Menelao y Helena de Troya

Menelao. Loggia dei Lanzi, Florencia.
Menelao es el hermano del rey Agamenón de Micenas y esposo de Helena. Menelao y Agamenón son hijos del rey Atreo Tantálida de Micenas, o hijos de Plístenes, quien falleció joven y adoptados por  Atreo. La madre es Aérope, hija de Catreo de Creta, llevada por Nauplio a Micenas (Apd. III 2.2). Menelaos, si μένος "vigor, furia" (de aquí, Ménades) y λαός "pueblo", se traduce como "ira del pueblo".

Menelao y Agamenón son expulsados de Micenas por Tiestes, hermano de Atreo. Son acogidos por el rey de Esparta quien casa a su hija Clitemnestra con Agamenón y a Helena con Menelao.

Helena es la esposa de Menelao por quien los griegos lucharon diez años en Troya. El nombre de Helena (Ἑλένη)  evoca un triple significado. Helena significa 'antorcha', 'fuego' o 'brillo' como el fuego que consumió Troya (ἑλένη se traduce como "antorcha" y así le llama Licofrón en Alejandra; según Trifiodoro en La toma de Ilión, Helena hace señales a los griegos con una antorcha; Plinio la relaciona con el fuego de San Telmo cuando aparece una luz aislada y es signo de mal agüero en Historia natural II.101). La raíz heleîn significa 'robar', 'arrebatar' y de ahí ¨la raptada¨ (Eur. Helena 1675; ἑλενηφό, emigrar) primero por Teseo y después por Paris. Helena también hace referencia al grupo étnico de los helenos griegos.

Nacimiento de Helena

I. Hija de Zeus y Leda, la esposa del rey Tindáreo de Esparta. Zeus, metamorfoseado en un cisne, busca refugio de un águila en el regazo de Leda y yace con ella (la misma argucia usada con Hera metamorfoseado en cuco, Eur. Hel. 16; Hig. Astr. II 8). Leda pone dos huevos; de uno nacen Helena y Pólux, ambos inmortales (considerados hijos de Zeus) y del otro Clitemnestra y Cástor, mortales (considerados hijos de Tindáreo). Cástor y Pólux son conocidos como los gemelos Dioscuros o hijos de Zeus. Helena tiene otras dos medio hermanas llamadas Timandra y Filónoe.

II. Helena nace de la unión de Némesis y Zeus, transformados en oca y cisne (Cipria Frag. 8). El huevo de Némesis es encontrado por un pastor quien lo entrega a la reina Leda. Del huevo nace Helena y Leda cuida a la niña como si fuera su auténtica madre (Apd. III, 10.7). Esto ocurre en Ramnunte, en la costa de Ática, donde existe un santuario a Némesis (Paus. I 23.2).

En el santuario de las Leucípides de Esparta existe un huevo colgado del techo y sostenido por cintas considerado aquel que había dado a luz Leda (Paus. III 16.1).

Rapto de Helena por Teseo y Pirítoo

Helena es renombrada por su belleza desde que era una niña. Mientras danza en un sacrificio en el santuario de Artemisa Ortía de Esparta, es sorprendida y raptada por el ateniense Teseo con la ayuda de Pirítoo.

En Atenas, el pueblo no permite la entrada de la muchacha en la ciudad. Teseo la oculta en Afidna, junto a su madre Etra y Psídice, hermana de Pirítoo. Teseo y Pirítoo parten al reino de Hades para raptar a Perséfone con la intención de convertirla en esposa de Pirítoo. Durante la estancia en el Hades de Teseo y Pirítoo, los Dioscuros rescatan a Helena y toman prisioneras a la madre de Teseo y a la hermana de Pirítoo, que conducen hasta Esparta como esclavas de Helena (Plut. Teseo 31; Apd. Ep. I 21; Hig, Fab. 71)

Se cree que Helena y Teseo tienen como hija a Ifigenia. Cuando Helena es liberada por sus hermanos, entrega a su hija a su hermana Clitemnestra, que ya estaba casada con Agamenón (Paus. II 22.6).

Juramento de los pretendientes

Cuando Helena llega a la edad de casarse, tiene muchos pretendientes que acuden desde todos los reinos de Grecia, animados por la fama de su gran belleza y porque ella y su futuro esposo reinarían en Esparta. Tindáreo, temiendo provocar una guerra entre los pretendientes rechazados, hace jurar a los pretendientes, siguiendo el consejo de Odiseo, que acatarían la decisión de Helena y defenderían al esposo elegido. A cambio, Tindáreo promete a Odiseo su ayuda para conseguir a su sobrina Penélope como esposa.

Pretendientes de Helena
Agapénor: Hijo de Anceo y rey de Arcadia. Recibe sesenta naves de Agamenón, en las que llevó a sus soldados a Troya (Il. II 609; Hig. Fab. 97). A su regreso de Troya fue arrojado por una tormenta en la costa de Chipre, donde fundó la ciudad de Pafo y en ella su famoso santuario de Afrodita (Paus., VIII 5.2). En su palacio los hijo de Alcmeón asesinaron a los Fegeidas en venganza por la muerte de su padre (Apd. III 7,5).

Alcmeón: Hijo primogénito de Anfiarao y Erífile. Alcmaón fue el líder de los Epígonos y derrotó a Laodamo, hijo de Eteocles (Apd. III, 7). Después de la caída de Tebas, mató a su madre por  consejo del oráculo de Apolo. Enloqueció, y fue perseguido por los Erinias. Exiliado en Psófide, fue purificado por Fegeo y se casó con su hija Arsinoe o Alfesibea, a quien le dio el collar y peplo de Harmonía. El país fue asolado por la escasez, por acoger a un parricida, y el oráculo le aconsejó que fuera a un país que había sido formado después del asesinato de su madre, y por lo tanto no estaba bajo ninguna maldición (Tucídides II, 102). Llegó a la boca del río Aqueloo, quien le dió a su hija Calírroe en matrimonio. Fegeo ordenó a sus hijos Pronóo y Agénor (Apd. III 7.6) o Temenus y Axión (Paus. VIII 24, 4) matar a su yerno. Los hijos de Alcmeón y Calírroe tomaron sangrienta venganza a instigación de su madre (Ov. Met. IX, 407).

Anceo: Puede tratarse de Anceo, rey de los Léleges de Samos, hijo de Poseidón y Astipalea (Paus. VII 4.2); o de Anceo de Arcadia, hijo de Licurgo y padre de Agapénor, muerto durante la cacería de Calidón (Apd. I 9; Paus. VIII 5. 2; Ap. Rd. II 894; Ov. Met. VIII 400).

Anfíloco: Hermano menor de Alcmeón. Participa en la expedición de los Epígonos y en la Guerra de Troya. En su regreso, acompañado de Mopso, funda la ciudad de Malo en Cilicia. Cuando Mopso rechazó permitirle cualquier parte en el gobierno de su colonia común, los dos videntes lucharon un combate en el cual ambos murieron (Apd. Ep. 6.19; Estr. XIV 15,16... podría tratarse de su sobrino, Anfíloco hijo de Alcmeon y Manto, medio hermano de Mopso). Después de la guerra, Anfíloco llegó hasta la Península Ibérica y se instaló entre los Galaicos (Estr. III 4.3).

Anfímaco: Hijo del Moliónida Ctéato y Terónice, y nieto de Áctor o de Poseidón. Fue uno de los cuatro líderes Eleos contra Troya. (Apd. III, 10, 8; Paus. V 3, 4; Il. II, 620). Fue muerto por Héctor (Il. XIII 185).

Antíloco: Hijo de Néstor. Acompañó a su padre y a su hermano Trasímedes a la guerra de Troya, donde vence a Ablero (Il. VI 29), a Falces y Mérmero (Il. XIV 513), a Melanipo, hijo de Hicetaón (Il. XV 546) y a Atimnio, hijo de Amisodaro (Il. XVI 317). Fue el encargado de dar la noticia a Aquiles de la muerte de Patroclo. Muere a manos de Memnón (Pind. Od. Pit. VI 28), por Héctor (Hig. 113) o por Paris (Dares Frigio 34). Su hijo Peón da nombre al demo Peónida en Atenas (Paus. II 18.7).

Ascálafo: Hijo de Ares y Astíoque, hija de Áctor. Acudió a la guerra de Troya con el ejército de Orcómeno y 30 naves (Il. II 511). Muere a manos de Deífobo (Il. XIII 517).

Áyax Telamonio: Hijo de Telamón y Peribea, procede de Salamina, un reino pequeño, pero promete a Helena rebaños de ovejas y cabras que tomará con sus espada a sus vecinos (Hes. Fr. 204). Acude a la guerra con 12 naves. Ájax es elegido por sorteo para conocer a Hector en un duelo que dura más de un día entero y termina igualado (Il. VII 268). Ájax es responsable de la muerte de muchos troyanos, incluyendo al aliado frígio Forcis. Cuando Patroclo es asesinado, Ájax, asistido por Menelao, logra ahuyentar a los troyanos y tomando el cuerpo de vuelta con su carro. Ájax reza a Zeus para eliminar la niebla que ha descendido en la batalla para que puedan luchar o morir a la luz del día (Il. XVII 629). Áyax se suicida enloquecido por perder el juicio de las armas de Aquiles (Od. XI 541).

Ayax Oileo: Hijo de Olileo y rey de Locris, acudió a Troya con 40 naves. Durante el saqueo de Troya, raptó a la princesa Casandra refugiada en el templo de Atenea. Esto provocó la ira de Atenea, quien, con ayuda de Poseidón, hizo que la nave de Áyax naufragara durante una fatídica tempestad que dispersó la flota griega en los regresos a la patria (Apd. Ep. 5.22).

Blaniro: un personaje citado solamente por Higino. Puede ser el mismo que Yálmeno.

Clitio el ciáneo: pretendiente de Helena solo mencionado por Higino. Clitio el argonauta, hijo de Éurito de Ecalia, muerto por Eetes en Cólquide (Ap. Rd. I 86) o por Hércules en su campaña contra Éurito (Diod. IV 37,5), difícilmente pudo haber sido un pretendiente de Helena o de Penélope. Su hijo puede ser Dólope Clítida, una de las víctimas de Héctor (Il. VI 301). Existen tres pretendientes de Penélope con el mismo nombre, procedentes de Same, de Duliquio y de Zante (Apd. Ep. IV 7, 26).

Diómedes: Hijo de Tideo y de Argía, lideró 80 naves en en la campaña. Al inicio de la guerra, Diómedes y Odiseo viajaron a Esciro para reclutar a Aquiles. Diómedes fue uno de los jefes aqueos en la embajada que intentó convencer a Príamo de dar fin a la guerra con la devolución de Helena. Durante la Ilíada no pudo persuadir a Agamenón para que Briseida fuera devuelta a Aquiles y así se aplacara su ira. En la batalla, mata al troyano Pándaro y se enfrenta a Eneas que es recatado por su madre Afrodita. Diómedes hirió al dios Ares en el costado,quien huye sangrando icor al Monte Olimpo, motivo por el cual Zeus enojado prohibió que los dioses intervengan en la guerra de los mortales (Ilíada, V, 826). ​Diómedes y Ulises capturaron y mataron del espía Dolón e impidieron que Reso se aliara con Troya (Apd. I 3.4) y robaron el Paladio (Ap. Ep. 5, 10). Cuando regresó a Argos, su esposa Argía y su amante Cometes trataron de matarlo y se exilió a Italia. 

Elefénor: Hijo de Calcodonte y Alcíone o de Calcodonte e Imonarete (Ap. Ep. 3.11) fue el rey de Eubea durante la época Guerra de Troya, para la cual llevó cuarenta barcos. Su abuelo fue Abas, hijo de Neptuno y Aretusa, el primero en reinar en Eubea. Abas tuvo dos hijos con Aglaia, Calcodonte y Caneto, y fue muerto accidentalmente por Elefénor, porque éste vio al abuelo siendo conducido con un esclavo, que no lo trataba con el debido cuidado, y, al intentar matar al esclavo, con un porrete, golpeó accidentalmente al abuelo (Tzetzes, Lic. 1029). Calcodonte, sucesor de su padre Abas, derrotó a los tebanos, obligándolos a pagar un tributo anual, pero fue derrotado por Anfitrión, padre humano de Héracles. Calcodonte tuvo dos hijos, Elefénor y Pirecmes. Pirecmes renovó la guerra contra Tebas, pero fue derrotado y capturado por Héracles, quien lo ejecutó atándolo a caballos y haciéndole ser descuartizado. Elefénor acogió a los hijos de Teseo cuando fueron expulsados de Atenas por los Dioscuros (Paus. I 17,6; Plut. Tes. 35.2). Héctor mata a Elefénor en la guerra de Troya (Dares Frigio 21; Apd. Ep. 6,21).

