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Hércules I: en Tebas


Los seis Heracles

Parece que han existido varios Hércules, siendo el más antiguo de ellos el hijo del primer Júpiter y de la oceánide Lisítoe. Éste sería el héroe que lucharía con Apolo por un trípode. Un segundo Heracles de Egipto, hijo del Nilo, compiló los libros sagrados de Frigia. Un tercero es uno de los Dáctilo del Monte Ida, donde ofrecen sacrificios en su tumba. El cuarto es hijo de Júpiter y Asteria, la hermana de Latona, venerado en Tiro, padre de la ninfa Cartago. Hay un quinto Hércules en la India, llamado Belos. El sexto es el famoso hijo de Alcmena... (Ciceron, De la naturaleza de los dioses III 42).

Alcmena y Anfitrión exiliados:

El rey Esténelo expulsa a Anfitrión de Micenas por la muerte accidental del rey Electrión (padre de Alcmena, hermano de Esténelo y tío de Anfitrión). 

Anfitrión y Alcmena son refugiados en la corte de Creonte de Tebas. “Creonte” puede ser el título de un regente o senescal del reino, lo que explicaría la existencia de tantos gobernantes del mismo nombre en Tebas y Corinto, siempre en períodos de rotura de la línea dinástica.

Alcmena no consiente en consumar su matrimonio con Anfitrión hasta que finalice la campaña de castigo contra los Teléboas. Los Teléboas son los asesinos de varios hermanos de Alcmena.

La Guerra de los Teléboas:

Anfitrión, tras eliminar a la zorra de Teumeso, con la ayuda de Céfalo y su perro Lélape, parte hacia Tafos para enfrentarse a los Teléboas.  Los aliados reunen un ejército beocio (Creonte), ateniense (Céfalo), argivo (Heleo, hermano de Alcmena) y focidio (Panopeo, hijo de Foco) (Apd. II 4, 7). 

Anfitrión consigue una espectacular victoria sobre el rey Pterelao de los Teléboas, gracias a la traición de su hija Cometo, enamorada de Anfitrión  (parecido a la historia de Minos, el rey Niso de Megara y su hija Escila).

Los aliados juran por Atenea y por Ares repartir a partes iguales el botín de guerra. Panopeo esconde una parte de su rapiña y por eso los dioses le castigan haciéndole padre del cobarde Epeo (Lic. Alejandra 930). 

La concepción de Heracles:

Anfitrión emprende el regreso a Tebas. Zeus se adelanta y consigue que Alcmena le reciba en su lecho, disfrazado de su marido. La concepción de Hércules se produce en una noche excepcionalmente larga, llegando Zeus de noche y triplicando aquella noche, de donde el título de Hércules Trihespero. Terminada la larga noche, Zeus relata a Alcmena la expedición contra los Teléboas y le regala la copa del rey Pterelao.

Al día siguiente, llega el auténtico Anfitrión y cuando relata a Alcmena la campaña, se extraña porque le dice que ya se lo había comentado la noche anterior.

Tiresias, el adivino de Tebas, comunica a Anfitrión el engaño de Zeus, quien toma como un honor el haber compartido una vez a su esposa con el rey de los dioses. Alcmena concibe gemelos: Hércules hijo de Zeus e Ificles hijo de Anfitrión.

Venganza de Hera contra Hércules:

La persecución de la esposa de Zeus contra Hércules comienza antes de su nacimiento y se prolonga hasta su muerte y apoteosis. Durante su infancia en Tebas, la diosa se relaciona con Hércules en 3 ocasiones:
1.     Antes de su nacimiento. Zeus ordena que el mayor descendiente de Perseo herede el trono de Argos. La diosa Ilitia, hija de Zeus y Hera, retrasa el nacimiento de Hércules. Su tío segundo Euristeo, hijo de Esténelo, nace sietemesino y se convierte en heredero de Micenas y Tirinto (Reino Norte de Argos, con la exclusión la región de Midea, entregada por Esténelo a sus cuñados Atreo y Tiestes ).

Ilitia (diosa de los partos) y las Moiras permanecen cruzadas de piernas durante días impidiendo con su magia el nacimiento (similar al trabajo de Ilitia para impedir el nacimiento de Apolo y Ártemis).

Galantide, hija del tebano Preto, engaña a las diosas anunciando el parto de Alcmena. Las diosas abandonan su posición, desencadenando el parto real. Galantide es metamorfoseada en comadreja (Ov. Met.IX 284; Hístoris, hija del adivino Tiresias en Paus IX 11.3).
Hércules niño con la serpiente. Museo Capitolino, Roma

2.    Las serpientes. Cuando tiene cerca de un año, envía dos enormes serpientes a la cuna, que el niño estrangula con sus manos. En Ferecides, es Anfitrión quien echa las serpientes para distinguir a Hércules de su hijo Íficles porque se asusta.

Hera alimenta al niño Heracles. Lecito de figuras rojas, s.IV AC de Anzi


3.    La Catasterización de la Vía Láctea. Se produce cuando Hera da el pecho a Hércules. Existen dos versiones:

(En Diodoro IV 8.1 y Eratóstenes) Alcmena por temor a los celos de Hera, abandona a su hijo en el campo. Hera y Atenea lo encuentran. Atenea consigue que Hera lo ponga en su pecho. Pero el niño le da fuertes tirones y la diosa lo arroja lejos de sí. Atenea devuelve al niño a Alcmena.

(Higino Fab. 29-36 y Astron.), Hermes descubre que los hijos de Zeus y una mortal sólo pueden alcanzar la inmortalidad si al menos uno de ellos mama la leche de Hera. Hermes  pone al niño en el pecho de Hera mientras ésta duerme y cuando despierta, se lo arranca violentamente.

En ambos casos, la leche derramada deja un reguero que es catasterizado en la Vía Láctea.

Educación de Hércules:

Hércules recibe educación en la corte de Tebas:
  • Anfitrión le enseña a conducir carros
  • Autólico a luchar con los brazos
  • Éurito de Ecalia y Radamentis de Creta inician a Hércules en el arte de disparar con el arco
  • Cástor (hijo de Hípalo, de Argos) a luchar con armas
  • Lino, hermano de Orfeo, a tocar la lira
Hércules mata a Lino porque éste le golpea durante una lección. En su defensa por el crimen, Hércules alega una ley de Radamantis que proclama inocente a quien se defendiere de una agresión injusta. Después de la muerte de Lino, Eumolpo, hijo de Filemón y sobrino de Autólico, le enseña música.

Téutaro el escita, pastor de Anfitrión, enseña a Hércules a manejar su arco después de la muerte de Lino. Téutaro regala a Hércules su arco y flechas (Tzetz. A Lic 50, 458).

El león de Citerión y las 50 hijas de Tespio:

Cuando Hércules crece, Anfitrión envía a Hércules a cuidar su ganado. Una bestia enorme, el león de Citerión causa estragos entre los ganados de Tebas y los de Tespio. Tiene Hércules casi 18 años cuando se dirige al monte Citerión para dar caza al león. Tarda 50 días, en los cuales se hospeda en casa de Tespio, rey de Tespias en Beocia. (Recuerda al mito del pelópida Alcátoo y el león de Mégara).

Las Tespiades. Tespio y Megamede, hija de Arneo, tienen 50 hijas. Hércules se acuesta cada noche con una de las hijas de Tespio, creyendo en la oscuridad que se trata de la misma (en Pausanias IX 27,7 se acuesta con 49 en una sola noche porque hay una que lo rechaza). Hércules tiene 50 hijos de las Tespíades (una tiene gemelos).
Hércules vistiendo piel de león
Boston 99.538, ánfora Ática, ca. 525-500 A.C.

Consigue matar al león y sacarle la piel que utiliza para vestirse y utiliza las fauces como casco (en Apolodoro, Hércules viste la piel del león de Citerón).

Venganza de los Minias:

El rey Ergino de los Minias de Orcómeno impone un duro castigo al reino de Tebas (puede ser el mismo personaje de los Argonautas o no). El tributo consiste en 100 vacas cada año durante 20 años por la muerte de Clímeno, padre de Ergino, por Perieres, auriga de Meneceo, padre de Creonte, regente de Tebas. Ergino es hijo de Clímeno, nieto de Presbón. Su madre Psídice es hija de Andreo, rey de Orcómeno.  

Hércules recibe sus armas de los dioses:
- Hermes le entrega una espada
- Apolo el arco
- Hefesto una coraza de oro
- Atenea un peplo
- Poseidón, caballos (Diodoro IV 14,3)
- Pero su arma favorita es una clava, realizada de un árbol de Nemea

Hércules se enfrenta a los recaudadores de Orcómeno. Les corta narices, orejas y manos, atándoselas al cuello y los manda de vuelta. Ergino se enfrenta a Hércules y a Tebas (Diodoro IV, 18.10). 

La ventaja táctica de los Minias se encuentra en su caballería, procedente de la llanura de Tesalia. Para anularla, Hércules obstruye los dos túneles por los cuales el río Céfiso desemboca en el mar, lo que inunda el lago Copais y obliga a los Minias a luchar en la montaña (Pausanias IX, 38.7). En un asalto al campamento de los Minias por la noche, los tebanos sueltan a los caballos de los carros la guerra de Orcómeno. En esta batalla, muere Anfitrión, el padre de Hércules. 

La guerra finaliza cuando Orcómeno es derrotada y Tebas le impone un tributo doble a los Minias.

Alcmena, viuda, se casa con Radamantis, exiliado de Creta por la muerte de su hermano. Viven en Ocaleas de Beocia hasta avanzada edad, sobrevive a Hércules, a Euristeo y a su nieto Hilo. Según Ferécides, a la muerte de Alcmena, los Heráclidas llevan su cadáver al Peloponeso para enterrarlo. Hermes la traslada a la Isla de los Bienaventurados junto a Radamantis, colocando en su lugar una piedra. Por este motivo, Pausanias (IX 16,7) dice que Alcmena se convirtió en piedra al morir.

La locura de Hércules:

A su regreso de la expedición contra los Minias, Creonte casa a su hija mayor, Megara, con Hércules. Tienen 3 hijos: Terímaco, Creontíades y Deiconte (en Higinio 32, solamente dos hijos, Terímaco y Ofites, pero es una fábula muy oscura).

Una segunda hija de Creonte se casa con Íficles, quien ya tuviera con Astimedusa, hija de Alcátoo, a Yolao, el compañero de Hércules.

Hera vuelve loco a Hércules y éste en su crisis asesina a los hijos de Megara y también a los de Íficles, excepto a Yolao. Cuando recupera la cordura, es purificado de su crimen por el rey Tespio.

Eurípides señala la locura de Hércules como posterior a la realización de sus trabajos, Higinio después del tercero y Apolodoro y Diodoro, antes. En Eurípides, también mata a Megara con una flecha y maza. En Apolodoro, los arroja al fuego.

En aquellos tiempos, Hércules aún se llamaba Alceo (llamado así por el padre de Anfitrión) y por eso los hijos muertos en su niñez no son Heráclidas, son los Alcaidas (Menécrates).

Eurípides (Heracles) da una versión distinta, situada después de los Trabajos de Hércules (por la intervención de Teseo) y antes de la muerte de Anfitrión. Lico de Eubea conquista Tebas durante la ausencia de Hércules y asesina al rey Creonte. Hércules regresa y mata a Lico. Mientras realiza sacrificios de acción de gracias, Hera envía la Locura. Hércules confunde a sus propios hijos con los de Euristeo y a su padre con Esténelo. Atenea impide que asesine a su propio padre, dejándolo dormido de un golpe en el pecho. Al despertarse, Hércules intenta suicidarse. El rey Teseo interviene y se lo lleva a Atenas.

Hércules en Delfos:

Después del crimen, Hércules abandona Tebas. Megara de 33 años se casa con su sobrino Yolao de 16. 

Hércules acude a Delfos, donde la Pitia le da el nombre de Heracles o Hércules. Este nombre puede tener varios significados:

“Gloria de Hera”, al ser el último hijo mortal de Zeus, su última infidelidad (pero, ¿Helena de Troya, es mayor que Hércules?) o por el éxito de Hera al demorar su nacimiento y privarle del trono de Micenas.
“Glorioso por sus trabajos” (según Herodiano). Los trabajos impuestos a Hércules son parte del gran plan de Hera para acabar con él. Pero es gracias a estas hazañas que el héroe se cubre de gloria.

