Rebelión de Prometeo

Prometeo se enemista con su primo Zeus por causa de la humanidad. A pesar de que él mismo pertenecía a los Titanes, había ayudado a Zeus contra los Titanes (Prom. 218), y, posiblemente, había abierto la cabeza de Zeus cuando éste dio a luz a Atenea (Apd. I 3.6). 

Cuando Zeus le sucede en el reino de los cielos, quiere exterminar toda la raza humana y crear a toda una nueva raza de seres. Prometeo impide la ejecución del crímen, y salva a la raza humana de destrucción (Prom. 228, 233). además enseña a la humanidad el uso del fuego, la arquitectura, la astronomía, las matemáticas, el arte de la escritura, la cría de animales domésticos, la navegación, la medicina, el arte de la profecía, el trabajo en metal, y todas las otras artes. 

Engaño de Mecona.

Durante el reinado de Zeus, dioses y hombres discutían entre sí en Mecona (en Sición, Escolio de Pind. Nem. IX. 123). Prometeo, con el fin de engañar a Zeus y rivalizar con él en la prudencia, cortado un toro y lo divide en dos partes: envuelve las mejores partes y los intestinos en la piel y en la parte superior se coloca el estómago para disimular (es una de las peores partes) mientras que el segundo montón formado por los huesos cubiertos de grasa. Zeus le señala lo mal que había hecho la división y Prometeo le pide que escoja la parte reservada para los dioses. Zeus, quien puede ver a través de la estratagema de Prometeo, elige el montón de huesos cubiertos con la grasa.

Prometeo dador del fuego.

Zeus venga el engaño de Mecona prohibiendo el fuego a los mortales. El prudente hijo de Japeto burla de nuevo a Zeus  arrebatando y ocultando en el hueco de una caña de hinojo (férula o nártex, Esq. Prom. 110) el fuego infatigable de deslumbrante esplendor. 

En su honor se celebran carreras de antorchas durante la festividad de las Lampadóforas en Atenas y existia un altar a Prometeo Piróforo (dador del fuego) en la Academia que compartía el pedestal con Hefesto (Paus. I 30.2).

Prometeo encadenado

Zeus ordena a Hefesto que encadenar a Prometeo a una roca en Escitia, con ayuda de Cratos y Bía, hijos de Estige. Hefesto manifiesta su pesar por ser el instrumento de violencia contra un dios de su misma prosapia aunque obedece. Prometeo encadenado blasfemia y amenaza a Zeus con una profecía. En Escitia es visitado por las Oceánides. Otra víctima del infortunio, Io en su vagabundaje llega hasta él. Prometeo predice el fin de sus sufrimientos por un descendiente de Ío (Hércules) y el derrocamiento de Zeus por un  hijo más fuerte que su padre. Hermes le pide dar a conocer la profecía de gran importancia para Zeus. Prometeo se niega rotundamente a revelar el secreto. Hermes confirma su condena. Zeus, por un rayo, envía a Prometeo, junto con la roca a la que estaba encadenado, al Tártaro (Horacio Carm. II 18, 35).
 
Prometeo liberado.

Después del transcurso de un largo tiempo, Prometeo regresa al mundo superior, para soportar el castigo encadenado al monte Cáucaso, y atormentado por un águila, que todos los días o cada tercer día, devoraba su hígado, restaurado de nuevo en la noche (Ap. Rd. II 1247; Estrab. XV p 688; Filostr., Vida de Apolonio II 3; Hig. Astr. Poetica II 15 ; Esq. Prom. 1015). Esta tortura debía durar hasta que algún otro dios, por su propia voluntad, tome su lugar, y descienda al Tártaro para él (Prom. 1025). Esto sucedió cuando Quirón, que había sido herido por una flecha de Heracles, deseó ir al Hades; y Zeus le permitió ocupar el lugar de Prometeo (Apd. II 5.4).

Prometeo expuesto a la tortura perpetua, es liberado por Heracles quien mata al águila y libera a su víctima, con el consentimiento de Zeus, quien deseaba que su hijo a ganara fama inmortal (Hes. Teog. 521; Trabajos y Días, 47; Hig. Astr. Poet. II 15; Apd. II 5.11). Zeus se reconcilia con Prometeo, cuando le rebela la profecía del hijo de Tetis que podría privarlo de la soberanía, pues este es el oráculo que le ha revelado su madre Temis, hija de los Titanes (Serv. Ad Virg. Eclog. VI 42; Apd. III 13. 5; Hig. Fab. 54; Esq. Prom.376). Prometeo conserva en su dedo un fragmento de roca engarzado en un eslabón de su cadena como recuerdo de su antigua culpa.