Epístrofo y Esquedio: Hijos de Ífito Naubólida, rey de Fócide, mandaron 30 naves a Troya (Il. II 517). Esquedio muere asesinado por Héctor y sus restos trasladados a Ancira (Il. XVII 306; Paus.X 4.1).

Esténelo: Hijo de Capaneo y Evadne, pertenecía a la familia de la Prétidas de Argos, y fue el padre de Cilárabes (Il. V 109). Fue uno de los Epigonos que conquistó Tebas (Il. IV 405, Apd. III 7.2). Partició en la Guerra de Troya bajo las órdenes de Diómedes (Il. II 564, 367 IV, XXIII 511; Hig. Fab. 175). Fue uno de los griegos escondidos en el caballo de madera (Hig. 108). Después del saqueo de Troya regresó a Argos con la estatua de Zeus de tres ojos (Paus. II 45. 5, VIII 46. 2). 

Eumelo: Hijo de Admeto y de Alcestis, rey de Feras, participó en la guerra de Troya al mando de once naves (Il. II 711). En los juegos fúnebres de Patroclo, participó en la carrera de carros, pues  contaba con unas yeguas que habían sido criadas por Apolo. Atenea provocó su caída, así que llegó el último, pero Aquiles le regaló la armadura de Asteropeo (Il. XXIII 361). Se consideraba a Eumelo entre los que se habían escondido en el caballo de Troya (Quinto de Esmirna, XII 325).

Eurípilo: Hijo de Evemón y Ops (Hig. Fab. 81), participa en la guerra con cuarenta buques (Il. II 734). Es uno de los nueve voluntarios del desafío de Héctor (Il. VII. 167). Al defender Ájax, cuando herido y cansado tuvo que retirarse del combate, mató a Apisaón, pero fue herido en el muslo y puesto fuera de combate por una de las flechas de Paris (Il. XI 575). Cuando se retiró de la batalla, sus heridas fueron vendadas por Patroclo (Il. XI 655). Euripilo mató en batalla a Hipsenor (Il. V 77) Melantio (Il. VI 38) y Axion (Paus. X 27.2). Herido por París, es curado por Patroclo (Il. XI 841, XV 390; Apd. III 10. 8; Hig. 97; Ov. Met. XIII 357).
 
Patroclo venda a Eurípilo. Kílix de figuras rojas, ca. 500 a. C., Staatliche Museen (Berlín).

Durante el saqueo de Troya, Eurípilo se apropió un cofre abandonado por Eneas cuando huyó de Troya (o fue dejado por Cassandra con una maldición a cualquier griego que abriera el cofre). Dentro del cofre estaba una imagen de Dioniso, hecha por Hefesto y entregada a los troyanos por Zeus. Cuando Eurípilo abrió el cofre enloqueció. La sacerdotisa de Delfos le dijo que encontrara a gente haciendo un sacrificio extraño y se estableciera allí. En Aroe (Patrás), encontró personas sacrificando a una joven y una doncella a Artemisa, para propiciar a la diosa por el crimen de Cometo y Melanipo, quienes habían profanado su santuario. La gente de la ciudad lo reconoció como un líder prometido por un oráculo que traería un culto de una deidad extranjera. Eurípilo recuperó su cordura y la gente de Patrás ya no realiza sacrificios humanos. Su tumba se encontraba en la ciudad, donde se le sacrificó como héroe en el festival de Dionisio (Paus. VII 19.6).

Femio: pretendiente de Helena (Hig. 81). Femio, hijo de Terpio es el juglar que entretiene a los pretendientes de Penélope y toca canciones de boda para ahogar los gritos de los pretendientes (Hom. Od. I 154, XXII 330, XVII 263, ¿puede tratarse del mismo personaje?).

Fidipo: Hijo del Heráclida Tésalo (o de Mnésilo, Hig. 97) y Calcíope, reyes de Cos. Fidipo y su hermano de Antifo, comandaron treinta naves contra Troya (Il. II 675; Estrab. X p. 444).

Filoctetes: Hijo de Peante de Melibea, quien encendió la pira funeraria de Heracles y a cambio obtuvo el arco con las flechas envenenadas con la sangre de la hidra. Filoctetes como pretendiente de Helena, acudió a la Guerra de Troya, pero fue abandonado en la isla de Lemnos (Ov. Met. XIII 315; Hig. Fab. 102) debido a una herida en el pie que se infectó y desprendía un olor nauseabundo (Il. II 716; Apd. Ep. III 27; Diod. IV 38,4; Posth. IX 321). La causa de la herida fue apoyar el pie donde se escondían las cenizas de Heracles (Filóstrato Ic), o fue mordido por una serpiente enviada por Hera (Hig. 102) o por no haber correspondido a la ninfa de Crisa (Tzetz., Lic. 911). Al final de la guerra, los griegos lo buscaron cuando Héleno, el hijo del rey Príamo de Troya, se vió obligado a revelar que una de las condiciones de los griegos para ganar la guerra era poseer el arco y las flechas de Heracles. Filoctetes desafió y mató a Paris en un duelo con arco y fue uno de los elegidos para esconderse en el Caballo de Troya. A su regreso de Troya, se instaló en la costa de Italia, donde construyó a Petelia y Crimisa. En este último lugar fundó un santuario de Apolo Aleo, a quien dedicó su arco (Estr. VI P. 254; Tzetz., Lic. 911; Serv., Sobre la Eneida 402). 

Idomeneo: Hijo de Deucalión y rey de Creta. Mandó 80 naves contra Troya (Il. II 645). En su escudo porta el blasón del gallo como descendiente de los helíadas (Paus. V 25.10, el gallo anuncia la salida del Sol y su abuela materna es Pasifae, hija de Helio). Durante la guerra es uno de los nueve voluntarios para luchar contra Héctor y se enfrenta al troyano en el combate junto a las naves. Vence a Bremusa y otras dos amazonas (Quinto de Esmirna). Idomeneo promete sacrificar a la primera persona que encuentre si consigue regresar a su patria a salvo, pero la primera persona que encuentra es su propio hijo (En. III 400). Meda, esposa de Idomeneo, conspiró con Leuco durante la ausencia del rey. Leuco asesinó a Meda y su hija Clitísira y se conviirtió en tirano de diez ciudades de Creta, pero fue expulsado por Idomeneo (Ap. Ep. VI 10). Su tumba se muestra en Cnoso, junto aquella de su sobrino y escudero Meriones (Diod. V 79).

Leito: Hijo de Aléctor y Cleóbule (Apd. III 10.8; Diod. IV 67). Se encuentra entre los argonautas (Apd. I. 9.16) y comandó un contingente beocio en la guerra contra Troya (Il. II 494; Paus. IX 4.3), de donde llevó consigo los restos de Arcesilao (Paus. IX 39.3). Su tumba se encuentra en Platea (Paus. IX 4.3).

Leonteo: hijo de Corono (el hijo de Céneo). Leonteo y Polipetes (hijo de Pirítoo) llevaron a a los  Lápitas en 40 barcos a la guerra de Troya (Il. II 745). Leonteo participó en los juegos de los funerales de Patroclo. Se le atribuyen cinco muertos durante la guerra (Hig. 114).​ 

Licomedes: rey de los Dólopes de Esciros, padre de Deidamía, y abuelo de Neoptólemo. (Apd. III 13.8). Acogió a Teseo después de su exilio por Menesteo y es posible que estuviera relacionado con su muerte (Plut. Tes. 35; Paus. I 17.6). Ocultó a Aquiles por orden de Tetis (Apd. III 13.8).

Macaón: Hijo de Asclepio y Epíone (Il. XI 614) o de Coronis (Hig. Fab. 97). Estaba casado con Anticlea, la hija de Diocles, por quien se convirtió en padre de Gorgasus, Nicómaco (Paus. IV 30.2), Alexánor (Paus. II 11.5) y Polemócrates (Paus. II 38.6). Macaón y su hermano Podalirio acudean a troya con treinta naves, al mando de los hombres que venían de Trica, Ítome y Ecalia. (Il. II 728). Macaón fue herido por París y rescatado del campo de batalla por Néstor (Il. XI 505). Cura de su herida a Filoctetes (Tzetz., Lic. 911). Muere asesinado por Eurípilo, hijo de Télefo, aunque también aparece como uno de los héroes griegos que ocultos en el caballo de madera (Hig. Fab. 108; Virg. En. II 263). Néstor llevó sus restos a Mesenia. Se creía que su tumba estaba en Gerenia, donde se le dedicó un santuario, en el que personas enfermas buscaban alivio de sus enfermedades.

Meges: Hijo de Fileo (hijo de Augías) y Ctímene, dirigió a los soldados de Duliquio en 40 naves. Es uno de los guerreros escondidos en el caballo de madera y durante el saqueo de troya mata a Deiopites, hijo de Príamo (Quinto de Esmirna XIII 232; Dictis III 10).

Menelao: Hijo de Atreo o de Plístenes (Apd. II 2.2) y hermano de Agamenón de Micenas. Tindáreo elige a Menelao como yerno (Apd. III 10.8) o es elegido por Helena (Eur., Ifig. Aul. 67: Tindáreo otorga a su hija la facultad de elegir a aquél «hacia quien llevasen la brisa amorosa de Venus» y elige a Menelao por ser quien llevó los mejores regalos Hes. fr. 204). Menelao, en sesenta naves, condujo a los habitantes de Lacedemonia, Faris, Esparta, Mese, Brisea, Amíclas, Helos, Laas y Oetilo contra Troya (Il. II, 581).  Caída la ciudad de Troya, Menelao está a punto de matar a Helena pero le cae la espada de la mano al verla y se reconcilian (Apd. Ep. V 21; Posth. XII 314; Eur. Andr. 629, descubre su pecho y Menelao cae derrotado). Menelao y Helena tuvieron una hija llamada Hermíone y un hijo llamado Nicóstrato; Menelao con la esclava Piéride tiene a Megapentes y con la ninfa Cnosia a Jenódamo (Apd. III 11.1).

Menesteo: Hijo de Peteo, de la estirpe de los Erecteidas, o hijo del egipcio Petes (Diod. I 28). Mientras Teseo estaba preso en la Tesprótide o en el Hades, los Tindáridas organizaron una expedición contra Afidna y pusieron a Mensteo en el trono de Atenas (Plut. Tes. 32; Paus. I. 17.6). Menesteo condujo a los atenienses contra Troya y superó a todos en el manejo de los corceles de guerra y los hombres para la batalla (Hom. Il. II 552, IV 327; Filostr. II 16; Paus. II 25.6). Menesteo murió en Troya y los hijos de Teseo asumieron el trono de Atenas (Plut. Tes. 35).

Meríones: Hijo de Molo (Hom. Il. XIII 249), junto con Idomeneo, condujo a los cretenses en 80 barcos contra Troya (Il. II 651, IV 254). Actuó como escudero de Idomeneo (Il. VIII 264, X 58, XIII 275, 304, XV 302, XVII 258). En la guerra mató Fereclo (Il. V 59), Hipotion y Moris (XIV 514), Adamante (XIII 567), Harpalión (XIII 650), Acamás (XVI 342), Laógono (XVI 603) e hirió a Deífobo (XIII 528). También fue uno de los nueve que se ofrecieron a pelear con Héctor, quien luego mató a su auriga, Coerano (VII 165, XVII 610). Se ofreció a acompañar a Diómedes en su expedición de exploración al campamento de Troya. Cuando Diómedes eligió a Odiseo en su expedición nocturna, Meriones le dió  su arco, carcaj, espada y su famoso casco de colmillos de jabalí (X 662). En los juegos funerarios de Patroclo, ganó el cuarto premio en la carrera de carros, disparando con el arco el primero, y lanzando la jabalina el segundo (XXIII 351). En su viaje de regreso de Troya, fue arrojado a la costa de Sicilia, donde fue recibido por los cretenses que se habían asentado allí (Diod. IV 79). En Creta, es adorado como héroe, junto con Idomeneo, y su tumba se muestra en Cnoso (Diod. V. 79).