Layo y Pélope


El rey Pélope: 

Tántalo:

Layo, desterrado de Tebas por los hermanos Anfión y Zeto, se refugia en la corte de Pélope. El rey Pélope es hijo de Tántalo de "Lidia" y hermano de Niobe (esposa de Anfión y reina de Tebas).

Tántalo es hijo de Zeus y Pluto (Hig. Fab. 155) hija de Himas o Himante. Reina en el monte Sípilo de Frigia (donde existe un lago llamado Tántalo) o en Paflagonia (Diodoro IV,74). Casado con la Atlántide Dione (Hig. Fab. 82; Ov. Met. 174) tiene 3 hijos:

- Niobe, esposa de Anfión de Tebas,
- Bróteas, que enloquece y muere al arrojarse a una pira. Tiene un hijo, Tántalo II que es el primer marido de Clitemnestra (Eurípides, Ifigenia en Áulide 1148; Apolodoro, Epítome 2,15-16; Pausanias II,18,2).
 - Pélope, rey del Peloponeso

Los Tantálidas son expulsados de Asia Menor a Grecia por Ilo el "frigio", padre de Laomedonte de Troya (Pausanias II, 22.3; Diod. IV 74).

Tántalo es castigado en el Hades, en el medio de un lago con el agua al cuello y bajo las ramas de un árbol cargado de fruta madura. Cuando quiere beber, las aguas se retiran y cuando quiere comer, las ramas se alejan (Odisea XI, 582) y además, sobre su cabeza cuelga una piedra que amenaza con desprenderse (Pínd. Ol. I 57; Eur. orestes 4; Paus. X 31; Ant. Lib. 37; Ov. Met. IV 458; Hig. Fab. 82). Es su castigo por haber abusado de la confianza de los dioses:
 

    - Había revelado secretos de los dioses (Apd. Ep. 2.1).    
    - Repartió la ambrosía (alimento divino) entre mortales (Píndaro Olimp. I, 35)
    - Robó del perro de oro (Antonino Liberal Met. 36). Rea esconde al infante Zeus en una cuevacustodiada por un perro de oro. Pandáreo lo roba y lo esconde en el Mt. Sípilo bajo la custodia de Tántalo. Zeus castiga a Pandáreo convirtiéndolo en roca y a Tántalo lo arroja de la cima del monte.
    - El secuestro de Ganímedes, hijo de Tros, de quien estaba enamorado (Juan e Isaac Tzetzes, Escolio sobre Licofrón 355). Este sería el motivo de la expulsión de los Tantálidas por Ilo, hermano de Gamínedes.
    - Había revelado al río Asopo el secuestro de sus hijas por los dioses.

El crimen más famoso de Tántalo es haber cocido y despedazado a su hijo Pélope para  servirlo de comida a los dioses (Hig. Fab. 83). Demeter devora su escápula sin darse cuenta (estaba muy triste porque Hades había secuestrado a su hija Perséfone o porque Zeus había matado a su amante Iasión). Los dioses resucitan a Pélope con prótesis de marfil en el hombro. El omóplato de Pélope se conserva como reliquia hasta la época de Plinio en Élide.


Enómao e Hipodamía:

Poseidón se convierte en amante de Pélope resucitado. El dios le regala un carro tirado por caballos alados que pueden correr por la superficie del mar sin mojarse. En este carro, Pélope se dirige a Élide para presentarse como pretendiente a la mano de Hipodamia, hija del rey Enómao (hijo del dios Ares y de la Atlantide Estérope o de la Asópida Harpina).
Pélope e Hipodamia, Museo Metropolitano de Nueva York
Enómao, rey de Pisa y Élide (pero no de Olimpia, donde reina Epeo, hijo de Endimión) concede la mano de su hija a quien le gane una carrera, pero el perdedor debe morir (tiene un paralelismo con la carrera de la Atlanta beocia). Un oráculo había predicho que seria muerto por su yerno. La carrera transcurre desde Pisa, la capital del reino, cerca de Olimpia, hasta el istmo de Corintio, unos 150 km. Los aspirantes tienen la ventaja de partir antes, mientras Enómao ofrece un sacrificio de un carnero a Zeus. Enomao ganaba siempre y cuando alcanzaba a los pretendientes, los mataba con su lanza. Las cabezas de los pretendientes muertos son exhibidas a la entrada de su palacio.

Pelope soborna a Mirtilo, el auriga de Enómao, hijo de Hermes,  prometiéndole una noche con Hipodamia. Mirtilo quita los clavos y los pernos de las ruedas del carro de Enomao y los sustituye por unos de cera. De esta forma, las ruedas sale del carro durante la carrera, el carro vuelca y Enómao fallece arrastrado por los caballos. Antes de morir, maldice a Mírtilo, condenándolo a morir a manos de Pélope.

La muerte de Enómao se produce cuando Hipodamia intenta seducir a Mírtilo y, siendo rechazada, lo acusa de intento de violación, siendo muerto por Pélope, quien lo arroja desde el promontorio Geresto, en la costa de la Argólide, pasando a llamarse el mar que baña esas costas, mar Mirtoo. Antes de morir, Mirtilo maldice a Pélope y a su descendencia.

Taraxipo:


Es el fantasma que vaga por el hipódromo de Olimpia y asusta a los caballos en una curva, donde se levanta su tumba. Existen varias explicaciones:

- el alma en pena de Ísqueno, hijo de gigante, sacrificado para poner fin a una hambruna (Lic. 38).
- Olenio, hombre autóctono de Olimpia experto en hípica.
- Dameón, hijo de Fliunte, muerto por Ctéato en la guerra de Heracles contra Augías y enterrado con su caballo.
- Alcátoo, hijo de Portaón muerto por Enómao.
- un cenotafio levantado por Pélope en recuerdo de Mirtilo o un objeto mágico enterrado por Pélope que habría recibido de Anfión el tebano (Paus. VI 20).


Pelópidas:

Pélope es purificado del crimen por Hefesto. Se convierte en rey de Élide y su reino será buena parte del Peloponeso (la isla de Pelope) que antes se llamaba Apia y Pelasgiótide, después de sucesivas conquistas de parte de Arcadia y Olimpia. Pélope e Hipodamia tienen gran cantidad hijos e hijas, los Pelópidas:

    - Atreo y Tiestes, reyes de Micenas.   

    - Piteo de Trecén, padre de Etra y abuelo de Teseo.
    - Alcátoo de Megara, se dice que mató al León de Citerión.
    - Hipálcimo el Argonauta.
    - Escirón, de Megara.
    - Copreo, el heraldo de Euristeo.
    - Epidauro el argivo.
    - Plístenes.
    - Diante.
    - Hípaso.
    - Corinto, rey de Sición.
    - Astidamia (madre de Anfitrión).
    - Lisídaca (madre de Tafio).
    - Eurídice (madre de Alcmena).
    - Arquipe o Nicipe (madre de Euristeo y Alcíone).

Además, Pélope tiene otro hijo con la ninfa Axioque, llamado Crísipo, su favorito (Plut., Historias Paralelas 33).


Mirtilo. Urna funeraria etrusca. Museo Guarnacci.

Layo de Tebas:

El crimen de Layo:

Layo, hijo de Lábdaco y legítimo rey de Tebas, es acogido en la corte de Pélope. Layo se convierte en el tutor de Crisipo y le enseña a manejar el carro de caballos. Después de la muerte de Anfión, el pueblo de Tebas llama a Layo para que sea su rey.

Layo traiciona a Pélope y regresa a Tebas con Crísipo, hijo menor de Pélope, de quien se había enamorado. Atreo y Tiestes acuden a Tebas para recuperarlo y en el viaje de regreso matan a Crísipo, inducidos por su madre Hipodamia. Pélope maldice a sus hijos e Hipodamia se suicida. Atreo y Tiestes sufren destierro hasta que son llamados por los miceneos, para que ocupen el trono de Euristeo, de quien eran tíos maternos.

Un oráculo predice la muerte de Layo a manos de su hijo. Layo se casa con Yocasta, hija de Meneceo y hermana de Creonte (el abuelo de Layo, Polidoro, y la tatarabuela de Yocasta, Ágave, eran hermanos e hijos de Cadmo). Layo decide no tener hijos con Yocasta, pero tiene un descuido provocado por la embriaguez. Una vez nacido su hijo, Layo lo abandona en el monte Citerión, atravesándole los pies con alfileres. De aquí su nombre, Edipo 'pies hinchados o edematosos'. Layo decide no matarlo por impiedad, pero cree que una criatura así herida no será acogida por nadie. Sin embargo, Mérope, esposa de Pólipo rey de Corinto (y posiblemente también rey de Sición), se hace cargo del niño, precisamente por tener los pies hinchados, ya que de esta manera podría hacerlo pasar por propio (nadie sospecharía que adoptara a un niño herido).


Esfinge:


Layo tiene otros hijos de mujeres distintas de su esposa. Una versión de la historia convierte a Esfinge de Tebas en la hija natural de Layo, a quien reveló el oráculo entregado a Cadmo desde Delfos. Si alguno de sus hermanos venía a reclamar el trono de Tebas, Esfinge, recurre a un truco para tratar con ellos, diciendo que si eran hijos de Layo, deberían conocer el oráculo de Cadmo. Como ninguno podía contestar, los castiga con la muerte, alegando que no tenían ninguna reclamación válida sobre el reino o sobre la relación. Pero Édipo había recibido el oráculo a través de un sueño (Pausanias, Descripción de Grecia IX 26, 3-4).


La 'ruina de los cadmeos' (Hes.) y la 'cruel cantora' (Sóf.) de acertijos es hija de Tifón y Equidna (Apd. III 52; Hig. Pref. y Fab. 151; Laso de Hermíone Frag. 706A) o de Orto y Quimera (Teog. 326) y es enviada por Hera para castigar a Layo por el secuestro de Crisipo (Apd. III 5.8).


Muerte de Layo:


Edipo crece en la corte de Corinto, pero es increpado por sus amigos, quienes le dicen que no es el hijo de los reyes. Decide consultar al oráculo de Delfos. En el camino de ida (Eurípides) o en el de vuelta (Sófocles) a la altura de Fócide, donde convergen los caminos de Tebas, Delfos y Daulia, Polifontes, heraldo de Layo, inicia una discusión con Edipo para que se aparte del camino y mata uno de sus caballos. Edipo asesina a Layo después de una discusión por no querer apartarse del camino. Parece que Layo acudía también a Delfos para consultar sobre el destino de su hijo abandonado o puede que para conocer el origen de la Esfinge que amenazaba Tebas enviada por los dioses como castigo. Damasistrato, rey de Platea, entierra el cuerpo de Layo (Apod. V 5; Diod. V 64).

A la muerte de Layo, Creonte se convierte en regente de Tebas. Durante alguno de los periodos de regencia de Creonte en Tebas, llegan a la ciudad los exiliados Anfitrión y Alcmena, padres de Heracles. Existe sin embargo, un proberbio: 'Ni siquiera Heracles contra dos' que hace referencia a la derrota de Hércules en pugilato por Layo y Ferandro durante los segundos juegos olímpicos (Zenobio V 49).



Edipo


Oráculo de Delfos

Edipo acude a delfos para consultar el oráculo sobre su origen. La respuesta del oráculo tiene dos partes. La primera es prohibitiva y condicional, la segunda es profética: "no regresar a la patria/porque  mataría a su padre y yacería con su madre".  Edipo cree que sus padres son Mérope y Polipo, reyes de Corinto. En los medios desencadenado para evitar que el oráculo se cumpla, no tiene escapatoria.