Nireo: Hijo de Aglaya y Cárope, era después de Aquiles, el más guapo de los griegos en Troya (Lucian, Dial. Muert. 9). Vino de la isla de Sime, entre Rodas y Cnido, y comandó solo tres naves (Hom. Il. II 671; Hig. Fab. 270).  Fue muerto por Eurípilo o Eneas (Dict. Cret. IV 17; Dar. Frig. 21; Hig. Fab. 113).

Odiseo: Hijo de Anticlea y Laertes, rey de Ítaca. Fue a Esparta como uno de los pretendientes de Helena. Aconsejó a Tindareo que hiciese jurar a los pretendientes que defenderían al pretendiente elegido  por Helena. Tindareo persuadió a su hermano Icario para que diera a Penélope matrimonio con Odiseo o la ganó conquistando a sus competidores en la carrera de pie (Apd. III 10.9; Paus. III 12.2). Menelao, Agamenón y Palamedes lo obligaron a unirse a los griegos contra Troya. Odiseo fingió estar loco: ató un asno y un buey a un arado, y comenzó a sembrar sal. Palamedes, para probarlo, colocó al niño Telémaco ante el arado, con lo cual el padre no pudo seguir desempeñando su papel. Detuvo el arado y se vio obligado a cumplir con la promesa que había hecho cuando era uno de los pretendientes de Helena (Tzetz. Lic. 818; Hig. 95). Se las arregló para descubrir a Aquiles, oculto entre las hijas del rey Licomedes (Apd. III 13. 8). Antes de la guerra, Odiseo y Menelao (y Palamedes, Dict. Cret. I. 4), fueron a Troya con el propósito de inducir a los troyanos por medios amistosos devolver a Helena y sus tesoros (Il. III 205).

Patroclo: Hijo de Menecio. Cuando era aún  niño Patroclo, durante un juego de dados, involuntariamente mató a Clisónimo, hijo de Anfidamante, y fue desterrado por su padre a Peleo en Ftía, donde fue educado junto con Aquiles (Hom. Il. XXIII 85; Apd. III 13). Es mencionado uno de los pretendientes de Helena (Apd. III  10.8) pero tomó parte en la expedición contra Troya debido a su cercanía a Aquiles. (Hig. Fab. 257; Filostr. Her. 19. 9).

Peneleo: hijo de Hipálcimo y Asterope (Dio. IV 67.7; Hig. 97). Antes de la guerra, navegó con los argonautas (Apd. I 9.16). Fue uno de los pretendientes de Helena, que lo obligó a unirse a la campaña contra Troya (Apd. III 10.8). Mandó 12 barcos (Il. II 494) porque Tisámeno, hijo y sucesor de Tersandro, muerto por Télefo en el ataque erróneo a Misia, aún era demasiado joven (Paus. IX 5.15). Peneleo mató a dos troyanos (Hig. 114): Ilioneo (Il. XIV 489) y Licón (Il. XVI 340). Fue herido por Polidamante (Il. XVII 597) y asesinado por Eurípilo, hijo de Télefo (Paus. IX 5.15; Dictis cret. IV, 17). Dejó a un hijo llamado Ofeltes y un nieto, Damasictón, quien sucedió a Autesión, hijo de Tisameno, como rey de Tebas (Paus. IX 5.16).

Podalirio: Hijo de Asclepio. Podalirio y su hermano Macaón, lideraron treinta barcos de Tricca, Tesalia, en la guerra de Troya (Il. II 729). Al igual que su hermano, era médico y sanó a Filoctetes, de su herida maloliente (Apd. Ep. 4.5.8). Fue uno de los que ingresaron al Caballo de Troya (Quinto de Esmirna, XII 321). Regresó de Troya haciendo el viaje por tierra con a Amfímaco, Calcas, Leonteo y Polipetes hasta Colofón, donde murió Calcas (Apd. 4.6.2). Más tarde consultó al oráculo de Delfos y recibió instrucciones de permanecer en un lugar donde no sufriría ningún daño en caso de que cayera el cielo; así eligió la península de Caria que estaba rodeada de montañas (Apd. Ep. 4.6.18). Una leyenda cuenta que en el camino de regreso en nave, naufragó en Sirno, Caria, donde se estableció, o  fue rescatado por un pastor llamado Bíbasos. Podalirio llegó a la corte del rey Damato de Craia y sanó a su hija, que se había caído de un tejado. Damato le dio a Sirno en matrimonio y le entregó el poder sobre la península. Podalirio fundó dos ciudades, una de las cuales llamó a Sirno por su esposa y la otra Bibaso por el pastor a quien le debía su vida (Esteban de Bizancio).

Podarces: Hijo de Íficles y hermano de Protesilao. Acudió con su hermano Protesilao a Troya (Il. II 695). Después de que Héctor mató a Protesilao, Podarces guió a las tropas filáceas en la guerra. Podarces murió asesinado por Pentesilea, la Reina de las Amazonas (Quinto de Esmirna). 

Polipetes: Hijo de Pirítoo e Hipodamía, dirigió a los Lápitas en la guerra al lado de Leonteo (Il. II 738). En los juegos funerarios de Patroclo, ganó en lanzamiento de peso (Il. XXIII 836). Después de la caída de Troya, Polipetes y Leonteo fundaron la ciudad de Aspendo en Panfilia (Eustacio sobre Hom. P. 334).

Polixeno: Hijo de Agástenes y Peloris, y nieto de Augías (Apd. III 10.8). Dirigió 10 barcos de Elis contra Troya (el reino de Élide estaba dividido en cuatro partes después de la muerte de Augías, Il. II 615). Polixeno regresó a salvo de la guerra, tuvo un hijo llamado Anfímaco (Paus. V 3.3) y recibió a Ulises después de la matanza de los pretendientes (Proclo, Crestomatia 2). En alguna versión Polixeno murió en la guerra asesinado por Héctor (Dares Frig. 21).

Protesilao: Hijo de Íficlo y Astíoque, hermano de Podarces, de Fílace en Magnesia (Luciano, Dial. Muert. 23. 1; Hom. Il. II 705). Dirigió a los guerreros de varios lugares de Tesalia contra Troya, y fue el primero de todos los griegos en caer asesinado por los troyanos, porque fue el primero que saltó de los barcos en la costa de Troya (Hom. Il. II 695). Protesilao murió a manos de Héctor (Hig. Fab. 103; Ov. Met. XII 67), de Acates (Eustac. ad Hom. p. 326), o Eneas (Dict. Cret. II 11), o de Euforbo (Eustac. lcp 325). Su esposa Laodamia, cuando se enteró de la muerte de su marido, rezó a los dioses infernales para que se les permitiera conversar con él solo por espacio de tres horas. Hermes condujo a Protesilao por unas pocas horas al mundo superior, y cuando Protesilao murió por segunda vez, Laodamia expiró con él (Hig. Fab. 108). Una tradición completamente diferente, lo hace sobrevivir a la guerra y llevarse consigo a Etilia, hermana de Príamo, como su prisionera. En su viaje de regreso, desembarcó en la península macedónica de Palene y se había alejado de la costa para buscar agua. Etilia y otras mujeres para prendieron fuego a las naves. Protesilao, se vio obligado a permanecer allí, y construyó la ciudad de Scione (Conón, 13. Parcida a la historia de Béroe y Pirgo con las naves de eneas en Sicilia, En. V 604). Su tumba se mostraba cerca de Eleo, en el Quersoneso Tracio (Estr. XIII P. 595; Paus. I. 34.2).

Protóo: Hijo de Tentredón, comandante de los Magnetes que vivían en el monte Pelion y el río Peneo, fue uno de los héroes griegos en Troy (Hom. Il. II 758). Murió en el naufragio del cabo Cafareo (Apd. Ep. 3.14; Hig. 97).

Talpio: Hijo del Moliónida Éurito. Talpio y su primo Anfímaco mandaron 20 naves de los eleos a Troya. Talpio es uno de los griegos escondidos en el caballo de madera.

Teucro: Hijo de Telamón y la troyana Hesíone, era medio hermano de Ájax, y (posiblemente) el mejor arquero entre los griegos en Troya (Il.VIII, 281). A su regreso de la guerra de Troya, Telamón se negó a recibirlo en Salamina, porque no vengar la muerte de su hermano, por no traer consigo sus restos mortales, a su mujer Tecmesa, o su hijo Eurísaces. Se asentó en la isla de Chipre, que le fue entregada por Belo, rey de Sidón (Serv. Ad Aen., I. 619). Allí se casó con Eune, la hija de Chipre, por quien se convirtió en padre de Asteria, y fundó la ciudad de Salamina. (Tzetz. sobre Lic., 447, 450, Pind., Nem. 60.; Esq., Pers., 896; Eurip., Helen, 87).

Tlepólemo: Hijo de Heracles por Astíoque, la hija de Filante (Hom. Il. II 658; Apd. II 7.6; Filostr. Her. II 14), o Astidamia, la hija de Amintor, rey de los dolopes en Tesalia (Pind. Ol. VII 41). Tlepólemo reinaba sobre los Herácidas establecidos en Argos, pero después de matar a su tío Licimnio (hermano de Alcmena), se vio obligado a huir y, de acuerdo con la órden de un oráculo, se instaló en Rodas, donde levantó las ciudades de Lindos, Yáliso y Camiro, Se unió a los griegos en la guerra de Troya con nueve barcos (Hom. Il. II 653; Apd. II 8.2). En Troya fue asesinado por Sarpedón (Il. V 627; Diod. IV 58, V 59). Su esposa Polixo instituyó juegos funerarios en conmemoración de su muerte (Tzetz. Lic. 911).

Toante: Hijo de Andremón y Gorge, fue rey de Calidón y Pleurón, en Etolia. Fue con cuarenta naves contra Troya (Hom. Il. II 638; Paus. V 3.5; Hig. Fab. 97; Paus. X. 38.3). Toante fue uno de los nueve voluntarios a luchar con Héctor (Il. VII 189).

Yálmeno: Hijo de Ares y Astíoque, hermano de Ascálafo y rey de los orcomenios beocios (Hom. Il. II 512) o argivo e hijo de Lico y Pernis (Hig. Fab. 97, 159). Se menciona entre los argonautas (Apd. I 9.16) y los pretendientes de Helena (Apd. III 10.8; Paus. IX 37). Después de la destrucción de Troya, se dice que vagó por el Ponto y que fundó colonias en la costa de La Cólquide (Estr. IX P. 416).


Sacrificio del caballo:

Tindáreo sacrifica un caballo y lo corta en trozos haciendo jurar a los príncipes de Grecia que respetarían la elección del esposo de Helena y la obligación de acudir en auxilio del elegido si la novia fuese seducida o raptada (Paus. III 20.9).

Una vez realizado el juramento, se realiza la elección de marido para Helena:
- Tindáreo elige a Menelao, hermano de Agamenón, rey de Micenas, quien estaba casado con su otra hija, Clitemnestra (Apd. III 10.8).
- Helena elige al rubio Menelao porque trajo los mejores regalos  (If. Aul. 66; Hig. 78).
- los Dioscuros eligen a Menelao (Hes. fr. 196).

Juicio de Paris

Paris, un pastor del Mt. Ida (en aquel momento desconoce que en realidad es el hijo abandonado del rey Príamo) se le presentan las tres diosas (Afrodita, Atenea y Hera) acompañadas por Hermes. Por orden de Zeus, Paris debe decidir quien es la más bella y entregarle como premio la manzana de oro de Discordia. Cada una de las tres diosas intenta sobornar a Paris (Ov., Cartas de las Heroínas 17. 118). Atenea le ofrece hacerlo invencible en la guerra (Eur. Tro. 925, la conquista de Grecia). Hera hacerlo soberano de Asia. Venus le ofrece darle por esposa a la más bella de las mujeres. Helena es el regalo codiciado por Paris, por lo que éste entrega a Venus la manzana, y espera que cumpla su promesa.