Edipo y Esfinge. Kylix ático de figuras rojas. S, V a. C, Vulci


Edipo y la Esfinge:

Edipo llega a Tebas, evitando Corinto en la versión de Sófocles y huyendo de Corinto en la de Eurípides, donde reina Creonte en calidad de regente. El país es asolado por la Esfinge, enviada contra Tebas por la maldición de Pélope a Layo, por haber raptado a Crisipo. Esfinge era un ser monstruoso, hija de Quimera y Orto (o de Equidna y Tifoeo). Tenía cabeza de mujer, cuerpo de león, cola de serpiente y alas de pájaro. Había aprendido un enigma de las Musas y los tebanos debían resolverlo. De no hacerlo, cada día devoraba a uno de ellos (en Apolodoro, también devora a Hemón hijo de Creonte). Solo quien resuelva el enigma librará a Tebas de la plaga. Entonces, Creonte promete el trono y la mano de su hermana Yocasta a quien resuelva el enigma (parecido a la historia de Megareo y el león de Citerión y de Tristan e Iseo).

El enigma de Esfinge es el siguiente: "cual es el ser provisto de voz, que es de cuatro pies, de dos y de tres". La solución que da Edipo, el de los pies hinchados es el hombre, que anda a gatas en el amanecer de su infancia, a dos patas en la plenitud de su madurez y apoyándose en un bastón en el ocaso de la senectud (el numero de pies es un concepto que sirve para definir la edad del hombre en Hes. Trabajos y lo días 533 y Rigveda 10, 117.8). Esfinge enloquecida, se suicida arrojándose por un precipicio.

Esfinge podría ser una de las hijas de Layo con una concubina distinta de Yocasta. A la muerte de Layo, se convertiría en reina de Tebas o al menos en una parte de su territorio, en espera de que el rey legítimo llegara para reclamar el trono. La respuesta del enigma solamente es conocida por los descendientes de Cadmo (Paus. 9.26.4).

Esfinge de la reina Hetepheres II (2723-2653 a.C, IV dinastia). La más antigua encontrada en Abu Roash

Edipo rey de Tebas:

Edipo recibe el trono de Tebas de Creonte y se casa con Yocasta, la reina viuda (Epicasta en la Odisea), sin saber que era su madre. De este matrimonio nacen cuatro hijos que son al mismo tiempo hermanos del padre y nietos de la madre: dos hombres, Etéocles y Polinices y dos mujeres, Antígona e Ismene.

La peste hace estragos en la ciudad de Tebas. El rey Edipo manda a su cuñado (y tío), Creonte, a consultar el oráculo de Delfos para conocer el origen de la plaga. La respuesta es que la plaga se debe a una maldición porque no se ha vengado la muerte de Layo y su sangre derramada amenaza con destruir la ciudad hasta que se encuentre y castigue a los asesinos.

Edipo pronuncia un bando para intentar esclarecer el crimen de Layo (a quien mató sin saberlo el mismo). Asegura al asesino y al cómplice que se revelen sin peligro. En caso contrario, asesino, cómplice y testigo se les prohibirá rendir culto en la ciudad, nadie del pueblo les hablará y serán desterrados. Edipo le maldice.

El adivino Tiresias:
Tiresias, hijo de Everes, descendiente del esparto Udeo, es el profeta ciego de la ciudad de Tebas. Sobre el origen de su ceguera y de su arte adivinatoria existen varias versiones...
La primera versión es de Apolodoro. Un día que Tiresias va de caza, en la fuente Hipocrene del Helicón, ve bañándose a su madre Caliclo, a las ninfas y a Atenea. Se queda ciego por ver sin permiso a la diosa. Para consolar a la ninfa, Atenea otorga el poder de la adivinación, que conservará incluso después de muerto en el infierno (Odisea, canto XI).
La segunda versión también es de Apolodoro y de Hesiodo. La ceguera de Tiresias se debería a un castigo de Hera por haber dado la razón a Zeus en una discusión sobre cuál es el sexo goza más del amor. Hera consideraba al hombre y Zeus a la mujer. Según esta versión, Tiresias, había sido hombre y mujer y conocía la experiencia (igual que Ceneo, Sipretes, Mestra). Tiresias habría nacido hombre y al golpear unas serpientes que se hallaban realizando la cópula se convierte en mujer y siete años después vuelve a encontrase a las serpientes y al golpearlas, regresa a ser hombre. A la pregunta de si había gozado más con el orgasmo de sus órganos masculinos o femeninos, Tiresias responde que si el goce consta de diez partes, nueve son de la mujer. Como compensación,  Zeus le otorga el don de la adivinación.
Existió un poema elegíaco a Tiresias, atribuido por Eustacio a Sóstrato, que narraba siete transformaciones de Tiresias:
1) Tiresias habría nacido mujer. Apolo le enseña a tocar la lira. Más tarde al negarse a mantener relaciones con él, lo transforma en hombre.
2) Siendo hombre es transformado en mujer como castigo de Hera al dar la razón a Zeus (transformación en mujer en vez de ceguera).
3) Siendo mujer se casa con un argivo llamado Calón y tiene un hijo bizco por obra de Hera, llamado Estrabón.  Tiresias hace burla de una estatua de Hera, que lo convierte de nuevo en un varón, deforme y horrendo, llamado Pitón.
4) Compadecido, Zeus lo vuelve a convertir en mujer.
5) Glifio, favorito de Poseidón, intenta violarla y Tiresias lo ahoga. Poseidon reclama a las Parcas, que lo vuelven a convertir en hombre.
6) En la boda de Tetis y Peleo se produce un concurso de belleza entre Afrodita y las Gracias. Tiresias otorga la victoria a Cale. Afrodita en venganza, lo convierte en mujer.
7) Se enamora de Aracno, amante de Afrodita, que acaba convirtiendo a Aracno en comadreja y a Tiresias en ratón.

Existen otras metamorfosis sexuales en la mitología:

- Ceneo el lápita (Ov. XII, 162)
- Mestra, hija de Erisictión (Ov. 8,725)
- Sipretes de Creta (Antonino Liberal, Met. 17)
- Leucipo, hija de Galatea y Lampro (Antonino Liberal 17) 
- Ifis, hijo de Ligdo y Teletusa (Ovid. Met. IX, 666 y ss., historia idéntica a la de Leucipo)

Acusación a Creonte y revelación de Yocasta:
El adivino Tiresias discute con Edipo y le acusa de estar directamente implicado en el asesinato de Layo. Edipo sospecha de una conspiración entre Tiresias y Creonte para hacerse con el trono.

Tiresias señala que sobre Edipo pesa una maldición. El asesino de Layo se encuentra cerca, alguien que se cree extranjero y que es en realidad tebano, será privado de la vista y exiliado, a su vez hermano y padre de sus propios hijos, hijo y esposo de su madre y asesino de su padre.

Creonte está indignado por las acusaciones de Edipo. Si Tiresias, que estaba en la ciudad cuando la muerte de Layo, no había hablado entonces, es porque estaban confabulados. Creonte le dice que si tiene pruebas, el mismo se condenará a muerte.

Yocasta es la mediadora. Edipo no debe hacer caso de las profecías. Como ejemplo, cita que un oráculo dijo que  Layo moriría asesinado por uno de sus hijos y sin embargo fue muerto unos bandidos en un cruce de tres caminos. Su único hijo fue entregado a un campesino llamado Forbas para que lo matara pero al final le dio pena y fue abandonado en el monte Citerior con los pies atados. Edipo se alarma y llama al testigo.

Noticias de Corinto:

Edipo cuenta que sus padres eran Pólipo y Mérope, reyes de Corinto. Le llegaron rumores de que no era en realidad hijo de ellos y acudió al oráculo de Delfos. Apolo profetizó que mataría a su padre y se casaría con su madre y por este motivo renunció a volver a Corinto. En un cruce de caminos, mata a varias personas…

Llega un mensajero de Corinto. Pólipo ha muerto de viejo. Quieren proclamar rey a Edipo. Yocasta interpreta que el oráculo no se ha cumplido.

El mensajero reconoce que Pólipo y Mérope no son padres de Edipo porque el mismo lo recogió de manos de un pastor en el monte Citerión, con los pies atravesados.

Forbas, el mismo pastor que había entregado a Edipo al mensajero, había sido testigo del asesinato de Layo, ya que era uno de sus sirvientes de confianza.

Exilio de Edipo:

El pastor testigo explica como entregó el bebe al mensajero, en lugar de abandonarlo, para evitar que se cumpliera el oráculo funesto.

Yocasta se suicida ahorcándose, aunque también es posible que lo hiciera cuando se matan sus hijos Etéocles y Polinices en la guerra de los Siete contra Tebas. Cuando Edipo conoce su incesto, se saca los ojos (o lo ciegan los criados de Layo, en Eurípides) y se exilia de Tebas o es retenido en prisión por sus hijos. Entonces maldice a sus hijos deseándoles que se maten uno al otro, en guerra por el reino. Otros motivos de la maldición puede ser por tenerle encerrado en el palacio, por haberle servido Polinices vino en una copa de oro de sus antepasados o bien porque en lugar de la paletilla del sacrificio ritual, le ofrecieron una cadera.

Edipo ciego y desterrado, acompañado por su hija Antígona, que le sirve de lazarillo, llega a Colono y visita el templo de las Eumenes (las Benévolas). Es acogido por el rey de Atenas, Teseo. Sus restos se encuentran en el templo de las Eumenes, entre la Acrópolis y el Areópago.


Tebaida


1. Eteocles y Polinices.

La maldición. 

Edipo se ha arrancado los ojos y se ha retirado al Mt. Citerón como castigo autoimpuesto por haber matado a su padre Layo. Casado con su propia madre Yocasta tras resolver el enigma de Esfinge, ha tenido dos hijos varones que lo han apartado del reino. El anciano rey sale de Tebas después de ser consultado el oráculo, bien por propia voluntad (Sóf. Edipo Rey 1436-1437 y en Séneca Edipo 1051-1053) o porque los hijos lo expulsaron (Edipo en Colono 427-430, 440-444). Se encuentra en Tebas en el momento de la guerra de los hermanos (Hes.161; Tebaida cíclica; Ateneo Banquete XI, 465). 
 
Edipo maldice a sus hijos por no haber evitado su destierro (Ateneo Banquete de eruditos XI, 456; Esquilo, Siete contra Tebas 70, 709, 723-725, 785-790; Sófocles, Edipo en Colono 421). Maldice a sus hijos una segunda vez al enterarse que desean su vuelta por egoísmo (Sófocles, Edipo en Colono 1372). Por tercera vez cuando sobre una mesa de plata y ante la copa de oro de Layo, sus hijos le ofrecen comida de la cadera (Od. IX, 1684) en lugar de la escápula. Edipo es obligado a permanecer prisionero en Tebas (Eur. Fenicias 63; Diod. IV 65.1).

Edipo invoca a Tesífonte, la furia que habita el Infierno, para que siembre la discordia entre los hermanos.  Para evitar la maldición, los hermanos deciden reinar en años alternos (Hig. Fab. 67),  primero le toca a Eteocles. Los hermanos acuerdan que cada año reine uno y que el que no lo haga salga desterrado (Tebaida 138-139). Polinices sufre destierro por ser el menor (Eurípides, Fenicias 69-76; 167, 318-319, 474-483;  Diodoro Sículo IV, 65, 1; aunque Sófocles indica que Polinices es el mayor  en Edipo en Colono 365 y en  1422, reina el primero y cede su corona según lo acordado y Eteocles incumple el pacto después de su año de reinado).

Concilio de los dioses. Júpiter quiere castigar a Tebas y a Argos. Manda a Hermes-Mercurio ir al infierno en busca del alma del rey Layo para que convenza a Eteocles que, pasado su año, no ceda su reino a Polinices.

El jabalí y el león:

A las puertas del palacio de Adrasto en Larisa (ciudadela de Argos) llegan una noche de tormenta dos príncipes extranjeros desconocidos. Se trata de Polinices de Tebas desterrado por su hermano Eteocles  y Tideo de Calidón (Homero Ilíada XIV, 119-120), otro desterrado (Ovidio Pónticas 1, 3, 79 y Fastos 1, 491) que ha sido expulsado de su patria por Agrio (Ferecides, escolios a Ilíada XIV, 120; Apolodoro I, 8, 5) por la muerte de Alcátoo y los hijos de Melas (Apd. I, 8.5). Los dos exiliados comienzan una discusión por el lugar donde refugiarse. Ambos quieren hacer valer sus derechos como príncipes y descendientes de dioses.  