Rapto o huída de Helena

Esparta es asolada por una gran hambruna, y el oráculo declara que no debe cesar, a menos que los hijos de Prometeo, Lico y Quimareo, que fueron enterrados en Troya, sean propiciados. Menelao viaja a Troya, y París después lo acompañó desde Troya a Delfos (Licof. 132). Paris, que involuntariamente había matado a su amado amigo Anteo, huyó con Menelao (Lic.134). Paris, por indicación de Afrodita, había construído una escuadra (Cipria en la Crestomatia de Proclo). Afrodita ordena también a su hijo Eneas que acompañe a Paris en el viaje marítimo.

Paris viaja a Grecia con el encargo secreto de Príamo robar a una griega en su lugar y para castigar a los griegos por haberse negado a la devolución de Hesíone, reclamada anteriormente por Anténor (Draconcio, De raptu Helenae 224-229; Servio En. X 91, Lactancio Plácido Achill. 397; Mit.Vat. II 199; Dares 5-10). Paris es acogido en casa de Menelao en Esparta, donde Paris, durante un festín, hace regalos a Helena. Menelao debe acudir a Creta para asistir a los funerales de su abuelo materno Catreo y ordena a su esposa que atienda a sus huéspedes.

I. Versión del rapto.

Helena fue raptada a la fuerza por Paris porque aun seducida, habría sido obligada por alguna deidad, Afrodita o sea Eros,y eso no se puede evitar (Elogio de Helena, Gorgias). Una vez que Troya ha sido tomada, Helena ofrece a Menelao la excusa de que ha sido raptada (Quinto de Esmirna, Posth.). Por eso, Menelao aceptó de nuevo a Helena una vez que Troya fue tomada (Lactancio Plácido).

II. Versión de la seducción.

Helena fue seducida por Paris, y huyó con él a Troya (Il. III 445; Apd. Ep. 3.4.5). Afrodita une a Helena con Alejandro (Eurípides, Las troyanas, Ifigenia en Áulide; Proclo, Cipria).

Se exculpa a Helena de responsabilidad, puesto que se atribuye a los dioses la responsabilidad de la seducción y el enamoramiento. Helena es inocente por su falta de libertad porque no puede negarse a lo que le impongan.

Afrodita provocó que Helena se enamorase de Paris, y los amantes huyeron juntos con el tesoro de Esparta mientras Menelao se encontraba aún en Creta. El matrimonio entre Paris y Helena se consumó en la isla de Cranae o en Salamina (Hom. Il. III 445; Paus. III 22.2; Lic. 110). Hera les envió una tempestad y, tras pasar por Chipre y Fenicia, llegaron a Troya. Paris conquista y saquea la ciudad de Sidón (Cipria; en Il. VI 299, Hécuba ofrece el peplo de Sidón que había traído Paris a Atenea).

III. Versión de la Palinodia.

Helena nunca llega a Troya. Paris lleva un fantasma con su imagen que habría formado Zeus o Hera, mientras la verdadera Helena habría sido trasladada por Hermes a Egipto (Estesícoro Palinodia; Eur. Helena 33; Eur. Electra 1280).

París pasó a través de Egipto y Fenicia, y al final llegó a Troya con Helena y los tesoros que había tomado traicionero de la casa hospitalaria de Menelao (Hom. Od. IV 228; Il. VI 291; Dict. Cret. I 5). Proteo, rey de Faros, en Egipto, arrebata Helena a Paris porque no aprueba sus actos (Hdt. II 112, 20).

Menelao busca a Helena

El anciano rey Príamo que gobierna Troya vive en un palacio con su esposa Hécuba o Hécabe y sus 50 hijos ("solo" 19 son de su esposa). Sus hijos viven con sus esposas en cámaras adyacentes de pulida piedra y sus 12 hijas casadas en el lado opuesto del patio (Il. VI 242; XXIV 494). Los hermanos de Paris y la reina Hécuba acogen favorablemente a Helena. Todos los troyanos se enamoraron de Helena e incluso el rey Príamo juró que nunca la dejaría marchar. La adivina Casandra vaticinó que Helena sería la ruina de la ciudad, pero no fue creída.

Para vengar el secuestro de Helena y castigar a la ciudad, Menelao y su hermano Agamenón resolvieron marchar contra Troya con todas las fuerzas que Grecia podía reunir (Il. I, 159, II, 589, III, 351). Los dos hermanos, viajaron por Grecia unir a los reyes a su empresa. Visitaron a Odiseo en Ítaca, con quien Menelao habría consultado el oráculo de Delfos sobre la expedición contra Troya. En Delfos, Menelao dedicó el collar de Helena a Atena Pronoea (Eustacio).

La embajada

Antes del inicio de la guerra, Menelao y Odiseo fueron como embajadores a Troya para reclamar a Helena y el tesoro que se había llevado con ella. Menelao fue hospedado por Anténor, pero el viaje fue vano. El troyano Antímaco aconsejó a sus conciudadanos matar a los griegos (Il. XI 139) y los hubieran matado a no ser por la intervención de Anténor, anciano consejero troyano  (Partenio de Nicea señala en Sufrimientos de amor que los encargados de reclamar a Helena fueron Diomedes y Acamante).

Los troyanos aseguraban que no tenían en su poder a Helena. Si Helena hubiera estado en Troya habría sido devuelta a los griegos porque ni Príamo ni el resto de los troyanos habrían aceptado correr el riesgo de la guerra solo para complacer a Paris (Eur., Helena; Hdto. II 118).

Durante la guerra, Afrodita y Tetis concertaron un encuentro entre Helena y Aquiles (Mit. Vat. I 224).

Helena en Troya

Helena es respetada por el rey Príamo y por Héctor, mientras que los habitantes de Troya reconocen su belleza divina pero le atribuyen la causa de los males que padece su ciudad (Il. III 154). Muestra a los líderes aqueos desde la muralla de la ciudad a Príamo (teicoscopía, Il. III 161). Desde allí presencia el duelo singular entre su anterior esposo, Menelao, y el príncipe Paris. Discute con Afrodita cuando ésta la incita a que vaya junto a Paris una vez que ha concluido el duelo.

Helena se lamenta por la muerte de su cuñado Héctor y señala que lleva ya veinte años en Troya (Il. XXIV 761).

Córito era un hijo que Paris había tenido con su anterior esposa, la ninfa Enone. Córito se enamoró de Helena y se decía que era un amor correspondido. Cuando Paris los descubrió, mató a Córito (Partenio 34).

Después de la muerte de París, Deífobo y Héleno competiten por la mano de Helena. Helena se casa con su cuñado Deífobo que siempre la había amado (Hig. Fab. 110; Dictis Cret. I, 10, IV. 22). Héleno derrotado abandona Troya, es capturado por Ulises y revela los augurios que protegen la ciudad (Apd. 5. 9).

Menelao en la Ilíada

Menelao era un hombre atlético, que hablaba poco, aunque lo que decía era siempre razonable, era valiente, más gentil que Agamenón, inteligente y hospitalario. En Troya estaba bajo la protección de Hera y Atenea, y mató a muchos troyanos, como Escamandro (Il. V 50), Pilamenes (V 576), Peisandro (XVII, 614), Dolops (XV 541), Toante (XVI, 311), Euforbo (XVII, 45) y Podes (XVII, 575).

Duelo de Menalao y Paris. Cuando Menelao ve a su principal enemigo salir de las filas troyanas, se regocija como un león a la vista de un ciervo, y salta de su carro para atacarlo (Il. III 27). París huye hasta que, alentado por Héctor, se enfrenta a Menelao para decidir el combate por la posesión de Helena y los tesoros en un solo combate (III, 97).

Menelao acepta el desafío. Su lanza penetra el escudo de París, pero no lo hiere. Menelao saca su espada, que se rompe en el escudo de Paris también. Entonces lo agarra por el casco y lo arrastra al campamento de los aqueos. Pero Afrodita afloja el casco y envuelve a su favorito en una nube, escapando de su enemigo (Il. III, 325).

En los juegos funerarios de Patroclo, Menelao compite con Antíloco en la carrera de carro, pero voluntariamente, le cede el segundo premio, y se satisface con el tercero (Il. XXIII 293).

El regreso

Menelao es uno de los héroes ocultos en el caballo de madera (Od. IV, 280). Durante el saqueo de Troya, Odiseo y Menelao quemaron la casa de Deífobo (Hom.Od. VIII, 517). Él mismo fue asesinado por Helena (Hig. 240), cayó en batalla contra Palamedes (Dares Frig. 26) o fue asesinado y fue horriblemente mutilado por Menelao (Dict. Cret., V 12; Posth. XIII 354). Así fue encontrado en el Hades por Eneas, quien le erigió un monumento en el cabo Reto (Virg. En., VI 493). Menelao también está a punto de matar a Helena, pero, admirado por su belleza, suelta su espada (en el cofre de Cipselo estaba representado en el momento en que, tras la toma de Troya, estaba a punto de matar a Helena, Paus., V., 18.1).
 
Después de la destrucción de Troya, Menelao aconseja a los aqueos reunidos que regresaran a su país, lo que involucró en una disputa con su hermano (Od. III, 141). Fue uno de los primeros que partió de Troya, acompañado por su esposa Helena y Néstor (Od. III 276). Cuando estuvo cerca de la costa de Ática, su cetrero Frontis murió, y Menelao fue detenido algún tiempo por su entierro. Cuando llegó a Malia, Zeus envió una tormenta, en la que parte de sus barcos fueron arrojados a la costa de Creta. Después de esto, vagó durante ocho años en las partes orientales del Mediterráneo, donde visitó Chipre, Fenicia, los Etíopes, los Erembianos y Libia.

Su última estancia en sus peregrinaciones fue en la isla de Faros, cerca de la costa de Egipto, donde permaneció veinte días (Od. III, 355), siendo retenido por los dioses. El hambre empezó a afectar a sus compañeros y su piloto Canopo murió por una mordedura de serpiente (Estrab., 801).

En Faros vive Proteo, quien cuida los rebaños de focas del dios Poseidón. Idótea, la hija de Proteo, aconsejó a Menelao que atrapara a su padre, que le revelaría los medios de regresar a su país. Proteo le dijo que debía primero regresar a Egipto y propiciar a los dioses con sacrificios. Menelao lo hizo, y después levantó un monumento a su hermano, cuya muerte supo por Proteo. Llegó a Esparta el mismo día en que Orestes enterraba a Clitemnestra y Egisto (Od. IV, 365). 

Helena en Egipto

La auténtica Helena vive en la corte de Proteo, rey de Egipto. Proteo había desposado a la ninfa Psámate cuando esta abandonó a Éaco y tuvo econ ella dos hijos, Teoclímeno y Teónoe. Helena permanece fiel a Menelao pero después de la muerte de la muerte de Proteo, Teoclímeno pretende desposar a Helena.

Teucro, expulsado de Salamina por su padre Telamón, llega a Egipto en su travesía hasta Chipre. Encuentra a Helena en la tumba de Proteo y le sorprende su parecido con la reina de Esparta. Informa a Helena de todos los males que han sufrido por su culpa, diez años de guerra y siete años perdidos por los mares, debido a una tormenta que dispersó el ejército en su regreso. Leda, madre de Helena, se había suicidado por vergüenza del comportamiento de su hija.

Helena se compadece de su situación, sin identificarse. Teoclímeno, hijo del rey Proteo fallecido, es quien reina en Egipto y la quiere desposar. Lamenta su situación de esclava, argumentando que, entre los bárbaros, todos son esclavos menos el rey.

Menelao naufrago llega a Egipto. Una anciana que le previene sobre el rey Teoclímeno que quiere desposar a Helena y por tanto persigue a los aqueos. Menelao empieza a sospechar que Helena está viva, pero teme por su vida. Decide hacer frente a la situación porque un sabio proverbio dice que nada hay más poderoso que la necesidad y su estado no permite muchas opciones alternativas.

Teónoe advierte a Helena de que Menelao no ha muerto y vagando errabundo por los mares, ha naufragado en egipto. Se encuentra con Menelao, y ambos se reconocen. Menelao duda acerca de si es la verdadera Helena pero llega un mensajero quien le comunica que el fantasma de Helena que venía con ellos de Troya, se ha desvanecido en el aire.

El mensajero termina diciendo que hay que respetar siempre a los dioses pero dejarse de adivinaciones puesto que la razón y la prudencia son los mejores adivinos.

Teónoe, profetisa hermana del rey Teoclímeno, se encuentra en la disyuntiva de avisar a su hermano, con el consiguiente peligro de muerte para Menelao, o favorecer a éste y enfrentarse a su hermano.
   
Helena idea una estratagema. Se viste de luto y convence a Teoclímeno para que se hagan unos funerales según costumbre griega, a Menelao, presuntamente muerto en el mar. Para ello necesitan un barco que el rey presta, y nombra a Menelao, disfrazado, capitán. Una vez en alta mar, tras vencer a la tripulación de Teoclímeno, huyen a Esparta.

El mensajero comunica los hechos a Teoclímeno. Aparecen los Dióscuros, ordenando a Teoclímeno que acepte su suerte.

Destino de Menelao y Helena.

Helena y Menelao residen en Esparta en paz, consuelo y riqueza. Suu palacio brilla en su esplendor como el sol o la luna. Telémaco acude a él para preguntar por su padre, cuando Menelao solía celebra el matrimonio de su hija Hermíone con Neoptolemo, y de su hijo Megapentes con una hija de Aléctor.

Según la profecía de Proteo, Menelao y Helena no morirían, sino los dioses los conducirían a Elisio (Od. IV, 561). En una tradición posterior, él y Helena fueron al País de los Taurios, donde fueron sacrificados por Ifigeneia a Artemisa (Ptolomeo, Hefesto 4). Menelao fue adorado como un héroe en Terapne, donde también se mostró su tumba y la de Helena (Paus., III 19. 9).

Helena fue divinizada y enviada a la isla de Leuce, pero casada con Aquiles (Apd. Ep. 6,29; Paus. III 19,13). Aquiles y Helena tuvieron allí un hijo con alas llamado Euforión.

Orestes y su amigo Pílades habían decidido matar a Helena porque la consideraban causa del origen de sus males. Pero no pudieron cumplir su propósito, porque Helena fue salvada y divinizada por Apolo (Eur. Orestes).

Polixo, esposa de Tlepólemo, acoge a Helena en Rodas en su destierro de Esparta por los hijos de Menelao. Polixo se venga de la muerte de su esposo en Troya.  Después de disfrazar a sus criadas como Erinias para atormentarla, hizo que Helena desesperada se ahorcarse. Los rodios tienen un santuario de Helena Dendrítide. Una versión alternativa decía que Menelao, que viajaba con Helena desde Egipto y había hecho escala en Rodas, había escondido a su esposa y puesto los mejores vestidos a una criada. Polixo y los rodios la apedrearon y quemaron creyendo que se trataba de Helena (Polieno I 13).





Antropogonia

Prometeo encadenado y las Oceánides, Eduard Müller Museum, Berlín

Los orígenes del hombre.

Existen en la mitología clásica cinco tipos de orígenes del hombre:

  I)  Metamorfosis: a partir de hormigas, árboles o piedras.
 II)  Autóctonos o brotados de la tierra.
III)  Hijos de los dioses (procreados por los dioses en unión sexual): los linajes heroicos.
IV)  Creación por los dioses: Pandora fabricada con barro por Hefesto. Las edades o razas humanas.
 V)  Creación de Prometeo.

Metamorfosis

Hormigas:

Los hombres que proceden de las hormigas son los Mirmidones de Egina (Hig. Fab. 52) que serán luego los súbditos tesalios de Peleo en Ftía (Ov. Met. VII 518) y soldados de Aquiles en la guerra de Troya.

Existen dos orígenes de las hormigas:

1) Mírmex es una doncella ateniense transformada por Atenea en hormiga por apropiarse el mérito de la invención del arado. Zeus le devuelve la apariencia humana (Serv. sobre Virg. En. IV 402). 

2) Mirmidón, hijo de Eurimedusa, a quien Zeus sedujo con la forma de una hormiga (Apd. I 7.3). Es el héroe epónimo de los Mirmidones y tiene con la eólide Pisídice a Áctor (marido mortal de Egina y padre de Menecio, padre de Patroclo, Pind. Ol. IX 70) y a Antifo. Su hija Eupolemia es la madre por Hermes del argonauta Etálides. Eresictión es otro hijo de Mirmidón y no de Triopas (Eliano, Historias curiosas I 27).

Árboles:

Es una tradición antiquísima el orígen de la humanidad a partir de árboles. Los arcadios se creían «nacidos de las rocas y del roble» (Estacio Teb. IV 340).

Los fresnos producen a la raza de bronce y los hombres son llamados melios o meliades (Teog. 560; Paléfato 35, se trataría de un hombre llamado Fresno). En la mitología nórdica, la primera pareja humana, Ask y Embla, procede de la transformación de un fresno y un olmo.

Piedras:

La segunda creación del género humano tiene lugar después del diluvio, por Deucalión y Pirra, arrojando piedras a sus espaldas. Las piedras al caer a tierra se convierten en hombres las arrojadas por Deucalión y mujeres las arrojadas por Pirra. Los litógenas nacen en Lócride, donde se conoce la existencia de un rey Locro que adoptó a un niño hijo de Zeus y una princesa hija de Opunte (Pin. Olimp. IX 44-46; Ov. Met. I 399-413; Hig. Fab. 153; Apd. I 7, 2).

Autóctonos

La Tierra no quiere ser madre de plantas insensibles ni animales irracionales, sino también de criaturas obedientes y piadosas. Unos nacen espontáneamente de la tierra, sin previa fecundación y otros precisan que la tierra sea "fecundada" con la sangre, semen o los dientes de un ser preexistente. 

1) Auctóctonos verdaderos (nacidos espontaneamente del suelo de una región):


Orcómeno

Tebas
Atenas
Esparta
Arcadia
Argos
Tesalia
Creta
Alalcomeneo
Ógiges
Cécrope
Cránao
Anfictión
Céleo
Disaules
Lélege
Pelasgo
Argos Panoptes
Macedón
Cres

- en Orcómeno, a orillas del lago Copais nace Alalcomeneo.
- en Eleusis (Atenas) o en Tebas, Ógiges.
- en Atenas, Cécrope, Cránao y Anfictión.
- en Eleusis (Atenas), Céleo y Disaules.
- en Esparta, Lélege.
- en Creta, Cres.
- en Arcadia, Pelasgo
- en Argos, Argos Panoptes.
- en Tesalia o Macedonia, Macedón.

Alalcomeneo:

Alalcomeneo es el héroe epónimo de la ciudad de Alalcomenas en Beocia. Es uno de los tutores de Atenea (Paus, IX 33.5). Su esposa es Atenais y su hijo es Glaucopo. Aconseja a Zeus construir una estatua de madera, vestirla de novia y fingir una boda para dar envidia a Hera y después reconciliarlos al descubrir el engaño.

Ógiges:

Ógiges u Ógigo es el rey de los Ectenes que habitaban Tebas antes de los hiantes y los aones, conquistados por Cadmo y los fenicios (Paus. IX 5.1) y de la región de Atenas, padre del héroe Eleusis (Paus. I 38.7). Una de las siete puertas de Tebas lleva su nombre (también es el nombre de una de las hijas de Anfión y Níobe). Durante su reinado se produce una inundación en el Ática conocida como el Diluvio de Ógiges.

Cécrope:

Cécrope es un ser híbrido de hombre y serpiente, primer rey del Ática (Apd III 14.1; aunque en Paus. I 2.6, es su suegro Acteo). Casado con Aglauro, hija de Acteo, tiene un hijo llamado Erisictón, que muere sin descendencia, y tres hijas, las cerópides, llamadas Agraulo, Herse y Pandroso. Durante su reinado se produce la disputa de Hera y Poseidón y el juicio de Ares en el Areópago. 

Cránao:

Cránao sucede a Cécrope en Atenas. En su reinado de doce años se produce el Diluvio de Deucalión. Casado con Pedias, hija de Mines de Lacedemonia (Apd. III 14.5), tiene tres hijas llamadas Cránae, Cranecme y Átide quien es epónima del Ática (Paus. I  2.5). Cránao es derrocado por su yerno Anfictión y se refugia en el demo de Lamptras donde está su tumba (Paus. I 31.2).

Anfictión:

Anfictión expulsa a Cránao del trono de Atenas. Es hijo de Deucalión o posiblemente autóctono (Apd. III 14.6). A su vez, es expulsado del trono por Erictonio, hijo de Átide y nieto de Cránao.

Céleo:

Céleo es el autóctono rey (Apd. I 5.1) o un simple campesino (Ov. Fastos IV 507) de Eleusis, donde vivía con su esposa Metanira o Praxitea, sus hijas y su hijo Triptólemo. Céleo y Metanira acogieron a Démeter cuando buscaba a su hija Perséfone. Démeter agradecida regala a Triptólemo un carro tirado por dragones alados.

Disaules:

Disaules es el primer hombre que surgió del suelo y habitó la llanura de Raro en Eleusis (Frag. Lirica griega V 985). Disaules, expulsado de Eleusis durante la guerra contra Atenas, se refugió en Fliunte (Sición). Se cree que era hermano de Céleo (Paus. II 14.1), su esposa era Baubo con quien tuvo por hijas a Protonoe y a Nesa (Suidas) y sus hijos Eubuleo y Triptólemo (Paus. I 14.3)

Lélege:

Lélege es el héroe homónimo del pueblo de los Léleges, que ocuparon las costas del mar Egeo y Asia Menor antes de los helenos. Lélege y la náyade Cleocaria son los padres de Eurotas, padre de Esparta (la mujer de Lacedemón, hijo de Zeus y la atlántide Taigete) (Apd. III 10.3; en Paus. III 1.1., Eurotas es hijo de Miles y nieto de Lélege).

Cres:

Cres, rey de los eteocretenses o "verdaderos cretenses", que es una raza o pueblo autóctono (Diod. V 64). Cres es padre de Talo, éste de Hefesto y éste de Radamantis (Paus. VIII 53.5, citando a Cinetón).

Macedón:

Macedón es el primer rey autóctono de Macedonia (Estr. VII Frag. 11). Es hijo de Zeus y Tía, hija de Deucalión (Catálogo de mujeres, Frag. 3).

Hijo de Osiris (identificado con Dioniso) y hermano de Anubis (Diod. I 18). Macedón lucha en ejército de Osiris cubierto por una piel de lobo y su hermano cubierto por una piel de perro. Macedón recibe el reino de Macedonia de su padre (Diod. I 20, parece una forma de justificar a la dinastía macedónica de los Ptolomeos al atribuir a egipcios y macedonios un origen común).

Hijo de Licaón y padre del desdichado Pindo (Eliano, Historia de los animales X 48).

Argo Panoptes: 

Existen varias filiaciones. Su padre es Agénor, Aréstor, Ínaco o Argo, mientras que algunos relatos lo describen como un Autóctono (Apd. II 1, 2; Ov. Met. I, 264). Panoptes significa que todo lo ve, dotado de cien ojos, algunos de los cuales siempre están despiertos. Es un héroe justiciero de Argos célebre por matar a un toro que asolaba a Arcadia, a un sátiro que robaba ganado, a la serpiente Equidna que hacía peligrosas las carreteras y a los asesinos del rey Apis. Hera lo nombra guardián de Ío metamorfoseada en vaca. Hermes mata a Argo para rescatar a Ío. Hera dibuja los ojos de Argo en el plumaje del pavo real (Apd. II 1.2; Hig. Fab. 145; Ov. Met. I 583).

Pelasgo:

Pelasgo el progenitor del pueblo pelasgo surgió del suelo de Arcadia (Paus. VIII 1.2). Es un héroe civilizador que enseñó a construir chozas, alimentarse de bellotas y coser túnicas con pieles.

Evénor: 

Evénor es el antepasado de los reyes que gobernaron la Atlántida. Evénor, nacido de la tierra, vivía con su esposa Leucipe en una colina en el centro de la isla, cerca de cincuenta estadios del mar (Platón, Critias 113c). La pareja tenía una hija, Cleito, amante de Poseidón y madre de cinco pares de hijos gemelos. Su hijo mayor, Atlas, es el primer rey epónimo de la Atlántida.
 