Polinices es más joven y más alto, pero Tideo es más fuerte. Polinices desciende del dios Ares a través de su tatarabuela Harmonía.

Tideo es hijo del rey Eneo o de Ares  y de Peribea. Hiponoo vencido por el rey Eneo de Calidón envía a su hija Peribea como botín de guerra cuando ya estaba embarazada del dios Ares (Diod. IV 35). 

Los jóvenes son llevados a presencia del anciano rey Adrasto, que desciende Zeus por parte de madre y de padre. Adrasto  tiene dos hijas que en cumplimiento del oráculo de Apolo debe casar con un león y un jabalí. Adrasto reconoce en los exiliados a sus yernos, bien por las pieles que llevan (Apd. III, 6.1) o por las figuras de sus escudos (Hig. Fab. 69: la esfinge de Polinices y el jabalí de Tideo, emblemas de sus casas reales). Polinices cubre su espalda con la piel del León de Nemea y Tideo con la del jabalí de Calidón (Tebaida).   

En el lujoso palacio de Adrasto se celebra un banquete y sacrificios en honor del dios Apolo. Adrasto predice que entre ellos surgiría una amistad tanto más firme como profundas habían sido las heridas.


Adrasto, hijo de Tálao y Lisianasa (Paus. II 6,3) o Eurínome (Fab.69), desciende de Zeus tanto por vía materna como paterna (Estacio Teb. I, 392 del mayor de los dioses descendía de ambas partes su sangre esclarecida).

Lino y Corebo. 

Adrasto relata origen del culto a Apolo en Argos. Después de vencer a la serpiente Pitón en Delfos, Apolo se refugia en casa del rey Crotopo de Argos. Su hija Psámate seducida por Apolo tiene un hijo llamado Lino. El niño es entregado a unos campesinos - Adrasto lamenta que su cuna fuera el césped y la compartiera con el ganado-.  Psámate confiesa a su padre su relación con Apolo. Crotopo condena a su hija a muerte. En venganza, Febo envía a Argos a la monstruosa Lamia (Mit. Vat. I 168) para que devore a los niños a mordiscos por la noche mientras duermen. 

Corebo y unos jóvenes de Argos se enfrentan al monstruo y Corebo le da muerte con su espada. Apolo lanza flechas que provocan la muerte  e incendia los campos. El oráculo de Apolo exige que se entregue a los asesinos de Lamia. Corebo se presenta en el templo de Apolo en Cirra y se ofrece a ser castigado a cambio de retirar la peste. Apolo concede a  Corebo “el triste honor de la vida”, debe llevar un trípode y construir un templo en donde le caiga. Esto ocurre en Megáride (Paus. I, 43, 7-8). En Argos se realizan sacrificios a Apolo cada año en los cuales se matan a los perros (Eliano H.N. XII, 34) y existen unos juegos dedicados a Apolo (Hig. 273).

Adrasto termina su relato y pregunta a los jóvenes quienes son. Polinices quiere ocultar su identidad pero Fama ha llevado a Argos las noticias de los acontecimientos de Tebas.


2. Las bodas de Polinices y Tideo


El fantasma de Layo. 

Mercurio guía el alma de Layo por el Tártaro. Cerbero sale al paso y Mercurio lo duerme con su vara. Salen a la luz en el Mt. Ténaro de Laconia. Llegan al palacio de Eteocles en Tebas. Layo reconoce su carro por las manchas de sangre.  Los tebanos duermen después de celebrar una fiesta que conmemora el nacimiento de Baco. Layo aparece en sueños a Eteocles con la forma del adivino Tiresias. Advierte a su nieto de que Polinices prepara un ejército para atacar Tebas con la ayuda de su suegro Adrasto y de Tideo. La sombra desaparece pero antes toma la forma auténtica de Layo con la herida en el cuello y mancha de sangre el lecho de Eteocles (idéntico a la sombra de Tántalo en Micenas. Séneca, Tiestes 1-120).

Boda de las hijas de Adrasto.   

El rey de Argos pasa la noche en vela. Sus hijas están reservadas para los príncipes extranjeros de acuerdo con la profecía de Apolo. Adrasto ofrece la mano de sus hijas a los huéspedes (Teb. II, 158-172) prometiéndoles ayuda para reconquistar sus respectivos reinos (Baquílides VIII, 18-20; Apolodoro  III, 6, 1; Eurípides Suplicantes 132 y Fenicias 427; Diodoro Sículo IV, 65, 3). Polinices se compromete con Argía y Tideo con Deípile. Tideo elogia a Adrasto que estableció los juegos de Apolo en Sición (Nemeas IX, Píndaro). Adrasto promete ayuda a Polinices para recuperar su trono (Apd. III, 6.1; Hig. Fab. 69).

Las doncellas prometidas van al templo de Minerva de Larisa para ofrecer su cabello. Argía se adorna con el collar de Harmonía. Un escudo de bronce (despojo de Evipo) se desprende de la pared y se oye una trompeta.  Estos prodigios funestos son provocados por la maldición que pesa sobre el collar de Harmonía. Fabricado por Hefesto (es una venganza por el adulterio de Ares y Afrodita) con piedras preciosas, ojos de Gorgonas, cenizas del Etna, lágrimas de las Hespérides y veneno de la serpiente de la cabeza de Tisífone, cubierto de espuma lunar y bendecido por Cólera, Resentimiento y Discordia. El collar llevó la desgracia a sus propietarias: Harmonía convertida en serpiente (Ovidio Met. IV 573) Sémele destruida por el poder de Zeus (Ov. Met. III 273). Yocasta casada con su hijo, Ino obligada a huir de Atamante (Mit. Vat. II) y ahora pertenece a Argía. Erífile la esposa de Anfiarao, desea el collar de su sobrina.

Embajada de Tideo.  

Polinices recuerda la expulsión de su patria. Solo su hermana Antígona habría querido acompañarle al exilio. Argía le previene de regresar a Tebas. Tideo se presenta voluntario como embajador (en  lliada IV, 384-390; V, 801-808; X, 285-290 y  Apolodoro III, 6, la embajada tiene lugar cuando los argivos están en las proximidades de Tebas).
Tideo llega a Tebas portando una rama de olivo. Acusa a Eteocles de no cumplir lo pactado una vez que el año ha expirado. Eteocles acusa a Tideo de no venir pacíficamente (el ejército de Argos se ha puesto en camino). Aconseja a su hermano reinar en Argos rodeado de riquezas mientras él lo hace en la humilde Tebas donde sus hermanas trabajan el huso, su madre se marchita por el dolor (Yocasta se suicida en Od. XI271) y su padre lanza gritos desde sus tinieblas.

Tideo reta a los tebanos  en unas competiciones deportivas (Apd. III 6.5) y sale vencedor en todas (Il.IV 384; V 801 y X 285).

Eteocles manda a 50 guerreros que embosquen a Tideo en un desfiladero angosto. Tideo descubre el brillo de sus armaduras a la luz de la luna (como Volscente a Niso y Euríalo en En. IX 527). Ctonio le lanza un dardo. Tideo sube a un montículo y arroja una roca. Tideo ataca a los soldados: Theron (descendiente de Marte), Fédimo (de Penteo), Cromis (de Cadmo), los Tespíades... Cromis anima a sus compañeros porque solo luchan contra un hombre pero muere antes de terminar de hablar. Menetes suplica clemencia. Tideo permite a Meón Hemónida regresar a Tebas para anunciar su derrota. Tideo levanta un trofeo en honor de Minerva en una encina donde cuelga los despojos y promete un templo cuando regrese a su patria.


3. Predicciones de Anfiarao:



Meón regresa a Tebas. Eteocles no puede dormir preocupado por los soldados que envió a la emboscada. Lamenta no haber matado a Tideo en su palacio. El temblor del Mt. Citerón anuncia la llegada de Meón, único superviviente de la matanza. Meón acusa a su rey de comenzar una guerra contra los presagios. Meón se suicida clavándose una espada en su costado. Eteocles le niega pira y sepulcro. 

El oráculo de Apolo calla en señal de luto (como ocurrirá a la muerte de Anfiarao) y las fieras y las aves de rapiña respetan su cuerpo insepulto (como ocurrirá con el cuerpo de Polinices).

Los tebanos corren a las rocas a buscar a sus familiares muertos. Se levanta una pira común. El anciano Aletes compara la tragedia con la muerte de los hijos de Niobe (Il. XXIV 602).

Dialogo de Venus y Marte. 

Júpiter llama a Marte que regresa de la lucha entre Bistones y Getas. Pide que induzca la cólera entre  los argivos. Venus le reprocha que apoye una guerra contra sus descendientes. Recuerda a Harmonía nacida del incesto de Marte y Venus (Od.266). El adulterio, descubierto por Helios y trasmitido a Hefesto que prepara una trampa con cadenas que atan a los amantes a la cama. Los dioses acuden a a reírse de ellos, excepto Poseidón que pide a Hefesto que los libere. Marte tranquiliza a Venus. Sino puede contradecir a Zeus, cuando empiecen los combates ayudará a los tebanos.

Tideo regresa a Argos. 

Tideo recorre los campos dánaos y la pendiente de Prosimma. Por el camino levanta ciudades contra Etéocles. Marte incita a los pueblos a creer en todo. Fama multiplica los pavores.

Tideo se presenta en el palacio de Adrasto pidiendo la guerra. El adivino Idmón cura sus heridas. Marte agita al pueblo con ayuda de Furor, Ira y Pavor.

Profecía de Anfiarao. 

Adrasto tarda 7 días en declarar la guerra. Pide a Anfiarao que consulte a los dioses como hacía Melampo. Anfiarao asciende a la cumbre del Mt. Afesante y dirige plegarias a Júpiter para interpretar el vuelo de los pájaros. Los auspicios son adversos pues no aparecen las aves deseadas (cuervo de Apolo, águila de júpiter, el mochuelo de Atenea) sino aves de rapiña, el vampiro y el búho. Anfiarao rechaza estos vaticinios porque pueden ser variables o incompletos. Aparecen unos cisnes que representan las murallas de Tebas. Sobre ellos se lanzan siete águilas que son los siete líderes argivos que caerán en la lucha: Capaneo por el rayo de Júpiter, Partenopeo en inferioridad de fuerzas, Polinices contra Eteocles, Adrasto huirá, Hipomedonte en una lluvia de flechas, Tideo a punto de morir devora la cabeza de su enemigo y Anfiarao también reconoce su caída.

Anfiarao se arranca las bandas de adivino y se oculta en su casa por doce días. Se niega a contar los auspicios. No convencen a Anfiarao las razones de  Tideo (Esquilo, Siete 377-383, 570-575; Eurípides, Suplicantes 157-160) ni las bravatas de Capaneo que no cree en oráculos sino en el valor de su espada, ni tampoco las súplicas de Polinices (Pausanias IX, 15, 12 e Higino Fáb. 69). Es Argía con su hijo Tersandro en brazos quien no pudiendo soportar la tristeza de Polinices pide tal favor a su padre Adrasto (706-707).

4. La expedición de Anfiarao.

Han pasado tres años desde la llegada de Polinices a Argos (Fenicias, Séneca). Los argivos han formado un ejército al mando de siete generales:

Adrasto. Rey biántida de Argos, hijo de Tálao. Combate con espada. Lleva a su caballo Arión enganchado a su carro. Su ejército aliado de Larisa, Midea, Neris y Sición. En su escudo aparecen 100 serpientes que salen de la cabeza de la hidra de Lerna y en sus bocas los hijos de los cadmeos.
Polinices. Dirige un ejército de Egión, Arene y Trezén, al que se han unido algunos tebanos voluntarios de su causa. Lleva sobre sus hombros la piel del león de Teumeso. Su espada se adorna con una Esfinge y porta una jabalina de dos puntas. En su escudo (Eur. Siete, 642) se representa a la Justicia de la mano de un guerrero o bien (Eur. Fen. 1124) las yeguas de Glauco de Potnias.

Tideo. Recuperado de sus heridas, dirige un ejército de Calidón con armaduras de malla de bronce. En su escudo aparece el cielo y la luna con estrellas (Esq. Siete contra Tebas) o una piel de león (Eur).