2) Razas o estirpes autóctonas (aunque también existen otras genealogías):

- Cabiros
- Curetes
- Dáctilos del Ida (identificados con los Curetes en Paus. V 7, 6)
- Coribantes 
- Telquines (echadores de «mal de ojo»)

Cabiros:

Origen de los Cabiros 

Los Cabiros son deidades autóctonas de Lemnos, protectoras de los viñedos (la más antigua referencia está en Los Cabiros, tragedia perdida de Esquilo, citada en Ateneo 10.33 438F, quienes reciben a los Argonautas en la primera parada de su viaje a Cólquide). Los antiguos pelasgos ofrecen frutos y rebaños a los Cabiros que parecen dioses del mismo nivel que Júpiter o Apolo (Dion. Hal. I 23.5). Cabiros, Curetes, Dáctilos del Ida, Corinbantes y Telquines  son identificados como los mismo grupo de seres que son genios o ministros de los dioses (Estrabón X 3, La cuestión de los Curetes).

En Samotracia se celebran cultos en honor a los Cabiros (Estesimbroto de Tasos) y su nombre deriva del Monte Cabiro de Berecintia (Demetrio de Escepsis). Cadmilo, hijo de Hefesto y Cabiro (hija de Proteo), es el padre de tres Cabiros y tres nínfas Cabírides (Acusilao de Argos 2F40) o bien los Cabiros son hijos de Hefesto y Cabiro y nietos de Proteo (Ferecides de Atenas 3F48 y la mayoría de los logógrafos). Como hijos de Hefesto, los Cabiros son hábiles en el arte de manejar el martillo (Calímaco Aitia 37) y se les representa como enanos deformes parecidos a los Patecos de los Fenicios, divinidades protectoras de los barcos (Hdt. III 37). En Samotracia los navegantes que habían sobrevivido a naufragios dejaban ofrendas votivas, aunque serían muchas más si las dejaran aquellos que no se salvaron (Diógenes Laercio VI. 59, citando a Diógenes el cínico).

Los Cabiros, llamados Alconte y Eurimedonte, versados en el arte de la fragua, tienen una actuación muy destacada en la Dionisíaca (Nono XIV 20, XVII 192; XXIV 92 y XXX 135). Los tres Cabiros son llamados Axieros, Axiocersa y Axiocerso, identificados con Démeter, Perséfone y Hades (Mnaseas de Patara, Escolio de Apolonio I 915); un cuarto Cabiro llamado Cadmilo es identificado con Hermes (en el mismo escolio según Dionisodoro).

Misterios de Samotracia

Son los segundos misterios más celebrados después de aquellos de Eleusis. Los Misterios celebran el asesinato y el entierro. Dos de los Coribantes (Cabiros) matan al tercero, que era su hermano, cubren la cabeza del cadáver con un manto de púrpura, y luego envuelto lo llevan en un escudo de bronce a las faldas del Olimpo donde es enterrado. Los sacerdotes de estos misterios, se llaman ‘Anactotelestés’. Prohíben colocar el perejil con raíz en la mesa, porque creen que crece de la sangre que fluye del hermano asesinado (igual que los atenienses en las Tesmosforias prohiben comer granada por seque creen que surge de la sangre de Dioniso). Este mismo par de fratricidas se hizo cargo del cofre en el que fue depositado el falo sagrado del dios Zagreo desmembrado por los Titanes y lo llevaron a Tirrenia donde es venerado (Clemente, Exhortación a los griegos 2.19).

En Samotracia, Zeus y la Atlántide Electra son padres de Dárdano, Yasión y Harmonía. Dárdano es el primero que construye una balsa, se instala en la Tróade y es el antecesor del pueblo troyano. Yasión recibe de Zeus la dirección de los antiguos misterios y es el primero en admitir extranjeros (aunque en Diod. V 64.4 es Orfeo el primero que inicia a los griegos en los ritos de iniciación y los misterios). Yasión es el esposo de la Diosa Madre de los Misterios, llamada  Démeter (y entonces es el padre de Pluto) o Rea/Cibeles (y entonces es el padre de Coribas). Cadmo llega a Samotracia en la búsqueda de su hermana Europa y es iniciado en estos ritos. Los samotracios creen que la esposa de Cadmo es Harmonia hija de Zeus y no la hija de Ares (Diod. V 48).

Samotracia, llamada la isla de Electra, guarda el secreto de los ritos de los Cabiros y aquí se ordenan penas para quien revele sus misterios. La isla está protegida por los dioses y ninguna tormenta se atreve a tocar con sus olas la tierra. El sacerdote Thyotes se encuentra con los Argonautas y les da la bienvenida (Val. Flac. II 431). Los Argonautas son iniciados en los Misterios de Samotracia (Ap. Rd. I 916).
Los Argonautas dedican copas votivas en el templo de Samotracia (Diod. IV 49.8). Orfeo, que habría participado en una ceremonia iniciática, salva con sus oraciones a los Argonautas de la tormenta en dos ocasiones (Diod. IV 43.1 y 48.6).

Los Cabiros también reciben culto en Imbros, Lemnos y Tróade, incluso existió un santuario de los Cabiros en Menfis que fue destruído por Cambises (Estrabón X 21; Hdt. III 37).

Los Misterios de los Cabiros de Samotracia fueron difundidos por primera vez entre los atenienses a través de los pelasgos porque fueron los atenienses los primeros que levantaron estatuas de Hermes itifálico (Hdt. II 51).

Misterios de Tebas

Cerca de Tebas hay un bosque consagrado a Démeter Cabiria y a Core y un santuario dedicado a los Cabiros que se levanta en el lugar donde una vez existió la ciudad de Cabiria y unos hombres llamados cabiros. El orígen de los misterios en Tebas está en el regalo que Deméter confía a Prometeo (uno de los Cabiros) y a su hijo Etneo, algo para que lo custodiaran (en los misterios de Tebas, se representan dos Cabiros, uno joven y otro viejo).
 

Los Cabiros son expulsados por los argivos en tiempo de la invasión de los Epígonos y la captura de Tebas, y también fueron interrumpidos durante algún tiempo los misterios. Pelarge, hija de Potneo, e Istmíades, su marido, establecieron allí las ceremonias originarias, pero las trasladaron a un lugar llamado Alexíaro. Mas como Pelarge celebró la iniciación fuera de los antiguos límites, Telondes y los que quedaban del linaje de los Cabiros regresaron de nuevo a Cabiria. De acuerdo con un oráculo procedente de Dodona, varios honores debían ser establecidos para Pelarge, y, entre ellos, el sacrificio de una víctima preñada. 

La cólera de los Cabiros es inexorable para los hombres, como se ha mostrado en muchas ocasiones. Cuando el ejército de Jerjes liderado por Mardonio se quedó atrás en Beocia, saqueó el santuario de los Cabiros, tal vez con esperanza de grandes riquezas, los soldados enloquecieron locos y perecieron arrojándose al mar desde los acantilados. Cuando Alejandro Magno entregó Tebas y toda la Tebaida al fuego, algunos macedonios que vinieron al santuario de los Cabiros fueron destruidos por rayos del cielo (Paus. IX 25.5).

Curetes:

Curetes de Etolia

Pueblo muy antiguo que ocupaba la región de Etolia. Los Curetes fueron expulsados por Etolo, exiliado de Élide por la muerte del rey Apis. Los Curetes se instalan entonces en la región de Acarnania (Éforo; Estr. X 3; Justino, Epítome de las historias filípicas de Pompeyo Trogo XLIV 4,1 se asientan en Tartessos).

Curetes de Creta

Son una raza autóctona de Creta. Hijos de las hijas de Doro, "divinos Curetes, bailarines gozosos" (Hes. Fr. 10a). Cuando Rea da a luz a Zeus, los Curetes bailan ruidosas danzas guerreras para ocultar los llantos del niño a Crono (Calímaco Him. I 51; Eur. Bac. 120). Los Curetes ayudan a Minos en la búsqueda de su hijo Glauco con el augurio de la vaca tricolor (Apd. III 2.1).

Los Curetes secuestran a Épafo, hijo de Zeus y de Ío, por orden de Hera y son fulminados por un rayo de Zeus (Apd. II 1.3).

Dáctilos:

Nacen en el monte Ida de Creta o de Tróade. Cuando Rea está dando a luz a Zeus, recibe la ayuda de Anquíale, hija de Jápeto. Los Dáctilos surgen de la tierra que agarra Rea con sus manos (Nono 14.23) o de la tierra que esparce Anquíale en la cueva (A.R. I 1129). El número de Dáctilos es variable aunque se suponen que son diez, uno por cada dedo, cinco varones y cinco hembras llamadas Hecatérides por Hecatereo, marido de Anquíale (Diod. V 64.3).

Los Dáctilos son hábiles en el trabajo de metales y de ahí sus nombres: Acmón (yunque), Damnameneo (martillo), Quelmis (fundidor) y son los primeros en descubrir la herrería (Foronida. Estr. XIV2.7) que es el arte de Rea (Diod. 17. 7.5).

Quelmis es un niño amigo de Zeus en su infancia convertido en adamantio por ser insolente con Rea (Ov. Met. IV 281)

Los Juegos Olímpicos son fundados por el dáctilo Hércules de Ida y no por el hijo de Alcmena (Diod. V 54.6; Paus. VIII 31.3; Estr. VIII 3.30). 

Coribantes:

Los Coribantes ("que giran") son solamente autóctonos cuando se identifican con Curetes o Dáctilos.

Coribantes de Eubea

Son los siete hijos de Combe (hija de Asopo, llamada también Calcis, Apd. III 12.6) y de Socos, precursores de los Abantes.

La madre y sus siete hijos son expulsados de Eubea. En Frigia cuidan del niño Dioniso. En el Ática, el rey Cécrope les ayuda a vengarse de Soco y regresar a su patria (Nono XIV 135). Son aliados del ejército de Dioniso contra los indios (Nono XXVIII 275):

- Primneo, que socorre a la Bacantes como el viento que sopla en popa y salva al marinero de los vendavales.
- Mimante,  cosecha las cabezas y las ofrece a Baco.
- Acmón, de casco brillante, lucha con el escudo que una vez había sostenido al bebé Zeus.
- Damneo,  que persigue a los indios por la llanura.
- Ocítoo, veloz como el viento.
- Ideo, en la batalla, gira en complicados pasos, incesante sacudida en loca pasión por la carnicería india.
- Meliseo, asusta a la hueste india imitando a la abeja con su aguijón. 

Coribantes de Samotracia

Son los hijos de Apolo y Talia (Apd. I 18), Zeus y Calíope (Estr. X 3.19) o de Apolo y Retia (Ferecides; Estrabón X 3.21). 

Yasión, príncipe de Samotracia, casado con Cibeles, tiene por hijo a Coribante. Después de que Yasión fuese expulsado del círculo de los dioses, lleva a Asia los ritos sagrados de la Diosa Madre. Coribante da nombre a todos aquellos que en la celebración de los ritos de su madre actúan como hombres posesos (Diod. V 48.3).

Telquines:

Raza autóctona de Rodas, donde habitaron hasta el Diluvio de Deucalión, hijos de Talasa o de Cafira y Poseidón (Diod. V 55.5). Hombres pérfidos y malvados que son los primeros en trabajar el metal y levantar estatuas de los dioses (Diod. V 55.3) y posiblemente sean los constructores del tridente de Poseidón y la hoz de Crono en lugar de los cíclopes (Estr. XIV 2.7). Magos que pueden controlar el clima y cambiar de forma. Convierten a Rodas en una tierra baldía al rociar la tierra con el agua de la Estige. Zeus destruye a los Telquines a causa de su maldad (Ov. VIII 365).

Rea confía al niño Poseidón a los Telquines y a Cafira para criarlo en Rodas (Diod. V 55.3).

3) Autóctonos parciales (no surgen espontáneamente del suelo, que tienen padre, al menos con el mínimo grado de paternidad):

- Erictonio
- Agdistis 
- los Espartos (en Tebas y en la Cólquide)
- la raza que brota de la tierra al humedecerse ésta con la sangre de los Gigantes muertos en la Gigantomaquia y que, sería una quinta raza o progenie, posterior a la de hierro (Ovidio Met. I 156-62).

Erictonio:

Erictonio es considerado hijo de Hefesto, porque brota sobre la tierra donde ha caído el semen de Hefesto; pues éste quería éste violar a Atenea, que se defiende briosamente (Proc. Himn. VII 9-10) y en la refriega Hefesto expulsa semen, que cae directamente en tierra o sobre el muslo de Atenea, que limpia con un pañuelo y lo tira a tierra. Atenea logra preservar su virginidad, pero ama y protege a Erictonio como si fuera su hijo. Atenea es considerada madre de Erictonio (San Agustín, Ciudad de Dios XVIII 12; Ovidio, Tristes II 293-94).