Hipomedonte. Hijo de Aristómaco el hijo de Tálao (Apd. III, 6.3); de Tálao y Lisímaca (Sóf.); o de Mnesímaco y Metídice hermana de Adrasto (Hig. Fáb. LXX). Dirige a los guerreros del Peloponeso: Acaya (Dime), Mesenia (Pilos). El joven Néstor de Pilos rechaza unirse a la expedición porque sabe que está condenada al fracaso. En su escudo de gran tamaño aparecen las Danaides (Estacio), Tifón (Siete) o Argos Panoptes (Fenicias).

Capaneo. Hijo de Hipónoo y Astínome (hija de Tálao) o de Laódice/Metódice (hija del rey prétida Ifis). Marcha a pie debido a su descomunal tamaño.  En su escudo aparece un Hidra (Estacio), un hombre con una antorcha (Esquilo) o un gigante sosteniendo una ciudad (Eur. Fenicias).

Anfiarao.  Obligado a participar por su esposa Erífile (Diod. IV 65.5) y Atropo (Apd. III, 6.3). Adrasto se había refugiado en Sición en casa de su abuelo materno Pólibo porque Anfiarao mató Tálao el padre de Adrasto. En la reconciliación entre los dos príncipes de Argos, ambos aceptan que Erífile, hermana de Adrasto y esposa de Anfiarao sea  árbitro de sus reyertas. Polinices, aconsejado por Ifis, hijo de Aléctor, soborna a Erífile con el collar de Argía que perteneciera a Harmonía (Hig. Fab. 73; es otro collar y se lo entrega Adrasto a Etrífile, el collar de Harmonía se encuentra en Chipre, Paus. IX, 41.2). Anfiarao lleva las bandas y el ramo de olivo en el casco que lo señala como sacerdote. En su escudo se representa la serpiente Pitón.

Partenopeo. Conduce un ejército de Arcadios. Acude sin el conocimiento de su madre Atlanta. La identidad de su padre es desconocida: Tálao (Apd. I, 9,13), Meleagro (Hig. Fab. 70), Ares (Apd. III 9,2), Hipomenes.  El más bello de los príncipes.  En su escudo aparece el jabalí de Calidón (Estacio) o la Esfinge (Siete).

(Apd. añade a Eteoclo, hijo de Ifis y Mecisteo, hijo de Tálao).

Micenas no participa. El reino de Micenas no participa en la guerra de Tebas porque se haya envuelta en la guerra fratricida entre Atreo y Tiestes. Tideo y Polinices viajan a Micenas para reclutar soldados (Il.IV 376) y Zeus mediante señales les ordena que no se unan a la empresa (si participa un contingente de Midea al mando de Adrasto).

La sequía.

Baco provoca una sequía. El ejército argivo avanza por las frías praderas de Nemea. Baco regresa de la India y observa el ejército que marcha contra Tebas. Baco intenta detener la guerra. Convoca a los dioses de las aguas y les pide una sequía sobre la Argólide. Los ríos se secan con la excepción de Langia. La sed se apodera de los guerreros. 

Encuentro con Hipsípila. Adrasto envía exploradores en busca de alguna fuente que encuentran a Hipsípila, hija de Toante (hijo de Baco y Ariadna) que es la nodriza de Ofeltes, hijo de Licurgo, el rey-sacerdote de Nemea. Conociendo que el agua mueve a los hombres, Adrasto promete a Hipsípila los despojos de la victoria sobre Tebas y sacrificios con tantas víctimas como guerreros haya salvado de morir a causa de la sed. Hipsípila deja al niño Ofeltes en el suelo (Hig. Fab. 74: un oráculo prohíbe dejar al niño en el suelo antes de empezar a andar, lo deja en un árbol de apio) y dirige a los griegos hacia el río Langia. Los soldados se precipitan sobre las aguas y lo convierten en un lodazal.


5. Hipsípila.

El crimen de las lemnias. 

Adrasto pregunta a Hipsípila de dónde procede. Hipsípila comienza su relato describiendo la isla de Lemnos, consagrada al dios Vulcano, frente a Tracia pero tan cerca de la costa griega que el Mt. Atos la cubre con su sombra.  El pueblo abandonó el culto a Venus por su adulterio con Ares (Apd. I 614; Val. Flaco Arg. II 98, adulterio cuyo fruto es Harmonía). Venus siembra odio, furor y discordia en los lechos conyugales. La fetidez del aliento y el cuerpo de las mujeres o la disosmia de los hombres es la causa del abandono (Apd. I, 9.17). Los hombres deciden ir a la guerra con Tracia y abandonar a sus esposas. 

La anciana Polixo, esposa de Coropeo (Estacio),  nodriza de Hipsípila (Apolonio) y/o sacerdotisa de Apolo (Valerio Flaco) reune a las mujeres después de tres años de abandono. Las lemnias deciden matar a todos los varones (como las Danaides mataron a sus maridos y Procne a sus hijos).

Llegada los hombres de Lemnos. Realizan sacrificios con signos infaustos como la llama negra. Han traído como botín de guerra unas mujeres tracias como concubinas (Apol. I, 612; Pit. IV 449; Apd. I, 9.17; Hig. Fab. 15) o como esclavas para sus esposas (Val. Flaco II, 113) aunque Venus ordena a Fama que haga creer que son concubinas. 

Hermanas, esposas y madres matan a los hombres y a las esclavas tracias. Gorge mata a Élimo. Licasta deja caer su espada al ver a su hermano Cídimo, pero acude su madre y mata a su propio hijo. Hipsípila ve a Alcimede con la cabeza de su padre. 

Hipsípila corre al palacio de su padre quien le pregunta por el estrépito en las calles. Guía a su padre a un lugar seguro. Aparición del dios Baco quien le indica que confíe a su padre al mar y él cuidará de su hijo (en Val. Flaco, disfraza a su padre de Baco; en Apd. I, 9.17 Toante se refugia  en el templo de Baco). Hipsípila levanta una falsa pira en el palacio.

Las lemnias han conseguido aplacar a Venus y las diosas les concede nuevos compañeros, los argonautas (Val. II 315).

Los Argonautas.

Llegada de los Argonautas a Lemnos. Cuando las lemnias comienzan a sentir remordimientos por la muerte de los hombres, aparece la nave Argo. Lo primero que escuchan es el hermoso canto de Orfeo. Las lemnias toman armas pensando en defenderse de piratas tracios (lo que provoca el enojo de Palas y la sonrisa de Marte, Ov. Heroidas VI, 51).  Lanzan piedras y dardos. Estalla una tormenta. Júpiter lanza un rayo que ilumina la cara de los argonautas y sus atacantes. Jasón con una rama de olivo que coge del casco de Idmón, pide la paz.

Las lemnias acogen a los Argonautas. Los minias se unen a las lemnias y tienen hijos con ellas. Jasón e Hipsípila tienen dos hijos, Euneo y Toante. Euneo será rey de Lemnos durante la guerra de Troya. Se restauran los cultos a Venus (Apd. 850; Val. Flaco II 327).

Los Argonautas se marchan para seguir la búsqueda del Vellocino. Llega la noticia de que Toante no ha muerto sino reina en Quíos donde vive su hermano Enopión. Hipsípila trata de huir pero es apresada por piratas. Hipsípila es vendida como esclava al rey Lico de Tebas (según Hig. Fab. 15) o al sacerdote-rey Licurgo de Nemea. Licurgo es hijo de Feres (hijo del eólida Creteo y Tiro), hermano de Admeto, primo de Jason (hijo de Eson) y primo de los hermanos Biante abuelo de Adrasto y Melampo bisabuelo de Anfiarao (hijos de Amitaón) y primo de la niñera de su hijo Hipsípila (hija de Mirina).

La muerte de Ofeltes. 

El niño abandonado duerme sobre la hierba. Se acerca una gigantesca serpiente furiosa por la sequía. La serpiente ignora al niño pero le golpea con sus anillos. Ofeltes al morir lanza un gemido que Hipsípila oye. Hipsípila grita al ver a la serpiente al lado del niño.  Adrasto pide a Partenopeo que cace a la serpiente. Hipomedonte arroja una piedra. Capaneo ataca con su lanza de fresno. Anfiarao mata a la serpiente (Apd. III, 6.4).  La serpiente herida se arrastra hasta el templo de Júpiter donde muere. Ninfas y faunos lloran su muerte.  Júpiter lanza un rayo que roza el penacho de Capaneo.  Hipsípila llora la muerte del niño. Pide a los argivos que la maten.

La noticia con la muerte de Ofeltes llega al palacio de Licurgo en el momento en que el rey regresa del Mt. Perseo. Licurgo no se había unido a la expedición contra Tebas porque los presagios auguraban que daría la primera sangre en la guerra.

Euridice, esposa de Licurgo (Eur. Siete), acusa a Hipsípila de la muerte del niño. Anfiarao defiende a la nodriza y consuela a la madre. Predice los Juegos Nemeos y llama al niño Arquémoro.

Licurgo quiere castigar a Hipsípila. Tideo la defiende con su escudo. Capaneo, Hipomedonte y Partenopeo desenvainan su espada. Los nemeos acuden a su rey. Anfiarao observa las bandas de Licurgo y descubre que también es un sacerdote de Apolo. Adrasto consigue calmar a los soldados y se evita la lucha entre nemeos y argivos.  Licurgo predice la muerte de los argivos en la guerra de Tebas.

Los hijos de Hipsípila habían llegado a Nemea en búsqueda de su madre y se encontraban entre las tropas de Licurgo. Reconocen a su madre y ella los reconoce por el dibujo de la Argo en la empuñadura de sus espadas y el nombre de Jasón en la clámide (en Eurípides son reconocidos después de los juegos  por un ramo de vid dorada).

Se instauran los Juegos Nemeos trienales (Hig. Fab. 74, los juegos quinquenales).


6. Los Juegos Nemeos.  
   
Los Juegos Olímpicos fueron consagrados por Hércules en honor a Pélope y su premio es una rama de olivo. Los Juegos Píticos instituidos por Apolo en recuerdo de Pitón y su premio es una corona de laurel. Los Juegos Ístmicos establecidos en Corinto por Sísifo en honor de Palemón (o por Teseo en honor de Poseidón, Plut. VP- Teseo) y su premio es una guirnalda de pino. Los argivos crean los Juegos Nemeos en recuerdo del fallecido Ofeltes-Arquémoro y la recompensa para los vencedores de cada competición es una corona de apio.

Los Nemeos construyen una pira fúnebre para Arquémoro. Primero una base de ramas verdes, un segundo nivel de césped y flores y el tercero con perfumes. Cubierto de tapices que representan a Lino devorado por los perros.

Los Argivos cortan árboles para construir una segunda pira con la que expiar la muerte de la serpiente consagrada a Júpiter.

Los Siete llevan el cadáver seguidos en procesión por los padres de Ofeltes e Hipsípila. Eurídice pide que Hipsípila se aleje de su vista porque no puede llorar como ella quien ha recuperado a sus hijos. Licurgo ofrece su barba y cabellos. Se levanta un templo en honor de Arquémoro y se consagran los juegos en su memoria.

Carrera de carros. 

La prueba más importante de los juegos fúnebres. El caballo más rápido es Arión, hijo de Gaia o de Deméter y Poseidón, el caballo de Adrasto. Onco había regalado el caballo a Hércules durante su campaña contra Élide y Hércules lo entregó a Adrasto (Paus. VIII, 25.7). Adrasto no participa en la carrera porque ganaría con toda seguridad. Entrega el caballo a su yerno Polinices. Anfiarao participa con unos caballos de Ebalia, descendientes de Cílaro, el caballo de Cástor. Admeto de Tesalia se presenta en los juegos con unas yéguas estériles, nacidas de Centauros. También compiten Toante y Euneo (hijos de Hipsípila) Cromis, hijo de hércules e Hipodamo, hijo de Enomao. La meta está marcada por una encina y una roca. Apolo duda entre favorecer a Admeto o a Anfiarao. Decide ayudar a Anfiarao porque sus días están contados mientras que Admeto le espera una larga vejez.

Arión corre en busca de su dueño e intentando librarse de Polinices. Anfiarao consigue colocarse en primer lugar.  Toante cae al intentar adelantar a Admeto porque se interpone el carro de Hipodamo. Cromis consigue detener  los caballos de Hipodamo aunque el carro se rompe, evita que sus caballos le ataquen. Apolo ayuda a Anfiarao creando una visión de un fantasma monstruoso con cabezas de serpiente. Arión se detiene y Polinices cae y es arrastrado por el suelo.

Arión llega primero a la meta en solitario. Anfiarao es declarado vencedor. Recibe una copa con la representación de la Centauromaquia. Admeto gana una clámide con un bordado de Hero mirando al mar (esperando a Leandro, OV. Heroidas 18 y 19).

Carrera pedestre. 

Idas de Onquesto (Tebaida VI, 553), vencedor de los Juegos Olímpicos, es aclamado por los soldados de Elea. Se presentan para competir Alcón y Fédimo, vencedores de los Juegos Ístmicos, y Dimante. Los argivos piden a Partenopeo que participe.

Comienza la carrera. Partenopeo es el primero. Idas tira del pelo a Partenopeo y llega el primero a la meta. Ocurre algo inesperado que impide que gane el corredor más rápido: Ayax cae en estiércol y vence Ulises (Il. XXIII 773) o Niso resbala y vence Euríalo (En. V, 327).

Se repite la carrera entre Idas y Partenopeo, corriendo en direcciones opuestas. Partenopeo reza a Diana y vence con facilidad.

Lanzamiento de disco. 

Adrasto pide a Pterelas un disco de bronce para la prueba.  Se presentan participantes de Corinto y Acaya. Hipomedonte quiere participar con un disco todavía más pesado. Solo Flegias y Mnesteo aceptan el reto. 

Flegias lanza el disco pero se escurre de su mano y cae cerca de sus pies. Mnesteo realiza un buen lanzamiento y se marca la distancia con una flecha. Hipomedonte supera ampliamente a Mnesteo.

Adrasto premia a Flegias con una espada, a Mnesteo con un arco y flechas y a Hipomedonte con una piel de tigre.

Pugilato. 

Capaneo lamenta enfrentarse a un argivo y no a un tebano. Su rival, Alcidamante de Esparta, entrenado por Pólux, es un boxeador más técnico pero no tan fuerte. Adrasto suspende el combate antes de que Capaneo mate a Alcidamante. Tideo e Hipomedonte tienen que sujetar a Capaneo (el vencedor es Tideo en Apd. III, 6.4).

Lucha libre.   

Tideo lucha con Agialao, descendiente de Hércules. Tideo levanta a Agialao, lo golpea contra el suelo y lo inmoviliza con las manos en el cuello y con las rodillas en el abdomen (el vencedor es Polinices en Apd. III, 6.4).

Esgrima. 

Polinices reta a Agreo de Epidauro. Adrasto detiene la prueba por su peligrosidad. Regala a cada competidor un casco de oro (similar a Diomedes y Ayax en Il. XXIII 802).

Tiro con arco. 

Los argivos piden a su rey Adrasto que participe en alguna prueba. Adrasto apunta con su arco a un fresno. La flecha lanzada da la vuelta en el aire y se clava junto al carcaj (Adrasto será el único de los líderes que regrese con vida).


7. Primera batalla. 

Dialogo de los dioses. 

Júpiter envía a Mercurio en busca de Marte para que provoque el furor guerrero en los argivos. Júpiter conoce la debilidad de Marte por los tebanos y en caso de retrasar la guerra le quitará la espada y los caballos para convertirlo en una divinidad pacífica y benévola para los mortales.
 
Mercurio llega al palacio de Marte en el Mt. Hemo (Tracia). Alrededor montan guardia Temeridad, crimen, Miedo, Insidias, Discordia y Amenazas. Dentro del palacio se encuentra Valor y Furor. La Muerte está sentada con el rostro ensangrentado y las armas en la mano. Llega Marte con el despojo de la guerra de Hircania. Belona conduce su carro. Mercurio se asusta. Marte obedece las órdenes de Zeus sin dejar a sus caballos descansar.

En Nemea, Adrasto realiza libaciones sobre las cenizas de Arquémoro. Marte manda a Pavor que haga ruido para que los argivos crean que los tebanos atacan. Marte ordena tomar las armas.

Baco intercede por Tebas ante Júpiter. Si Júpiter destruye Tebas deberá exiliarse en la Tracia de Licurgo o entre los Indos. Recuerda los favores de los hijos de Zeus a otras ciudades: Apolo concede a la isla flotante de Delos quedar fija por haber ayudado a Leto, Palas defiende a Atenas, Épafo reina en oriente, Cilene de Mercurio y el Idas de Minos no conocen la guerra. Como Baco no goza de los favores de otros hijos de Júpiter, pide a su padre que salve a la ciudad donde nació Hércules. Júpiter recuerda la maldad de los tebanos y cómo el mismo Baco provocó la muerte del rey Penteo. Júpiter asegura que el destino de Tebas está en manos del hado y que después de esta guerra,  solamente Juno la defensora de Argos, se lamentará.

Catálogo de aliados. 

Llega la noticia de que el ejército argivo avanza sobre Tebas. El anciano Forbante describe para la princesa Antígona, hermana de Eteocles, a los aliados de Tebas (contemplación desde los muros o teichoscopia, en Eur. Fenicias 88, Forbante describe el ejército enemigo; en Hom. Il. III es la princesa Helena la que describe a los enemigos para el anciano Príamo ): 

- Creonte y sus dos hijos, Meneceo y Hemón; 
- Driante de Tanagria, nieto de Orión, comanda las tropas de Tisbe, Ocalea, Nisa y Medonte y porta un rayo y un tridente en su escudo (por el doble origen de Orión); 
- Eurimedón, hijo de un fauno, que porta un escudo con un dibujo de un pino; 
- Anfión de Tebas que guía a los soldados de Onquesto y otras ciudades sin rey; 
- Alatreo, hijo Lapitaón y la ninfa Dercetis (caso único en la mitología en que una náyade viola a un hombre, Estacio, Tebaida VII. 296); 
- Hipseo, hijo de Asopo; 
- Ífito Naubólida de Fócide; 
- los dos hijos de Abante de Eubea; 
- Clonio.

Embajada de Yocasta. 

Los argivos establecen su campamento en una colina cercana. Edipo lamenta no poder ver. Yocasta acompañada de sus hijas Antígona e Ismene visita el campamento portando una rama de olivo en la mano. Polinices abraza a su madre pero ella se libra de sus brazos y le reprocha que haga la guerra a su ciudad. Yocasta pide que se reuna con su hermano y hagan las paces. Tideo recuerda su embajada y la traición de los tebanos y convence a Polinices de que Tideo le prepara una emboscada.

Muerte de Anfiarao. 

Tras el fracaso de la mediación de Yocasta empieza la lucha. Tisífone provova a dos mansas tigresas traídas por Baco de su expedición a la India. Atacan al auriga de Anfiarao y espantan a sus caballos, Idas de Ténaro y el etolio Acamante. Aconteo mata a a las tigresas bajo la muralla de Tebas. Fegeo mata a Aconteo.

Tideo mata a Pterelas sobre su caballo. Meneceo a Perifanto. Hipomedonte a Sibarin.  Partenopeo a Itis. Hemón decapita a Ceneo. Abante muere de un flechazo cuando intenta despojar el cuerpo. Capaneo mata a Euneo mientras anima a los tebanos recordando que Tebas alojó a Hércules y a Baco y fue fundada por un yerno de Marte y suegro de Zeus (Cadmo). 

Anfiarao se sitúa en la vanguardia. Apolo consigue de Marte el favor de cubrir de gloria a su profeta y que no lo hiera ningún mortal. Anfiarao mata a Licoreo, sacerdote de Apolo. Hipseo lanza su dardo y mata a Herses, el escudero de Anfiarao. Apolo, con la apariencia de Aliagmon de Lerna ocupa su lugar en el carro. Apolo desvía las flechas y las lanzas de los enemigos. El carro se llena de vísceras y sangre de los enemigos. Por fin, Apolo se desvela a Anfiarao y le anuncia su descenso al Eliseo donde ya lo esperan. La última petición de Anfiarao a Apolo es que su hijo Alcmeón vengue su desaparición. La tierra se abre y engulle al adivino en su carro con su auriga Bato (Paus. II 23,2) mientras huye de Periclimeno, hijo de Astaco (Apd. III 6,8). 


8. Muerte de Tideo. 

Las almas se asustan al ver a Anfiarao llegar al Infierno vivo sobre su carro. Anfiarao reza a Plutón y pide castigo para su esposa Erífile.

El ejército argivo se desanima por la desaparición del profeta. Filemón ruega a Adrasto la retirada por el aciago presagio. Mopso y Actor están de acuerdo. El ejército se retira fatigado y entristecido. Los tebanos atacan hasta que Véspero con sus caballos de la luna anuncia la llegada de la noche. Los argivos lloran la desaparición del profeta que un día será adorado en un templo (en Oropo, Paus. I, 34.2).

En Tebas se celebra la victoria. Se cantan las bodas de Harmonía y los cantos de Anfión. Edipo abandona su retiro. Ha lavado la sangre de su cara y se ha peinado. Habla con sus compatriotas quien antes solo rezaba a las Furias y se comunicaba con su hija Antígona.

Los argivos eligen a Anfidamante el melámpida como nuevo sacerdote. Los tebanos obstruyen las siete puertas de Tebas con un ejército y al frente un héroe (Diod. IV 65.2; Estacio Tebaida IV 62; Hig Fab. 70; Eurípides Fenicias; Paus. IX 8; Apd. III 6.6; Esquilo Los Siete contra Tebas).


PUERTA ATACANTE DEFENSOR
Neista o Puerta Nueva (Esquilo, Euripides, Pausanias, Estacio)
Eteoclo (Siete contra Tebas)
Partenopeo (Fenicias)
Megareo (Siete contra T)         Eteocles (Fenicias)
Prétida o de Preto (Eur., Esq., Paus., Apd.)
Polinices (7, Edipo en Colono)
Anfiarao (Apd, Fen)

Eteocles (7,OC)
Hipseo (Tebaida)
Ogigia (Eur., Hig., Paus., Apd, Estacio)
Capaneo (Apd)
Hipomedonte (Fenicias)
Creonte (Tebaida)
Atenea Oncaida (sustituye a Neista en Apd. y a Ogigia en Esquilo) Hipomedonte Hiperbio
Homoloide (Eur., Esquilo, Paus., Apd., Estacio)
Anfiarao (Siete,OC)
Adrasto (Apd)
Tideo (Fen)
Hemón (Tebaida)
Hipsista (Estacio Tebaida)
Eurimedón (Tebaida)
Puerta de la fuente (Fenicias) Polinices (Eur. Fenicias)
Electra (Eur., Esq., Paus., Apd., Estacio)
Capaneo (7, Fen. 1104)
Partenopeo (Apd.)

Polifonte (Siete)
Dryas o Driante (Tebaida)
Dircea o de Dirce (Tebaida) Tideo (Tebaida) Meneceo (Tebaida)
Crénice o Crenea (Eur., Paus., Apd.) Tideo (Apd.)
Bóreas (sustituye a la Crenea en Esquilo) Partenopeo (Siete) Áctor (Siete)
Séptima puerta (Eur. Fenicias) Adrasto (Fenicias)           Polinices (Siete contra Tebas)                                                  Eteocles (Esq. Siete contra Tebas)
Hipsista (solo en Pausanias IX 8.5)

  
En Dionisiaca V 67 Cadmo dedica las siete puertas de Tebas a los siete planetas. En Hig. Fab. 69 las siete puertas reciben sus nombres de las siete hijas de Anfión: Tera,  Cleódone, Astínome, Asticratía, Quiade, Ogigia y Cloris.

La Muerte desde el cielo elige a los guerreros que llevará. Se reanuda la lucha primero cuerpo a cuerpo y cuando llegan Rabia y Valor también con armas arrojadizas. Hipseo con su lanza mata al capitán Menalce de los lacedemonios. Amintas el tebano a Fedimón. Agreo el etolio corta el brazo de Fegeo y lo remata Acetes. Al noble Ifis hiere Acamante en el hombro, al infante Argos en el pecho hiere Hipseo y Abante con su lanza ataca a Feres el carretero, a los tres iguala la muerte. Ión mata al tebano Dafnis, amante de Apolo (personaje distinto de Ov. Met. IV 275 y Diod. IV 84).