Agdistis:

Agdistis nace de una roca sobre la que ha caído el semen de Zeus, que intentaba violar a Cibeles.
Los dioses o solo Dioniso cortan los genitales masculinos de Agdistis. La sangre de sus genitales cortados fertiliza la tierra, y de esa mancha nace un almendro. Nana, hija del dios del río Sangario, mientras recoge el fruto de este árbol, pone algunas almendras (o, en algunos casos, una granada) en su seno y se queda embarazada de Atis. El niño es abandonado y criado por "leche de una macho cabrío" hasta que es recogido por una pareja.


Atis es un ser de una belleza tan extraordinaria que Agdistis se enamora de él. Sus padres adoptivos, sin embargo, le destinaron a ser el marido de la hija de Midas, rey de Pesinunte. En el momento en que la canción del matrimonio ha comenzado, Agdistis aparece, y todos los invitados de la boda enloquecen instantáneamente, tanto Atis y el rey Midas se castran a sí mismos. Agdistis arrepentido consigue de Zeus la promesa de que el cuerpo de Attis no debía descomponerse o desaparecer (Paus. 17.7.9; Arnobio de Sicca, Adv. Nat. V 5).


Espartos:

Espartos de Tebas

Cadmo mata al dragón cuyos dientes siembra por consejo de Atenea. Los espartos nacen de la tierra sembrada y comienzan a luchar a muerte entre ellos. Sólo sobreviven cinco:

- Ctonio
, padre de Lico y Nicteo, usurpadores del trono de Tebas (Apd. III 4. 1; Paus. 9. 5. 3; Higino, 178).
- Equión, quien se casa con Ágave, hija de Cadmo, con la que tiene a Penteo y de este desciende la familia del regente Creonte (Apd. III 5.2). Se decía que había dedicado un templo a Cibeles en Beocia (Paus. IX 5.4). Equión ayuda a Cadmo a construir la ciudad de Tebas ​(Ovidio, Met. X 686). Tuvo una hija, Epiro, en cuyo honor fue llamado el país homónimo (Partenio XXXII).
- Udeo, de su familia desciende el profeta Tiresias, hijo de la ninfa Cariclo y de Everes.
- Peloro.
- Hiperénor.
 

Se considera un esparto a Ástaco, posible fundador de Ástaco en Bitinia (el golfo de Izmit se denominaba golfo Astaceno, Plinio H.N. V 148) y padre de cuatro defensores de Tebas, los Astácidas (Apd. III 6.8): Ísmaro, Anfídico, Léades y Melanipo; y de Eritelas y Lobes, fundadores de Tebas Hipoplaco en Misia (la ciudad de Andrómaca, esposa de Héctor).

Algunas de las principales familias e Tebas se consideran descendientes de los hombres sembrados incluso en época histórica; por ejemplo, el tebano Epaminondas se creía descendiente de los Espartos y en su escudo se representaba un dragón (Paus. VIII 11,8).
 

Espartos de la Cólquide

Atenea entrega algunos de los dientes del dragón al rey Eetes de Cólquide. Entre los trabajos que impune Eetes a Jasón para conseguir el vellocino de oro está que unciera dos toros de patas de bronce y sembrara los dientes. Jasón supera la prueba con ayuda de Medea. Los hombres armados empezaron a luchar entre sí cuando Jasón les arrojó piedras y luego los exterminó (Apd. I 9,23; Ap. Rd. III,1354; Valerio Flaco VII,610).

 
Hijos de los dioses:

La unión sexual por dioses generalmente varones con mujeres humanas (aunque existen muchas excepciones como la diosa Venus y el dardánida Anquises o la nereida Tetis y Peleo) es el origen de las principales estirpes heroicas, aunque no el principio de la humanidad en general. Por norma, la descendencia de dos dioses inmortales es también un ser inmortal (con algunas excepciones como el mortal Foroneo, hijo del río Ínaco y la ninfa Melia o Argía, Hig. 143) y es mortal el fruto la unión de un dios con un ser humano (con las excepciones de Dioniso y de Hércules, aunque este último fallece y accede a la inmortalidad a través de la apoteósis).

Linaje heroico:

Ináquida. 

La estirpe heroica más antigua es la del río Ínaco, orígen de la casa real arcadia-argivo-tebana-cretense. El río Ínaco y su hermana Melia o Argía son padres de Foroneo, de Ío y de Egialeo.  Foroneo y la ninfa Telédice tienen al rey Apis (que dio a la península del Peloponeso el nombre de Apia y que, muerto sin descendencia, fue divinizado en Egipto con el nombre de Serapis) y a Níobe, «la primera mujer mortal amada por Zeus».

Níobe y Zeus son padres de Argo (Apd. II 1, 1) y de Pelasgo (Acusilao 2 F 25; que a veces es autóctono). Pelasgo y la Oceánide Melibea (o la ninfa Cilene) son padres de Licaón, que es mortal y destruído por Zeus. Licaón con distintas mujeres arcadias tiene cincuenta hijos y una hija, Calisto. Calisto y Zeus, Arcas, epónimo de Arcadia, de quien desciende el resto de la genealogía arcadia. 

Argo es el padre de Ío (aunque en algunas versiones es hermana y no bisnieta de Foroneo, si no son dos personajes distintos). De Ío y Zeus nace Épafo; de Épafo y Menfis (hija del río Nilo, pero no sabemos el nombre de su madre ni si es mortal) nace Libia; de Libia y Posidón nacen Agénor y Belo; de Agénor y Telefasa (también sin genealogía conocida) nacen Europa y Cadmo, fundador de Tebas; y de Cadmo y Harmonía (debería ser inmortal como hija de los dioses Ares y Venus) varios hijos mortales y de quienes desciende el resto de la genealogía tebana.

De Zeus y Europa nacen Minos, Sarpedón y Radamantis. Minos es el fundador de la dinastía minoica o cretense.

De Belo y Anquínoe (hija del Nilo como Menfis, y también sin madre conocida) nacen Egipto y Dánao, quienes tienen de distintas parejas, mujeres y algunas ninfas, cincuenta hijos y cincuenta hijas, mortales todos y que forman cincuenta parejas, de una de las cuales, Linceo e Hipermestra, desciende todo el resto de la genealogía argiva.

El primer mortal de este linaje puede ser:
- Foroneo, Níobe o los hijos de Licaón en Arcadia.
- Ío, Libia, Agénor, Europa, Minos o sus hermanos en Creta.
- Ío, Libia, Agénor, Cadmo o los Cadmeidas en Tebas.
- Ío, Libia, Belo, Egipto y Dánao, o los Egíptidas y las Danaides en Argos.

Deucaliónida. 

La segunda más antigua es la dinastía deucaliónide, cuyo fundador divino es Prometeo, y tiene dos ramas principales, la Tesalia o Eolia (con apéndices dórico-jónico-aqueos) y la etolia.

De Prometeo y de la Oceánide Clímene nace Deucalión; de Deucalión y su prima Pirra, Helén y Protogenía, progenitores mortales de las estirpes eolia y etolia respectivamente. El primer mortal de esta estirpe puede ser Deucalión o Protogenía en Tesalia o Etolia. 

Atlántide.

Atlas, hijo del Titán Japeto, hermano de Prometeo, tiene siete hijas con la Oceánide Pléyone. La genealogía atlántide es amplísima y se relaciona fundamentalmente con los reinos rivales de Esparta y Troya que tienen un orígen común.

De Zeus y la Atlántide Taígete nacen Lacedemón y Eurídice; de Lacedemón y Esparta (hija del río Eurotas y de una desconocida Cleta) nace Amiclas, de quien desciende el resto de la genealogía de Esparta. Los primero humanos en esta genealogía pueden ser Lacedemón y Eurídice (si la Atlántide Taígete es inmortal).

De Zeus y Electra nacen Yasión, amante de la diosa Démeter, y Dárdano, fundador de la Casa Real de Troya y, a través de Eneas, de Alba Longa y la Gens Julia. 

De Zeus y Maia nace el dios Hermes, cumpliéndose la regla de que son inmortales los hijos de dioses. Maia es la cuidadora del niño Arcas, hijo de Calisto y Zeus.
 

Alcione y Poseidón, es madre de Hirieo y de Hiperes. Hirieo, rey de Hiria en Beocia, casado con Ctonia es la madre de Lico y Nicteo, regentes de Tebas. Hiperes el progenitor de la familia real de Eubea. Alcione es madre además de Antas, fundador de Antenor en Beocia y Anteia en Acaya; y de una hija Aretusa, madre de Eléuter con Apolo.
 

Celeno y Poseidón tiene a  Licos (lobo), que vive en la Isla de los Bienaventurados. Eurípalo, rey de Cirene puede ser un descendiente lejano de esta unión.
 

Estérope con Ares tiene al rey Enómao de Pisa, en Élide. Enómao es padre de Hipodamia, esposa del Tantálida Pélope.
 

Mérope, la única unida a un mortal, el Deucaliónida Sísifo, rey de Corinto.

Tantálida.

Zeus mismo es el fundador divino de las estirpes lacedemonia, tantálide, troyana y eácide, en sendas diosas las cuatro (la Atlántide Taígete, la Oceánide Pluto, la Atlántide Electra y la Náyade Egina, respectivamente, si bien de las cuatro hay dudas sobre su carácter inmortal,  respecto de Electra y Pluto, y como resulta, para Taígete, por la propia inseguridad que hay para su hermana Electra, y, para la Náyade Egina, hija del río Asopo, por no constar si era o no inmortal su abuela Estinfálide, madre de su madre Metope, cuyo padre es el río Ladón). De Zeus y la Oceánide Pluto nace Tántalo, quien es mortal y fundador mortal de los Tantálidas.

Descendencia de los ríos. Asopo y Peneo

El río Asopo es el precursor de una amplia familia a través de sus hijas unidas con diferentes dioses. De Zeus y Egina nace Éaco, mortal, fundador de los Eácidas (linaje de Aquiles, Telamón y Neoptólemo).

El río Peneo, hijo de Océano y Tetis, es el precursor del linaje real de Orcómeno y, en Tesalia, de Lápitas y Centauros.
 
Descendencia humana de Poseidón, Apolo, Ares y Hefesto.

Poseidón es el antepasado común de los Reyes Atlantes a través de Cleto, hija de autóctono Evénor. Apolo es padre de Yamo, el antepasado del clan de los Yámidas en Olimpia, unido a Evadne, hija de Poseidón (Pind. Ol. VI 47). Ares y la ninfa Harmonia son los antepasados del pueblo de las Amazonas (Ap. Rd. II 986). Hefesto eyaculó en la pierna de Atenea y ella, asqueada, se limpió con un copo de lana y lo tiró al suelo, pero, del semen caído en el suelo nació Erictonio, a quien Atenea crió a escondidas de los dioses, deseosa de hacerlo inmortal (Apd. III 14.6).

Creación de los dioses:

Las razas humanas.

La creación de sucesivas razas humanas por los dioses (Hesíodo, Los Trabajos y Días, 106-201; Códice Atoo, papiro Bouriant de Babrío; Arato; Ovidio Met.; Juvenal VI 23).

I. Raza o edad de oro. Reinado de Crono

La raza o edad de oro corresponden la felicidad, justicia y la convivencia, en la tierra, de los dioses con los hombres. La Justicia se sentaba promiscuamente entre los hombres de oro y les proporcionaba todo en infinita abundancia. Corresponde con el reinado de Crono y el principio del reinado de Zeus, mientras a éste no le había nacido aún la barba.

Crono guia el movimiento del cosmos, pero en la edad de Zeus, en la que los dioses se retiran dejan librado al cosmos a su propio gobierno. En la primera edad, los mortales no necesitan trabajar, no existen las guerras y tampoco la política. Los hombres nacen con canas de la tierra y su vida transcurre desde la madurez a la infancia para luego desaparecer (Platón, Político 168)

La hombres de oro, sepultados bajo tierra por Zeus, se convierten en los "Demones", genios o espiritus intermedios entre hombres y dioses que sirven de guía a los mortales (Trabajos y los Dias 108; Platón, El Banquete 202 d-e) .