En la batalla destacan Hemón en el bando tebano y Tideo en el argivo. La diosa Palas favorece a Tideo y Hércules a Hemón. Atenea intenta que los dos campeones se enfrenten. En el Olimpo, Hércules  se niega a enfrentarse a su hermana Palas que tanto le ayudó a completar sus trabajos. Tideo ataca a Idas de Onquesto que utiliza un pino encendido como arma y después realiza una matanza con los tebanos, Aón, Cromio, Folo y los dos hijos de Mera. Hemón derrota a gran cantidad de Argivos, a Butis con su hacha, al rubio Hipán, Polites, Hiperenor y Dámaso. Tideo y Hemón se encuentran frente a frente. Hemón nota que las fuerzas le abandonan porque Hércules deja de ayudarle. Tideo hiere a Hemón pero no lo remata. Tideo ataca a Proto que combate a caballo. Tideo mata a Corimbo de Helicona y arroja una flecha mortal al joven Atis de Cirra, prometido de la princesa Ismene. Meneceo impide que los enemigos despojen el cadáver de Atis.

Tideo desafía a los tebanos y se pregunta si los cincuenta soldados que mató en la emboscada no tienen hermanos ni padres que los venguen. Tideo avanza en busca del rey Eteocles. El rey lanza un dardo pero falla. Tideo dispara su jabalina pero Erinis la desvía y alcanza al escudero Flegias. Tideo se lanza espada en mano. Los tebanos protegen a su rey. Tideo arranca las cabezas y la piel de jabalí se eriza sobre sus hombros. Caen Toante, Cloneo, Deiloco e Hipótado. Palas ayuda a Tideo hasta un momento en el que se tapa los ojos con su escudo. Una jabalina lanzada por Melanipo, hiere mortalmente a Tideo. El Calidonio herido quiere seguir luchando, Hopleo le entrega un dardo. Los argivos separan a Tideo de la lucha y lo tienden en una colina sobre unos escudos. Tideo pide la cabeza de Melanipo. Capaneo captura a Melanipo aún vivo. Tisífone inspira a Tideo  el deseo de devorar el cerebro de Melanipo. Palas horrorizada por el canibalismo, desiste de pedir la inmortalidad para Tideo. Melanipo es el peor enemigo de Adrasto porque mató a su hermano Mecisteo y a Tideo (Heródoto V, 67). Anfiarao que odiaba a Tideo porque lo obligo a participar en la expedición, entrega la cabeza de Melanipo para que Atenea no utilice la hierba que otorga la inmortalidad (Apd. III, 6.8).


Altorrelieve de Pyrgi, Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia, Roma. S. V A.C.


9. Hipomedonte y Partenopeo. 

Muerte de Hipomedonte.

Reacción por la muerte de Tideo. El acto de canibalismo de Tideo antes de morir indigna a cadmeos ya ináquidas e incluso al dios Marte. Los jóvenes tebanos quieren vengar a Melanipo. Polinices llora la muerte de Tideo y lamenta seguir vivo. Adrasto y sus compañeros impiden que se suicide cuando ve su cadáver.


Hipomedonte defiende el cuerpo de Tideo. Los tebanos dirigidos por su rey Etocles se disponen a despojar el cadáver de Tideo. Hipomedonte mata a Polites, Cidon, Mopso, Falante. A Leonteo que consigue acercarse y arrastrar a Tideo por los pelos le corta la mano. La furia Tisífone disfrazada de argivo aleja a Hipomedonte diciéndole que el rey Adrasto ha sido raptado por los tebanos. Cuando Hipomedonte descubre tarde el engaño. Los tebanos ultrajan el cuerpo de Tideo y roban su armadura.


Hipomedonte descubre que ha sido herido en un muslo por la lanza de Eteocles. Toma el caballo de Tideo que trae su escudero Hopleo. Aplaca al caballo hablándole de su antiguo dueño. Hipomedonte a caballo se lanza sobre la infantería tebana. Los tebanos huyen buscando refugio en las aguas del río Ismeno. El tebano Cromio mata a Ión pero muere a manos de Antifo. Hipseo mata a Antifo y a Astiage. Lino muere a las orilla del río atravesado por una lanza. El niño Argipo se agarra a un olmo y Meneceo le corta los brazos. Hipseo mata a Sage y su hermano Agenor rescata el cuerpo. Cápeto muere ahogado y Argites atravesado por una lanza. Muere el caballo de Tideo.


Hipomedonte sigue la lucha a pie dentro del río Ismeno (como Aquiles en el Escamandro, Il. XXI, 15). Apoya sus dardos en un árbol y persigue a los tebanos. Caen bajo sus golpes Nomio el flojo, Mimento el fuerte, Lico de Eubea, Licato el tebano, un hijo de Tespio (aunque permite vivir al otro hermano para que lleve la noticia), Terón, Herse, Gía, Ergino, Creteo y los caballos de Farsalio que al morir aplastan a su dueño.


Creneo, hijo de un fauno y de una ninfa hija de Ismeno, se enfrenta a Hipomedonte. Las aguas se abren a su paso. Viste una armadura de oro y en su escudo esta labrado el origen del pueblo de Aonia. Hipomedonte mata a Creneo con su jabalina. Las lágrimas de Ismeno aumenta el caudal del río que desborda su cauce. Ismeno recuerda su fidelidad a Júpiter cuando él se unió a Alcmena, Antíope y Sémele. En tiempos Baco y Hércules se lavaron en su corriente y ahora Ismeno ve sus aguas manchadas de sangre como Ebro (Tracia), el Estrimón o el Hidaspes. Los ríos Citerón y Asopo (Beocia) ayudan a Ismeno incrementando más el nivel de sus aguas. Ismeno promete que Hipomedonte no volverá a ver el río Ínaco.


Hipomedonte viendo que las aguas le cubren, se agarra a un fresno pero el árbol cae. Juno intercede por Hipomedonte. Júpiter hace un gesto y las aguas se calman. Hipomedonte alcanza la orilla solo para morir bajo las flechas de los tebanos. Hipseo arranca la espada y el casco (Apd. III, 6.8: Ismaro mata a Hipomedonte). Capaneo venga a su amigo y mata a Hipseo.

Muerte de Partenopeo.


En Arcadia, Atalanta reza a Diana para que su hijo Partenopeo regrese de la guerra. Diana se dirige a tebas a través del Mt. Ménalo y por el camino, encuentra a Apolo, triste por la muerte de Anfiarao. Apolo confía a Diana que la muerte de Partenopeo ya ha sido decretada por el hado y anunciada por los oráculos. Diana quiere conceder a Partenopeo una muerte honrosa en el campo de batalla y vengarse de su asesino.


Diana llega a Tebas. Se mezcla entre los argivos sin ser vista y pone unas flechas mágicas, que nunca fallan un blanco, en el carcaj de Partenopeo.  Vierte ambrosía sobre el guerrero y su caballo.


Partenopeo derriba con sus flechas a los tebanos: a Corebo de Tanagria en el cuello, Euricio en un ojo, Ida, Argos en una ingle, a Cidón atraviesa las sienes, Lamo de Eubea, Ligdo de Tisbe y Eolón de Amiclas. Cualquier herida que provoquen las flechas divinas es necesariamente mortal. Partenopeo llama cobardes a los tebanos y se burla de Baco. Provoca la reacción de Anfion que lanza a Partenopeo una flecha y luego se acerca con su espada.  Diana tomando la forma de Dorceo, tutor de Patenopeo, pide que deje de luchar. Partenopeo quiere una última ofrenda de un enemigo vencido para el templo de diana. La diosa sonríe y llora.


Venus observa la batalla desde el cielo abrazada a Marte y le pide a su amante que intervenga en favor de los tebanos. Marte consigue que Diana retire su apoyo al hijo de Atalanta. Marte imprime furor a Driante, nieto de Orión, que odia a los amigos de Diana. Partenopeo nota que le fallan las fuerzas y su carcaj está vacío. Driante dispara su flecha e hiere mortalmente a Partenopeo en el hombro derecho. Driante cae fulminado sin que se observe herida en su cuerpo. (El asesino de Partenopeo es: en Esquilo, Siete contra Tebas: Áctor; Eur. Fen. 1156: Periclimeno; Apd. III, 6.8: Anfídico; Paus. IX, 18.6: Asfódico).


Partenopeo en su agonía llora al acordarse de su madre. Pide a Dorceo que le oculte su muerte todo el tiempo que pueda y después le entregue su cabellera como ofrenda. Desea que en sus juegos fúnebres que solo participen expertos arqueros y su jauría de perros de caza la conduzcan los mejores cazadores.


10. Dimante y Holeo.  

Los tebanos al mando de Megareo  y Lico salen de la ciudad y establecen un campamento. Eteocles se alegra de derrota de los argivos, en el suelo yace la gloria de Lerna. La diosa Juno conmovida por las plegarias de las matronas de Argos quiere ayudar a los ináquidas. Ordena a Iris acudir en busca de Sueño para inmovilizar a los tebanos (Iris es la mensajera de Hera ante Hipnos en Ov. Met. XI, 585 y Nono Dion. XXXI.103). Iris llega hasta la morada de Sueño, cuya puerta vela la Pereza y en su entrada encuentra a Ocio, Olvido y Silencio. Iris tiene que repetir las órdenes de Hera al dormido Sueño que asiente con su cabeza. Sueño viaja hasta Tebas y a su paso los ojos se cierran, las cabezas se inclinan y las palabras expiran en los labios.

Tiodamante recibe una visión de Anfiarao. Debe vengar con la espada a sus camaradas caídos. Los argivos están  entusiasmados. Adrasto elige mediante sorteo a 30 soldados para realizar la expedición nocturna. Los líderes son Tiodamante, Agialeo el heráclida y el elocuente Áctor. Al partir, los guerreros reciben regalos (como en la Dolonia Il. X 255 y en la expedición de Niso y Euríalo En. IX 303). Tiodamante recibe una coraza y un casco de Polinices.  Capaneo entrega una espada a Áctor. Agialeo cambia sus armas con Nomio porque en la oscuridad no sirve ni arco ni flechas.

Los argivos encuentran a los tebanos dormidos, con la excepción de músico Yalímeno a quien mata Agialeo. Áctor mata a Tamiro. Tago atraviesa la espalda del coronado Equedo. Dánao corta la cabeza de Hebro. Tiodamante asesina a Calpeto que dormía bajo su carro. Eliminado el escuadrón tebano, Áctor decide regresar. Tiodamante ofrece el botín de guerra.

Hopleo el calidonio y Dimante el arcadio quieren rescatar a sus líderes, Tideo y Partenopeo, con la ayuda de Cynthia (Artemisa). Encuentran los cuerpos gracias a la luz de la Luna. Cuando están a punto de regresar a su campamento, son descubiertos por Anfión y sus guerreros, que venía a relevar a los tebanos. Anfión arroja una lanza delante de Dimante. Épito atraviesa a Hopleo que carga a Tideo y enclava al muerto con el vivo. Dimante hace frente a los tebanos hasta que es herido en la mano izquierda. El cuerpo de Partenopeo es arrastrado por la cabellera. Dimante ruega que concedan honras fúnebres a su príncipe y a cambio dejen su cuerpo para las aves de presa. Anfión promete la libertad y el cuerpo de su señor si confiesa los planes de los argivos (como Ulises a Dolón, Il X 382). Dimante se niega a traicionar a su pueblo. Muere con una herida profunda en el pecho y cae sobre Partenopeo al que sirve de tumba.

Sacrificio de Meneceo.

Por la mañana, los aqueos atacan. Capaneo anima a los jóvenes en el asedio. Los tebanos corren a refugiarse detrás de las murallas. Cuando Equión cierra la puerta Ogigia, mueren Panopeo y Ébalo atrapados. Algunos argivos como Amintor quedan atrapados dentro de la ciudad. Los tebanos arrojan lanzas desde las murallas y matan a Anteo en su carro. 

El pueblo de Tebas desesperado pide que se entregue el trono a Polinices. Una muchedumbre acude al profeta Tiresias. Manto prepara el altar para que su padre lea las entrañas de las víctimas y el movimiento de las llamas. Tiresias anuncia la salvación a cambio de un cruel precio, la muerte del último de la sangre del dragón. Creonte reconoce a su hijo Meneceo y se enfrenta a Tiresias. Fama expande la noticia por la ciudad.

Meneceo es el más joven descendiente del esparto Equión, vía paterna. Creonte desciende de espartos por vía materna y paterna. ;egareo y Licomedes son los fundadores de Tebas bajo el Placio, ciudad de Andrómaca , la esposa de Héctor durante la guerra de Troya.


 
Meneceo defiende la puerta Dircea. La diosa virtud toma la forma de Manto y le indica los designios divinos. Creonte encuentra a su hijo y le pide que no crea el oráculo de Tiresias (Eur. Fen. 962, pide que huya a Dodona).  Meneceo engaña a su padre, le dice que busca al cirujano Etrón porque su hermano Hemón está herido. Las Parcas inducen a Creonte a creerle. Meneceo sube a las murallas. Invoca a Marte y a Febo por la salvación de su patria (Apd. III 6.6). Se clava su lanza y la sangre purifica los muros. Meneceo se lanza desde los muros para caer entre sus enemigos pero Piedad y Virtud lo recogen entre sus brazos y lo depositan suavemente en tierra. Los tebanos entierran a Meneceo junto a Cadmo y Anfión (sepulcro cerca de la puerta Neista, Paus. IX, 25.1).

Muerte de Capaneo. 

El furor guerrero hace presa en Capaneo que quiere declarar la guerra al mismo Júpiter. Las Euménides combaten bajo su bandera.  Capaneo toma una escala y una antorcha. Escala la muralla en el mismo punto donde falleciera Meneceo. Los tebanos lanzan piedras con hondas y catapultas. Desde la altura comienza a destruir el muro que levantó Anfión con el sonido de la lira. Capaneo lanza enormes piedras contra templos y casas. Los dioses se reúnen en torno a Júpiter. Baco pregunta por los rayos de Júpiter, Apolo tiembla, Hércules duda a quién lanzar sus flechas, Perseo llora por Argos, Venus por Tebas, Palas se enfada con los protectores de Tebas y Juno calla torturada por el silencio de Júpiter. Capaneo reta a los dioses y se pregunta si Júpiter solo sabe lanzar rayos contra mujeres (Sémele). Proclama que ni siquiera la llama de Zeus impedirá que Tebas caiga pasto de las llamas.

Júpiter provoca una tormenta mientras  Capaneo sigue blasfemando. Un rayo alcanza a Capaneo que muere calcinado sobre la muralla tebana.


Capaneo subiendo por una escala. Casa de Getty.
11. Duelo de Eteocles y Polinices.


Los dioses se alegran de la derrota de Capaneo comparándola con la derrota de los titanes de Flegra. Los tebanos se  animan, viendo menos fiero al enemigo. Los argivos se retiran pálidos a causa del terror, creyendo que sus armas se incendian.

Tesifonte busca a su hermana Megera en el Infierno. Mientras Tisífone luchaba en un mundo hostil, Megara habitaba el Eliseo con las almas dóciles. Plutón enfadado con Júpiter por la presencia de Anfiarao vivo en el Infierno, decide como venganza provocar el canibalismo de Tideo, el desafío de Capaneo, el duelo de eteocles y Polinices y la decisión de Creonte de no enterrar a los muertos. Las plegarias de Antígona y Yocasta hacen dudar a Tisífone de su misión. Edipo que invocó a la furia como venganza, vaga solo y atormentado. Las hermanas descienden al campo de batalla, Tisífone junto a los tebanos y Megara con los de Argos.

Polinices tiene una visión de su esposa Argía portando una antorcha fúnebre. La Furia golpea su pecho con su látigo y siente deseos de morir sobre el pecho sangrante de su hermano. Polinices decide luchar en duelo singular para poner fin a al derramamiento de sangre argiva. Megara con la forma de Perianto lleva a Polinices su caballo y armas.

Eteocles hace sacrificio con Tisífone a su lado. El toro del sacrificio huye. Épito acude para avisar que su hermano lo reta a un duelo a muerte. Creonte llorando por la muerte de Meneceo lo incita a luchar. Eteocles se pregunta si su tío quiere gobernar después de su muerte. Yocasta pide a su hijo que no luche. Antígone desde las murallas ve a Polinices y reza a los dioses de Argos. 

Tisífone abre las puertas y empuja a Eteocles al campo. Las tubas callan y los cuernos de Marte permanecen en silencio. Adrasto intenta detener la lucha fratricida al poner su carro en medio, pero no le respetan. Adrasto abandona la batalla con ayuda de su caballo Arión (Apd. III 6,8; Hig. Fab. 68). Baja del cielo la diosa Piedad e intenta que los dos ejércitos eviten el duelo. La Furia Tesifonte le obliga a retirarse. 

Eteocles lanza su jabalina contra el escudo de Polinices. La lanza de Polinices mata al caballo de Eteocles. Prosiguen los dos su batalla a pie. Polinices clava su espada en la ingle de Eteocles. Polinices agradece a los dioses su victoria pero al agacharse Eteocles clava su espada en el corazón y quedan ambos muertos. Las últimas palabras de Polinices son para decirle a Eteocles que reclamará lo pactado en el Infierno (en la Tebaida es al revés que en Eur. Fen. 1417).

Edipo sale al campo, guiado por Antígona. Llora a sus hijos y se arrepiente de la maldición. Ismene no puede impedir que Yocasta se suicide con la espada de Layo. 

Fortuna engañando las esperanzas de los hermanos, entrega la ciudad de Cadmo a Creonte. Su primera orden es dejar a los dánaos sin sepultura para que sus almas vaguen errantes.

Expulsión de Edipo. 

Tiresias predice que Tebas no prosperará con la presencia de Edipo (Eur. Fen. 1589). Manda salir a Edipo desterrado de Tebas. Edipo dispuesto a abandonar la ciudad desea a Creonte la misma suerte en su matrimonio, hijos y destino. Antígona, consigue que Edipo viva en el monte Citerón que fue su primera morada al nacer.

El ejército de Argos se retira en la noche dejando a sus muertos sobre el campo de batalla.


12. Las Suplicantes.  

Los tebanos salen de la ciudad para rendir honores a sus muertos. El antiguo rey Eteocles tiene un funeral sencillo mientras que Meneceo recibe grandes honores por su sacrificio. Creonte prohíbe enterrar a los argivos y castigará a quien lo intente (la prohibición de Creonte; Esq. Siete 1005; Sof. Antig. 21; Eur. Fen. 775 y Sup. 18; Apod III 7.1; Diod. IV 65.9).

Argía viuda de Polinices sale de Argos en dirección a Tebas acompañada de su hermana Deípile (mujer de Tideo), Nealcea (mujer de Hipómenes), Erífile (esposa de Anfiarao), Atalanta (madre de Partenopeo y Evadne (mujer de Capaneo). Quieren enterrar los cuerpos de los caídos en la guerra. En el camino encuentran a Ornito quien debido a una herida no ha podido seguir al ejército de Argos en su huida. Ornito aconseja a las mujeres que no vayan a Tebas donde Creonte ha puesto guardias para evitar que se entierren los cuerpos sino a Atenas donde reina Teseo.

Las suplicantes se dirigen a Atenas. Argía se separa del grupo.  Acompañada de su ayo Meneto llega a Tebas. Busca el cuerpo de Polinices entre los cadáveres insepultos. Juno pide a Cintia que incline su carro sobre la tierra para que pueda ver mejor. Sueño desciende sobre los guardianes.

Los lamentos de Argía llegan hasta los oídos de Antígona. Las dos mujeres se reconocen. Lavan el cadáver de Polinices. Buscan una pira que todavía arda, la que consume todavía los restos de Eteocles. Cuando las llamas tocan el cuerpo de Polinices se separan y arden con más intensidad. Antígona reconoce el escudo y el cinturón de Eteocles. Las llamas luchan porque el odio persiste después de muertos (la discordia de la pira, Paus. IX, 18.3).

Las argivas llegan a Atenas con ramos de olivos y bandas de suplicantes. Caminan con ojos bajos y llevan urnas vacías en sus manos. Se refugian en el altar de Clemencia (Apd. III 7.1).

Teseo regresa de la guerra contra las Amazonas. Lleva prisionera a Hipólita. Detiene su carro triunfante para hablar con las mujeres.  Evadne (es el rey Adrasto en Suplicantes 263). Evadne se presenta diciendo que no son gente extranjera porque vienen del Peloponeso (Etra la madre de Teseo es nieta de Pélope). Pide que se cumpla el deber divino de enterrar a los muertos.

Teseo indignado con Creonte se dispone a atacar Tebas. El heraldo Fegeo vuelve su caballo directo a las murallas tirias (por Cadmo el fenicio) y proclama: o hay hogueras para los muertos o habrá guerra en  Tebas.

Antígona.

En Tebas, llevan a la hija y a la nuera del rey Edipo atadas ante Creonte a pesar de su protestas (no con más razones se quejan las golondrinas con su entrecortado discurso bajo los hospitalarios techos cuando denuncian a gritos el doble techo y la iniquidad de Tereo). Creonte condena a muerte a Argía y a Antígona (Hig. Fab. 77, Argía logra escapar) cuando llega Fegeo con una rama de olivo.

Antígona (Sof. Antig. 450) en su defensa, explica que las leyes humanas no pueden prevalecer sobre las leyes divinas. Creonte sospecha que Ismene también está relacionada con la conspiración y aunque no sea cierto, se confiesa culpable para compartir el castigo de su hermana.  Antígona es condenada a morir emparedada en una tumba excavada en roca.

Hemon, hijo de Creonte y prometido de Antígona, intercede ante su padre para que le perdone la vida, pero el rey se niega. El adivino Tiresias también hace saber a Creonte que los dioses desaprueban su actitud. Los cuervos y los perros arrancaban trozos del cadáver insepulto de Polinices y los depositaban en altares y hogares. Alguien de la sangre de Creonte debe pagar sus errores con la muerte.

Creonte suplica el perdón a los dioses, lava y honra el cadáver de Polinices. El rey también  revoca la condena a muerte, pero es demasiado tarde porque Antígona se ha suicidado ahorcándose, para evitar ser emparedada viva. Cuando Hemón descubre el cuerpo de su amada, se suicida con su espada abrazado a los pies de su prometida.

Al regresar a su palacio, Creonte se encuentra a su mujer Euridice muerta por suicidio.

Tebas y Atenas.

Los ejércitos de Atenas cubren la llanura de Tebas (Hdt. IX 27). Los jóvenes de Atenas se movilizan para la guerra desde Braurón helado, los campos de Moniquia, el puerto de Pireo, la llanura de Maratón, Celea, los bosques de Egelea, la verde Melena, el Mt. Parnes de uvas lleno, los olivares de Licabesos, el atroz Aleo, Sunion, Salamina, Eleusis y los campos de Calirroe (Plut. Teso XXX, Eleuterias en Mt. Citerón y los líderes de Eleusis). La juventud tebana, flaca y sin aliento en vano sostiene la espada con la diestra.

Comienza la batalla. Olenio y Lamiro caen bajo la lanza de Teseo y después tres hijos de Hércules Fileo, Hélope y Japo.  Se resuelve la guerra con un duelo individual entre los dos reyes. Teseo hiere a Creonte en el pecho. Lo manda a sufrir los suplicios atroces del infierno seguro de ser honrado con un sepulcro. El ejército de Teseo vence pero se niega a atravesar los muros de la ciudad (Esq., Siete).

Los tebanos levantan piras simultáneas para el vulgo y para los nobles. Evadne se suicida arrojándose a la pira funeraria de su marido (Eneida VI, 447) sin que lo pueda impedir hija de Ifis, (el rey Prétida de Argos).  Su hijo Esténelo será uno de los héroes de la Guerra de Troya. Al joven Partenopeo lloran argivos y tebanos.