II. Reinado de Zeus

Marcha de los dioses y de la Justicia:

En el reinado de Zeus, terminan la felicidad, la justicia y la convivencia de dioses y hombres. Comienza la iniquidad, la desdicha y la civilización. En la segunda edad, los hombres deben reproducirse, sostenerse y gobernarse a sí mismos sin la divinidad.

A la raza de oro sucedió la de Plata, que ya no era tan buena. Los hombres de plata viven como niños durante cien años, al lado de sus madres y después de una breve juventud fallecían en muy poco tiempo. A causa de su inexperiencia, los hombres ejercen la violencia y se niegan a dar culto a los dioses. Los dioses que habitaban con los hombres en la edad de oro, marchan al cielo, a excepción de la Justicia, quien se retiró a los montes, de donde sólo bajaba para amonestar a las asambleas de los hombres por su degeneración respecto de sus antecesores, amenazándoles con no volver más. La raza de Plata es destruída por Zeus y se convirtieron en "espiritus bienaventurados" en el Inframundo.

La Justicia huye en reinado de Júpiter (Virg. Georg. II 473) durante la edad de Bronce o de Hierro. La raza de Bronce es la primera que fabricó armas y se alimentó de carne de animales. Justicia, horrorizada, huye al cielo y se catasteriza en el signo de Virgo (Arato). Justicia, una de las Horas, hijas de Zeus, llamada Astrea, es la última de las divinidades en abandonar la tierra, empapada  en sangre, durante la edad de Hierro (Ov. Met. I 149).

Castigo de Zeus a los hombres:

Durante el reinado de Zeus cesa la convivencia de hombres y dioses. Los mortales sacrifican animales a los dioses y comparten la víctima propiciatoria con ellos si relacionarse cara a cara. 

Prometeo engaña a Zeus sacrificando en el altar las peores partes del animal, la grasa y los huesos, mientras guarda la carne para los hombres. Zeus castiga a los hombres quitándoles el fuego.

El robo del fuego por Prometeo le sigue un segundo castigo que es la creación de la primera mujer, Pandora. A la apertura por ésta de la tinaja de los males, se produce la difusión de éstos entre los hombres y del encadenamiento definitivo de Prometeo.

Zeus crea la raza de bronce a partir de los fresnos. Raza fuerte y soberbia que se regocija en la guerra. Sus armaduras, hogares y herramientas estaban construidas de bronce porque no s conocía el hierro. Durante la Edad de Bronce se produce el Diluvio de Deucalión y Pirra, hija de Pandora, que destruye a casi toda la raza de bronce (s. XVII-XVI). Los hombres de bronce descendieron a la húmeda morada de Hades en en anonimato.

La cuarta raza, creada por Zeus, es la de los Héroes, más justa y mejor que la anterior. Muchos fallecieron en las Guerras de Tebas y de Troya, aunque a algunos permitió Zeus vivir sin preocupaciones en las Islas de los Bienaventurados donde el fruto dulce como la miel florece tres veces al año.

En la quinta raza es de Hierro. Los seres humanos viven una existencia de fatigas y miseria. Los hijos desprecian a sus padres cuando llegan a la vejez, el hermano lucha con el hermano y el huésped no será grato al anfitrión, desconocedores del temor a los dioses. En el apogeo de esta edad, los humanos ya no sentirán vergüenza ni indignación por el mal; los bebés nacerán con pelo gris y los dioses habrán abandonado completamente a la humanidad, "no existirá remedio contra el mal".

Pandora:

Zeus castiga por segunda vez (el primer castigo es la privación del fuego) a los hombres con la creación de la mujer. Entre carcajadas, Zeus ordena fabricar una doncella al ilustre herrero Hefesto. La causa del castigo es sustituir el robo del fuego y consiste en "un hermoso mal" porque el hombre no puede vivir ni con ella ni sin ella. La creación de la primera mujer es el castigo que ha de sustituir a la privación del fuego porque para los hombres será tan grave tener entre ellos a la mujer como estar sin fuego, pero, al evitar el matrimonio también se enfrentarán a una desgraciada vejez (Teog. 585)

Hefesto moldea a Pandora de barro, dándole voz y vigor humanos, pero hermosa como una diosa. Recibe dones de los dioses. Atenea viste y adorna a Pandora y la enseña a coser, Afrodita le concede gracia y seducción, las Gracias, Peito ('Persuasión') la engalanan con joyas, las Horas la coronan con flores y Hermes le enseña todas las formas de astucias y engaños y le otorga un caracter voluble (Trabajos y los dias 60). Hermes le pone el nombre de Pandora porque «todos los dioses le otorgaron sus dones». La semejanza de Pandora con la divinidad explica el antropomorfismo de los dioses.

Pandora, es enviada como obsequio a Epimeteo, el hermano tonto de Prometeo y, a pesar de las advertencias de éste, Epimeteo la acepta por esposa. De esa unión nace Pirra, la primera «nacida mortal» (Higino Fab. 142).

Pandora, en casa de Epimeteo, destapa la tinaja de los males y da así lugar a que éstos se esparzan entre los hombres, a excepción de la Esperanza (Elpis), que queda dentro de la tinaja porque Pandora pone de nuevo la tapa antes de que se escape (Hes. Trabajos 96). El orígen de la Caja de Pandora no está claro pero Zeus posee dos urnas que pueden entregar bendiciones o desgracias a los mortales (Il. XXIV 525).
Creación de Prometeo. Sarcófago del Museo de Louvre

La creación de Prometeo:

Origen de Prometeo:

Prometeo es hijo del titán Jápeto y Climene (Hes. Teog. 528; Ap. Rd. III 1087, por tanto hermano de Atlas, Menecio y Epimeteo; y primo de Zeus Cronida), aunque existen otras genealogías hijo de Temis (Esquilo Prom. 18), de Urano y Climene, o del Titan Eurimedón y Hera (Eustacio de Tesalónica, Comentario Hom. P. 987). Prometeo y Pandora, Hesione o Axiothea, son los progenitores de Deucalión (Esq. Prom. 560; Tzetz comentario a Licofrón 1283; escolio Ap. Rd. II 1086.). Prometeo y Pirra o Climene que engendró Helen (Escolio Ap. Rd. lc; Escolio a Pind. Ol. IX 68), y por Celaeno él era el padre de Lico y Quimareo (Tzetz sobre Lic. 132, 219). La mujer de Prometeo se llama Asia  (Heródoto IV 45).

Creación del hombre:

Prometeo crea al hombre con barro tomando como modelo a los dioses (tradición cuyo más antiguo testimonio seguro y literal es para nosotros un fragmento del comediógrafo (Filemón, fr. 89 Edmonds, en Estobeo, Fl. I I 27, también crea a los animales). Fenonte 'Iluminador' a uno de los así creados por él. Prometeo fabrica al parecer sólo varones (Hig. Fab. 142) y posteriormente Vulcano fabrica a Pandora, la primera mujer.

Prometeo crea a los primeros seres humanos con barro (Filemón 89; Horacio Oda I 16. 13; Apd. I 7.1; Hig. Fab. 142)) y por este motivo actua en lo sucesivo como su benefactor. Dos rocas coloreadas en Panopeo (Fócide) formadas con el exceso de barro que le había sobrado al crea a la humanidad, despreneden un olor parecido al de la carne humana (Paus. X 4.3)

Rebelión de Prometeo

Prometeo se enemista con su primo Zeus por causa de la humanidad. A pesar de que él mismo pertenecía a los Titanes, había ayudado a Zeus contra los Titanes (Prom. 218), y, posiblemente, había abierto la cabeza de Zeus cuando éste dio a luz a Atenea (Apd. I 3.6). 

Cuando Zeus le sucede en el reino de los cielos, quiere exterminar toda la raza humana y crear a toda una nueva raza de seres. Prometeo impide la ejecución del crímen, y salva a la raza humana de destrucción (Prom. 228, 233). además enseña a la humanidad el uso del fuego, la arquitectura, la astronomía, las matemáticas, el arte de la escritura, la cría de animales domésticos, la navegación, la medicina, el arte de la profecía, el trabajo en metal, y todas las otras artes. 

Engaño de Mecona.

Durante el reinado de Zeus, dioses y hombres discutían entre sí en Mecona (en Sición, Escolio de Pind. Nem. IX. 123). Prometeo, con el fin de engañar a Zeus y rivalizar con él en la prudencia, cortado un toro y lo divide en dos partes: envuelve las mejores partes y los intestinos en la piel y en la parte superior se coloca el estómago para disimular (es una de las peores partes) mientras que el segundo montón formado por los huesos cubiertos de grasa. Zeus le señala lo mal que había hecho la división y Prometeo le pide que escoja la parte reservada para los dioses. Zeus, quien puede ver a través de la estratagema de Prometeo, elige el montón de huesos cubiertos con la grasa.

Prometeo dador del fuego.

Zeus venga el engaño de Mecona prohibiendo el fuego a los mortales. El prudente hijo de Japeto burla de nuevo a Zeus  arrebatando y ocultando en el hueco de una caña de hinojo (férula o nártex, Esq. Prom. 110) el fuego infatigable de deslumbrante esplendor. 

En su honor se celebran carreras de antorchas durante la festividad de las Lampadóforas en Atenas y existia un altar a Prometeo Piróforo (dador del fuego) en la Academia que compartía el pedestal con Hefesto (Paus. I 30.2).

Prometeo encadenado

Zeus ordena a Hefesto que encadenar a Prometeo a una roca en Escitia, con ayuda de Cratos y Bía, hijos de Estige. Hefesto manifiesta su pesar por ser el instrumento de violencia contra un dios de su misma prosapia aunque obedece. Prometeo encadenado blasfemia y amenaza a Zeus con una profecía. En Escitia es visitado por las Oceánides. Otra víctima del infortunio, Io en su vagabundaje llega hasta él. Prometeo predice el fin de sus sufrimientos por un descendiente de Ío (Hércules) y el derrocamiento de Zeus por un  hijo más fuerte que su padre. Hermes le pide dar a conocer la profecía de gran importancia para Zeus. Prometeo se niega rotundamente a revelar el secreto. Hermes confirma su condena. Zeus, por un rayo, envía a Prometeo, junto con la roca a la que estaba encadenado, al Tártaro (Horacio Carm. II 18, 35).
 
Prometeo liberado.

Después del transcurso de un largo tiempo, Prometeo regresa al mundo superior, para soportar el castigo encadenado al monte Cáucaso, y atormentado por un águila, que todos los días o cada tercer día, devoraba su hígado, restaurado de nuevo en la noche (Ap. Rd. II 1247; Estrab. XV p 688; Filostr., Vida de Apolonio II 3; Hig. Astr. Poetica II 15 ; Esq. Prom. 1015). Esta tortura debía durar hasta que algún otro dios, por su propia voluntad, tome su lugar, y descienda al Tártaro para él (Prom. 1025). Esto sucedió cuando Quirón, que había sido herido por una flecha de Heracles, deseó ir al Hades; y Zeus le permitió ocupar el lugar de Prometeo (Apd. II 5.4).

Prometeo expuesto a la tortura perpetua, es liberado por Heracles quien mata al águila y libera a su víctima, con el consentimiento de Zeus, quien deseaba que su hijo a ganara fama inmortal (Hes. Teog. 521; Trabajos y Días, 47; Hig. Astr. Poet. II 15; Apd. II 5.11). Zeus se reconcilia con Prometeo, cuando le rebela la profecía del hijo de Tetis que podría privarlo de la soberanía, pues este es el oráculo que le ha revelado su madre Temis, hija de los Titanes (Serv. Ad Virg. Eclog. VI 42; Apd. III 13. 5; Hig. Fab. 54; Esq. Prom.376). Prometeo conserva en su dedo un fragmento de roca engarzado en un eslabón de su cadena como recuerdo de su antigua culpa.

Prometeo consigue la inmortalidad del centauro Quirón, herido involuntariamente por una flecha de Hércules en la batalla con los centauros durante la cacería del jabalí de Erimanto (Ov. Fast. V 397; Teócrito, Idilios VII 149). La herida contaminada por la sangre de la Hidra de Lerna es incurable y produce un dolor tan insoportable que conduce al centauro a renunciar a su inmortalidad (Apd. II 5.4).